El crédito es el combustible que da vida al funcionamiento de los mercados con proyección más allá del día a día. Su existencia permite a las empresas concretar inversiones, que de otra manera no podrían realizar ante la falta de recursos suficientes. También les permite disponer del capital de trabajo necesario para cubrir los costos de producción hasta tanto los productos no sean vendidos. Asimismo, posibilita que las familias adquieran viviendas y bienes de consumo duraderos, cuyos precios unitarios superan largamente su nivel mensual de ingresos. En definitiva, la existencia del crédito es lo que permite financiar la inmensa mayoría de las transacciones que se dan en una economía.
De ahí las preocupaciones de las autoridades cuando enfrentan situaciones de crisis en el sector financiero y el temor que les genera la posibilidad que se quiebre la fluidez en las transacciones financieras, lo que disminuiría automáticamente el nivel de actividad.
En definitiva, se trata de una variable de importancia fundamental, lo que amerita un seguimiento atento. Porque así como la falta de crédito es un problema muy serio, una expansión desmedida del mismo también lo es, ya que puede desembocar en situaciones no deseadas al no ser sostenible a mediano plazo. La evidencia de lo que está aconteciendo actualmente en el mundo desarrollado es más que elocuente al respecto.
En la presente nota analizaremos la evolución del crédito bancario al sector privado. Al mes de septiembre su saldo ascendió al equivalente de US$ 9.277 millones que, comparado con el saldo observado un año atrás se constata un incremento del 27,3% (ver Gráfico N° 1).
Se trata de un incremento importante, algo superior al aumento nominal del PIB (medido en dólares corrientes el PIB aumentó 18,7% en los últimos doce meses). Pero en realidad el incremento es mayor. En efecto, los datos que divulga mensualmente el BCU incluyen los créditos otorgados por el BHU para la adquisición de vivienda. Desde la crisis de 2002, esta institución ha pasado por una reconversión, parte de la cual consistió en el traspaso de carteras de difícil cobrabilidad a distintos fideicomisos y a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV). Periódicamente se hacen ajustes, por lo que el monto del crédito concedido por el sistema bancario a la vivienda sufre variaciones importantes, la última de las cuales se produjo en el mes de febrero pasado. Si se resta ese crédito, que a septiembre de 2011 ascendió a US$ 1.382 millones, se constata que el crédito restante se incrementó un 41% en los últimos doce meses, tasa que duplica el crecimiento del PIB.
Esta tasa supera largamente al crecimiento nominal del PIB, lo que prende una luz de alerta por las posibles consecuencias que pueda tener si se mantiene, dadas las perspectivas de enlentecimiento en el nivel de actividad ante la crisis internacional.
SECTORES. La primera pregunta que surge es acerca de quién se está endeudando a ese ritmo. Los números muestran que el aumento del crédito está generalizado a nivel de toda la economía. No obstante ello, en el último año fue el crédito al consumo el que más aumentó. El saldo de los préstamos concedidos a las familias para consumo y compra de automóviles creció un 61% en los últimos doce meses, totalizando US$ 2.444 millones. Los números anteriores refieren al crédito bancario, que es el más voluminoso. Pero el crédito no bancario no es menor. Las estimaciones de Pronto al mes de marzo lo ubicaban en US$ 778 millones, con un aumento del 30% respecto al año anterior. Manteniendo esa tendencia a septiembre ascendería a US$ 830 millones.
Por su parte, el endeudamiento empresarial ascendió a US$ 5.569 millones, aumentando 34% en el mismo lapso.
El Gráfico N° 2 es muy ilustrativo al completar la información. En el mismo, se observa la evolución, tanto del crédito al consumo como a las empresas, medidos en términos reales. Se ve claramente cómo aumentó el crédito al consumo a partir del segundo semestre del pasado año.
Esta evolución es consistente con la del saldo en cuenta corriente. De hecho, este es consecuencia en parte de aquella. Recordemos que en los doce meses finalizados en septiembre del pasado año, la cuenta corriente se mostró equilibrada, pasando a un déficit equivalente al 2,3% del PIB a junio de 2011. El sector privado es quien explica tal deterioro, al pasar de un superávit del 1,3% del PIB a un déficit de igual magnitud en el período considerado.
Ese exceso de gasto privado se financia con ingreso de capitales. Están retornando colocaciones que los residentes tenían en el exterior ante los bajos y hasta nulos rendimientos que obtienen fuera de fronteras, al tiempo que la inversión extranjera directa sigue muy dinámica y el efecto de los términos de intercambio es favorable. Al interior de la economía ello se ve reflejado en una mayor liquidez del sistema bancario que, ante la mejora en el ingreso de los hogares, está dispuesto a aumentar los préstamos que concede a las familias.
Por otra parte, debido a los cambios regulatorios que se sucedieron en los últimos años, el crédito a las familias se otorga en moneda nacional, ya que es en la que perciben sus ingresos. Ello elimina el riesgo cambiario, a diferencia de los que acontecía en otras épocas en las que el crédito al consumo estaba denominado principalmente en moneda extranjera.
No obstante ello, el ritmo al que se ha expandido el crédito al consumo en el último año es muy alto. Ello impactó en los precios relativos de la economía, deteriorando al tipo de cambio real y contribuye al crecimiento desbalanceado que muestra la economía, que no es sostenible en el mediano plazo.
ENLENTECIMIENTO. Por lo pronto, y en un intento de frenar su expansión, que a través del financiamiento del consumo interno presiona los precios al alza, la autoridad monetaria resolvió aumentar los encajes bancarios en julio.
Ello parecería haber tenido resultado, ya que en los últimos meses se ha frenado su ritmo de crecimiento. En promedio, entre julio de 2010 y junio de 2011 el saldo del crédito al consumo aumentó a razón de US$ 95 millones al mes. En el último trimestre el incremento se redujo a US$ 17 millones mensuales.
Es probable que los acontecimientos externos impacten en la demanda interna del crédito pero, por el momento, es prematuro que ello haya acontecido. La suba del tipo de cambio no afecta a las cifras anteriores ya que se refieren al mes de agosto.
El que sí aumenta por el momento es el crédito para la compra de automóviles, concedido en su totalidad por la banca privada. En términos absolutos, el volumen de créditos otorgados es muy bajo (el saldo asciende a US$ 33 millones a agosto), pero viene creciendo mes a mes.
El análisis del crédito para la compra de vivienda es más complejo, debido a la reestructura del BHU. El último ajuste fue en febrero del presente año. Desde entonces se ha incrementado un 16,3% (35% anualizado), totalizando US$ 1.382 millones. El Gráfico N° 3 muestra la evolución de los montos prestados mensualmente para vivienda. Se ve claramente que los montos concedidos crecen mes a mes. Actualmente, se están concediendo créditos con este destino por US$ 30 millones al mes, lo que representa aproximadamente el 20% del endeudamiento en que incurren las familias.