Empresas refuerzan controles para detectar fraudes internos

A las auditorías se suman los códigos de conducta; el 20% son cometidos por gerentes

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Por Diego Ferreira / dferreira@elpais.com.uy

Como en el ajedrez, donde el jugador que anticipa a su oponente tiene las mayores chances de ganar, las empresas locales apuran el paso para adelantarse a posibles fraudes. Así, además de auditorías, los empresarios promueven en la interna un férreo código de conducta para prevenir esta clase de ilícitos.

Los controles de las empresas procuran evitar un delito que no es exclusivo del sector privado; el último caso resonante se dio en la esfera pública, con la jueza Anabella Damasco -ministra de Tribunal de Apelaciones en lo Penal-, que fue procesada el 2 de noviembre por el faltante de US$ 55.000 de tres cuentas bancarias asociadas a casos que ella misma investigó.

Si bien el fenómeno se está estudiando con mayor interés por consultoras y empresas, en Uruguay aún no existe una estimación del número de fraudes que se cometen por año. Al recelo de las firmas por dar esa clase de información, se suma su inclinación por resolver estos casos puertas adentro, con el despido del defraudador.

Con ello, se evitan largas esperas en la Justicia que pueden amplificar una situación incómoda y un proceso que puede dañar la imagen pública de la compañía, opinó Darío Andrioli, director de Carli-Andrioli Contadores.

El estudio realizó el mes pasado el foro Prevención del riesgo de fraude en las empresas, dictado por Francisco de la Torre y Guillermo Cíntora, socios de Integroup, firma mexicana, integrante de Geneva Group International.

Los expertos mexicanos explicaron que el fraude ya no sólo se comete en áreas como Tesorería, donde hay manejo de activos, sino también en sectores como Compras, donde el defraudador tiene acceso a stock que puede revender o con el que puede generar un arreglo de comisiones con proveedores, una de las modalidades de fraude más novedosas.

Identikit

Al igual que en el resto del mundo, el 80% de los fraudes en Uruguay son cometidos por cargos operativos; el otro 20% corresponde a gerentes, aunque estos casos involucran una pérdida mayor para las empresas.

Además del cargo, hay otras características que describen un perfil del defraudador: sobre todo se trata de hombres, de entre 25 y 40 años, con una antigüedad en la empresa superior a los dos años.

Detrás de todo delito, subyace una motivación y el fraude enmascara varias causas posibles: endeudamiento, vicios, exigencias familiares o sostener cierto estatus social.

Andrioli recomendó "estar atento" a señales que delatan al defraudador, como llevar un estilo de vida por encima del que le permite su salario o incluso resistirse a trabajar en equipo. Como estas pistas son generalmente insuficientes para confirmar las sospechas de fraude, las firmas se apoyan cada vez más en investigaciones internas, auditorías y códigos de conducta.

Aunque, aún en el siglo XXI, el "soplo" de un tercero o un descuido propio que lo deja en evidencia, terminan siendo los modos por los que se descubren más del 40% de los casos en Uruguay, remató Andrioli.

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