Contador público de profesión, a los 18 años empezó a trabajar de cadete en Barreiro y Ramos -la competencia de Mosca en ese entonces- hasta que en 1980 ingresó en Tea Consultores, empresa que se fusionó con Deloitte en 1990, y allí transcurrió toda su vida profesional. En 30 años de trabajo ha visto cómo su negocio debió diversificarse cada vez más para atender un mercado más complejo y, a su vez, ha visto evolucionar a un empresario mucho más conciente en la actualidad de la necesidad de ser competitivo en un mundo totalmente globalizado y al que hoy le preocupan los costos, los conflictos sindicales y la seguridad. Es casado, tiene 51 años y dos hijos. Le gusta leer y salir de vacaciones con la familia cuando es posible.
POR Gabriela Rocha / grocha@elpais.com.uy
El año pasado Deloitte se transformó en la mayor de las Big Four -grupo de las auditoras mundiales integrado además por KPMG, PwC y Ernst & Young-. ¿Qué representa la oficina local en ese total?
En una firma de 170.000 profesionales, Uruguay es una oficina chica a nivel mundial, pero grande a nivel local. Llegó al país en 1921, se fusionó con Tea en 1990 y ahí continuó la etapa de crecimiento. Yo entré en la vieja Tea en 1980 y éramos menos de 40 personas; a partir de 1990 crecimos muchísimo hasta llegar a estos 400 empleados que somos hoy. La oficina local aporta fundamentalmente conocimiento en las Américas, participa mucho en proyectos regionales grandes, tenemos casos en Panamá, Argentina, Perú, Colombia y Costa Rica y contribuye con profesionales que asumen roles regionales, liderando líneas de servicios, de training. En ese sentido, Uruguay tiene una presencia mucho mayor de lo que representa en términos de tamaño.
¿Por qué cree que sucede esto?
Básicamente por la calidad de los profesionales uruguayos.
¿Cómo ha evolucionado el rol de la empresa en estos 90 años en Uruguay?
Deloitte comenzó haciendo auditoría y pasó muchos años realizando solamente eso. La rama Tea arrancó muy focalizada al negocio de consultoría. Con la fusión logramos una firma muy equilibrada, con buenos servicios de auditoría, consultoría y asesoramiento impositivo, y en el área de consultoría es donde hemos crecido mucho en diferentes tipos de servicios. Hace un tiempo, 60% de los ingresos de consultoría provenían de servicios que no teníamos cinco o seis años antes. En esto la innovación es vital. En capital humano teníamos una práctica muy focalizada en selección de personal, en los últimos siete u ocho años hemos diversificado enormemente la oferta, en tecnología igual, en estrategia igual, en la parte financiera igual. Sobre todo cuando estás en un país muy chiquito, la forma de crecer es brindando más servicios. Afortunadamente esto se da en un marco en el que hay crecimiento en las empresas, nosotros recibimos permanentemente inversores que quieren trabajar en Uruguay.
Cuando usted ingresó a la compañía aún existían las Big Eight, pero luego se dio ese proceso de concentración que las redujo a cuatro. ¿Podrá haber más fusiones?
¿Por qué se fusionaron las firmas? Porque sus clientes se fusionaron, entonces, había firmas de determinado tamaño que atendían a determinado número de clientes, pero esos clientes se fusionaron y empezaron a ser más grandes y comenzaron a estar en mercados en los que tal vez la firma no estaba, entonces ésta también debió fusionarse para tener el tamaño suficiente. Entonces, se fusionaron primero para tener un tamaño adecuado pero, además, para poder atender a esos clientes en todo el mundo. En definitiva, las fusiones son el resultado de poder seguir atendiendo a estas grandes empresas. Pero cualquiera de las cuatro compañías existentes está en condiciones hoy de atender a cualquier cliente del mundo, por lo que no visualizo que pueda seguir el proceso de concentración.
En este momento, la competencia trasciende en gran medida a ese grupo de firmas...
Han surgido muchos especialistas, por suerte hay competencia, muy buena competencia, profesionales de calidad, que trabajan en distintas áreas. Según la línea de servicio tenemos una competencia muy variada. Esa es la situación, la competencia nos obliga a ser mejores. Siempre la hubo, sin duda hoy aparecen más porque en un mercado en crecimiento las necesidades son mayores.
La caída de Enron en 2001, tras fraudes contables apoyados por sus auditoras, salpicaron a estas empresas. ¿Considera que esto modificó el negocio?
Sin duda que el desagraciado hecho de Enron afectó la profesión en el mundo, sobre todo estableciendo un montón de regulaciones, prohibiciones, que obviamente afectan parcialmente al negocio y, sobre todo, generan un montón de costos, de cumplir con ese tipo de regulaciones. A pesar de todo pudimos seguir creciendo adecuadamente.
