Imposible sentir nostalgia porteña al entrar en el nuevo Café Martínez de Ellauri y Montero. Eso es lo que tienen las franquicias, como ésta tantas otras, buenos negocios además: la mayoría de los más de 65 locales de Café Martínez que brotaron desde el 2000 en ciudades de Argentina, Chile, España y ahora, en Montevideo (el segundo después del abierto en Carrasco), surgieron a instancias de algún habitué que quiso replicarlos en su propia ciudad.
La historia se remonta a 1933. Las variedades de café que los Martínez importaban, elaboraban y vendían, en grano o molido a la vista, fueron vendidas por primera vez en pocillos, por sus descendientes, hace 16 años, en el local de Café Martínez de Talcahuano al 900, en Buenos Aires. A partir de ese cambio, se instaló y se comenzó a desarrollar un nuevo concepto de cafetería, en la que el cliente puede elegir de una amplia gama de cafés. La carta es larga: de Brasil, de Colombia, selecto, Moka, tostado italiano o descafeinado; variedades por país y agregado; fríos y calientes, en tazón, doble y americano. Los precios van de $45 el pocillo a $90, el más caro.
Abierto de 8.00 a 20.00, el lugar permite desayunar y almorzar especialidades caseras, dulces y saladas, de excelente calidad, y tomar el té de la tarde. A solas o con amigos, también es ideal como pausa al trabajo. El café y la pausa son buenos para la salud.