La mano de obra barata ha sido la base del milagro económico chino que con sus números deslumbra hace años a tirios y troyanos. Los obreros trabajan por una pequeña fracción del costo de sus colegas estadounidenses o alemanes. En la base de la economía, una "población flotante" de cerca de 130 millones de obreros inmigrantes que trabajan en las ciudades de moda en China, llevando a casa 1.348 yuanes en promedio cada mes. Eso equivale a un poco más de la vigésima parte del salario mensual promedio en Estados Unidos. Pero es un 17% más que el año pasado.
Como la economía China se ha recuperado, los salarios lo han hecho también. En las ciudades de la costa, donde se encuentra la mayor cantidad de fábricas, los jefes están faltos de mano de obra y los trabajadores de paciencia.
Realmente, los trabajadores chinos nunca fueron criaturas dóciles como sugiere la caricatura popular. Pero las recientes huelgas han sido inusuales en su frecuencia (la región de Guangdong ha sufrido a lo menos 36 huelgas en 48 días), su duración y sus objetivos: las multinacionales extranjeras.
Salarios más altos permitirían que China disminuya su superávit comercial y aumente su consumo. EL MERCURIO, GDA