"Los secretos del vino comienzan a develarse en su etiqueta", explicó la enóloga Caterina Viña. Este documento impreso que acompaña cada botella es una carta de presentación y cuenta -además de su nombre y empresa elaboradora su clasificación (blanco, rosado, tinto-), la zona geográfica de la que procede la uva, el año de cosecha, el grado alcohólico o la variedad a la que pertenece.
En esta radiografía hay información importante. "Si se conocen los años de buena cosecha, leer cuándo se elaboró permite anunciar si se está en presencia de un gran vino o no", indicó.
Otro dato: en Uruguay, la sigla VCP indica que se está ante la presencia de un Vino de Calidad Preferente y que fue elaborado según normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI). ¿Varietales o de corte? Un vino varietal significa que se elaboró, al menos, con un 80% de la uva identificada en la etiqueta. En tanto, cuando el vino es de corte, significa que está compuesto por dos o más variedades de uva.
Si el detalle de la etiqueta resume las principales características de la bebida en cuestión, la contraetiqueta es otra fuente importante de información. Cepa, origen de elaboración, viña o bodega, la región, las características de la uva, su manejo y producción, la madurez que presenta el vino son algunos elementos que pueden conocerse antes de descorchar. Si todavía tiene suerte, físeje que algunas contraetiquetas traen una descripción sensorial del vino que se probará e incluso con qué maridar (con qué platos combinar) la bebida. En suma: etiquetas y contraetiquetas aportan más información del vino antes de degustarlo.