Economía & mercado
Recientemente, el presidente José Mujica se reunió en la residencia de Suárez con los directores de empresas públicas porque son algunos de los que hacen "publicidad oficial". Planteó la idea de recortar la publicidad oficial a aquellos medios que reportaban la crónica roja, o los temas de inseguridad, de una forma que no fuera de su agrado.
PRENSA Y CORRUPCIÓN. Cualquier demócrata sabe que dirigir a la prensa es un ataque directo a la democracia. Sin embargo, hasta hace poco había sido difícil demostrar empíricamente que eso es así. En dos trabajos recientes, Claudio Ferraz y Federico Finan encontraron la forma de identificar el efecto de la prensa sobre los niveles de corrupción en Brasil. La clave fue la forma como Brasil decidió auditar a los municipios en relación a su uso de fondos federales: lo hizo con una lotería, y divulgó los resultados de las auditorías a los jueces y a los medios de prensa. Los autores se centraron en los gobernantes que podían ser reelegidos en la elección del 2004 y se fijaron cómo cambiaban sus probabilidades de reelección en función de: si eran auditados antes de la elección o después; si se había encontrado corrupción en la auditoría o no; si en el municipio había una radio local. Encontraron que aunque la probabilidad de reelección era la misma para los auditados antes, o después, la probabilidad de reelección para los que habían sido corruptos caía de un promedio de 40% a 33%, y que si había una radio local, caía a 29%. Es decir, las radios locales ayudan a echar a los políticos corruptos.
Encontraron también que, aunque los gobernantes en su segundo período (sin posibilidad de ser reelegidos) tienden a ser más corruptos que los del primer período (ya que no tienen incentivos a portarse bien), eso no es así en las municipalidades con radios locales (donde estas hacen "justicia" castigando a los corruptos que no tienen incentivos a portarse bien).
Demostraron que la prensa es importante como forma de mantener la corrupción a raya. Saca a los más corruptos, y hace que la misma persona se porte mejor.
CONTROL. Los políticos saben que la prensa es importante para controlar la corrupción, o la mala gestión, y por eso los que tienen algo que ocultar gastan mucha plata en mantener a la prensa callada. En un trabajo en el Journal of Economic Perspectives, John McMillan y Pablo Zoido estudiaron los esfuerzos realizados por Vladimiro Montesinos, el jefe de inteligencia del ex presidente peruano Alberto Fujimori, para controlar la información.
Durante la presidencia de Fujimori, Montesinos sobornó metódicamente a jueces, políticos y medios de comunicación. Llevaba un registro muy detallado de sus transacciones: obligaba a los sobornados a firmar un contrato explicitando sus obligaciones, filmaba las transacciones, y exigía recibos por el dinero. En su trabajo, McMillan y Zoido usaron la información sobre cuánto se pagaba a cada tipo de actor para cuantificar la importancia relativa de cada peso y contrapeso del sistema democrático. Si un personaje recibía un soborno alto, quiere decir que podía restringir en mucho las acciones o el poder de Montesinos.
La prensa es tan importante, que el típico soborno pagado a un dueño de un canal de televisión era cien veces más grande que el que se pagaba a un político promedio. A su vez, los sobornos a los políticos eran más grandes que los sobornos pagados a los jueces. Para dar una idea de los importes, lo que se pagaba a un canal de televisión era cinco veces lo que se pagaba a todos los políticos opositores. De lo anterior se concluye que el más importante de los pesos y contrapesos sobre el poder y las acciones del gobierno, era la televisión. Por si fuera poco, esos sobornos a los canales están subestimados, ya que no cuentan lo que se gastaba en publicidad oficial.
Hay dos razones por las cuales la televisión, y la prensa en general, eran tan importantes. Primero, como para formar una coalición ganadora en el parlamento solo se necesitaba sobornar a diez políticos opositores, la competencia entre los políticos por entrar en esos diez lugares hacía que bajara su precio. En forma similar, solo se precisaban algunos pocos jueces "amigos" para que Montesinos y sus aliados salieran ilesos en los procesos judiciales. Los canales, en cambio, tenían un mayor poder de negociación pues si se sobornaba a todos menos uno, el que no había entrado en el acuerdo podía unilateralmente dañar al gobierno.
La segunda razón por la cual la prensa es más importante para controlar el poder de los políticos corruptos o incapaces, es que resuelve un problema de coordinación. La gente es importante para asegurar que la democracia funcione, pero muchas veces se precisa un número grande de gente para poder arreglar algo que está mal. Si, por ejemplo, una sola persona o empresario se rebela contra un gobierno corrupto, será el blanco de ataques personales, o de innumerables inspecciones de los organismos fiscalizadores. En cambio, si muchos actuaran juntos, eso no sería posible. Ese problema es uno de "acción colectiva": a todos nos conviene que "la gente" haga algo, pero preferimos no hacerlo nosotros. Pero aún si todos quisiéramos actuar, enfrentaríamos un problema de coordinación: tenemos que actuar todos "al mismo tiempo". La prensa ayuda a resolverlo, al hacer que algunos actos sean de conocimiento común: se informa algo, y automáticamente estamos todos informados de que todos saben lo que yo sé.
CONCLUSIONES. Argumenté que la prensa es importante para controlar a los políticos, y que los políticos lo saben y por eso el precio de la prensa es más grande que el de los políticos. Ahora quiero argumentar que los pagos a los medios son efectivos (quizás Montesinos le pagara a los medios, pero eso no afectaba su comportamiento) para controlar a la prensa. En un trabajo de este año, Rafael Di Tella e Ignacio Franceschelli estudiaron la correlación entre la cantidad de publicidad oficial que recibía cada diario en Argentina y su cobertura de los escándalos de corrupción. Mostraron que un aumento de 260.000 pesos argentinos en publicidad oficial, reducía en un tercio de página principal por mes la cobertura de los escándalos de corrupción. Los autores sostienen que ese efecto es grande: un tercio de página principal es un movimiento grande en relación a las variaciones mes a mes de la cobertura de escándalos.
En el caso de Uruguay, el gobierno no solo ha amenazado con reducir la publicidad oficial, sino que la senadora Lucía Topolansky fue más allá, e implícitamente amenazó a los canales de televisión con quitarles sus licencias. Concretamente les "recordó" (ver Búsqueda del 4 de agosto) que "los medios son concesiones precarias"; las licencias que se otorgan a los canales de televisión pueden ser revocadas en cualquier momento.
Tenemos entonces que la prensa libre es importante para la democracia, como lo demuestran el estudio de Brasil sobre la corrupción y los pagos realizados por Montesinos. Vimos que los diarios argentinos también responden a los incentivos y reportan menos corrupción cuando reciben más dinero en publicidad oficial. Nuestro gobierno no solo quiere utilizar la publicidad oficial, sino que además amenaza con quitar licencias. Por más que no se implementen las medidas, me imagino que los medios ya cambiaron su comportamiento por miedo a que efectivamente se implementen las amenazas, y eso por supuesto es muy dañino.
El gobierno debería tomar inmediatamente dos medidas. La primera es hacer que las licencias de los medios no sean precarias (para reducir su influencia). La segunda es poner reglas claras sobre cómo se va a asignar la publicidad oficial: no es la publicidad oficial la que es mala, sino su uso discrecional para premiar o castigar a los medios.