¿Se recuperaron en términos de reputación?
Es como dice Coca-Cola, en definitiva hay un caso desgraciado como el de Enron pero hay otros muchos buenos que reafirman que la profesión busca fundamentalmente la calidad. En el rol de auditor es indispensable el compromiso con la sociedad. Nosotros le estamos dando una información a la sociedad que tiene que ser adecuada.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de los empresarios a los que atiende hoy?
Por un lado, los costos uruguayos, sobre todo para los exportadores. Si bien son buenas épocas para éstos, el costo de Uruguay en dólares ha crecido mucho. Hay preocupación asimismo por el tema sindical, en muchos casos las relaciones son muy constructivas, pero en otros no. En términos más generales, el tema seguridad aparece en el día a día de nuestros clientes. Si bien en términos relativos la situación de Uruguay es muy buena, muchos de nuestros clientes sienten que hemos perdido respecto al pasado. Una preocupación para todos en el mediano plazo también es el tema educación. En tanto, algunos de los temas que estaban en la agenda hace algunos años hoy ya no están, como el desempleo, el nivel de inversión. Hemos ido cambiando positivamente muchas de esas preocupaciones.
¿Y qué le dicen sobre el clima de negocios?
Que es bueno pero hay que cuidarlo día a día. Pensamos que en términos generales hoy se está cuidando; muchas veces son más los anuncios que lo que después se concreta.
¿Cómo ha visto evolucionar a sus clientes en todos estos años?
Ha ido cambiando muchísimo. El empresario uruguayo entendió el tema de la globalización y entendió que no compite en el mercado local, sino que compite en el mundo. Aunque sólo atienda al mercado local, porque naturalmente si yo produzco algo para este mercado, igual tengo competencia del mundo. El empresario entendió que la competitividad es un tema central, que el cambio es un elemento permanente y que no nos podemos quedar un día quietos, tenemos que estar absorbiendo y sacando ventajas de las continuas oportunidades que hay en el mercado. Hay una revalorización absoluta del tema de las personas dentro de la organización, creo que en estos 30 años todos aprendimos que las empresas son las personas y no hay empresa que funcione si no tiene personas comprometidas, que compartan los objetivos, los valores, hay mucha incorporación de tecnología, de técnicas de gestión. Ha habido un cambio importante pero que no termina acá, sigue exigiendo año a año seguir incorporando elementos para seguir compitiendo en este mundo tan global.
Venimos de unos ocho años de crecimiento sostenido. ¿Cuáles son sus pronósticos para los próximos?
Esperamos que siga creciendo a buenas tasas en los próximos años, con lo cual va a tener un ciclo bastante largo de crecimiento sostenido y eso realmente estará cambiando al país. Dentro de cuatro, cinco años, no va a ser el mismo Uruguay de hace ocho. Ha habido transformaciones muy importantes. Nosotros apostamos absolutamente a que se siga creciendo en la cantidad de gente que hemos formado, en la cantidad de socios que hemos logrado, este edificio en el que hemos invertido -se mudaron en setiembre pasado al edificio Mapfre-, estamos apostando fuerte al crecimiento. Sin duda, la economía tiene sus ciclos, por lo que tenemos que estar preparados para cuando el ciclo cambie.
¿Y se está logrando?
Creo que Uruguay ha aprendido mucho de crisis anteriores. Si es suficiente o no, eso lo dirá el futuro. Pero sí hemos aprendido y hay montones de temas que han sido debilidades estructurales en el pasado en las que en la actualidad estamos trabajando.
Debemos discutir sobre el valor de los empresarios
Desde su perspectiva, ¿qué visión tiene la sociedad de los empresarios?
El rol del empresario no está adecuadamente valorado. Las sociedades necesitan personas que emprendan, cuando existen se crea valor y oportunidades de puestos de trabajo. Quizás en nuestra sociedad una discusión pendiente es la revalorización del rol del empresario. En las escuelas, liceos y universidades tenemos que hablar de la necesidad de emprender. Yo trabajo con Endeavor y es un placer ver cómo gente joven emprende, tiene ideas maravillosas y hace muchísimo esfuerzo para llevarlas adelante, esfuerzos que muchas veces no son exitosos, los empresarios muchas veces se equivocan, pero las características del emprendedor hacen que vuelva a intentarlo hasta que logra sus objetivos. Si realmente logramos generar una actitud emprendedora en las nuevas generaciones, con la capacidad intelectual que tienen los uruguayos, realmente podemos lograr mucho.