Uno de los primeros actos de Fidel Castro después de haber tomado el poder fue deshacerse de los campos de Golf de Cuba, buscando acabar totalmente con un deporte que él y otros revolucionarios socialistas veían como el epítome del exceso burgués.
Ahora, 50 años más tarde, urbanizadores extranjeros dicen que el gobierno cubano ha dado un giro casi en la dirección opuesta, habiendo dado su aprobación preliminar en semanas recientes para cuatro grandes centros turísticos con campos de golf en la isla, el primero en lo que se prevé que sea una ola de más de una docena, del cual el gobierno anticipa que atraiga a turistas de alto consumo a una nación hambrienta de dinero en efectivo.
Los primeros cuatro proyectos totalizan más de US$ 1.500 millones, en tanto el porcentaje de las ganancias para el gobierno será de aproximadamente la mitad. Entre los planes para el desarrollo está la construcción de residencias que podrán ser compradas por a extranjeros; una inusual oportunidad viniendo de un gobierno que prácticamente prohibió la propiedad privada en su impulso por la igualdad social.
Castro y su camarada de armas Che Guevara fueron fotografiados jugando vestidos con uniformes militares varias décadas atrás, en lo que algunos han interpretado como un esfuerzo por burlarse del deporte o del presidente estadounidense de la época que amaba el golf, Dwight D. Eisenhower, o ambas.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, también ha atacado este pasatiempo en años recientes, poniendo en duda por qué, en vista de las barriadas y carencias de vivienda, deberían extenderse los campos sobre valiosa tierra "solo para que un grupito de burgueses y pequeños burgueses puedan ir a jugar golf".
Sin embargo, el deterioro de la economía cubana y el ascenso en la popularidad del deporte, particularmente entre viajeros que gastan fuertes sumas de dinero y llevan sus palos a cualquier lugar que visitan, ha suavizado la opinión del gobierno, comentaron inversionistas. Funcionarios cubanos no respondieron a peticiones para comentar al respecto, pero Manuel Marrero, el ministro de turismo, declaró en una conferencia en Europa que el gobierno anticipa seguir adelante con empresas conjuntas para la construcción de centros de golf en el futuro cercano.
Durante los últimos tres años, el único campo de 18 hoyos en Cuba, en una extensión perteneciente al gobierno en el área vacacional de Playa Varadero, incluso fue sede de un torneo. Ya dejó de ser un juego de los ricos, argumentaron sus promotores. The New York Times