Importaciones anticipan enfriamiento

| Se estancaron las compras al exterior de insumos y bienes de capital, y todo el dinamismo está centrado en lo que pase con los bienes de consumo

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El nivel de actividad se está desacelerando en el año 2012 pero los ritmos son distintos para la producción de bienes que para la producción de servicios. También hay diferencias en la velocidad de ajuste de acuerdo al destino final del producto bruto interno. El consumo privado todavía tiene una euforia extra que se puede apreciar en los aumentos en la venta de teléfonos móviles en el día de la madre o en el nivel todavía alto en la venta de autos cero kilómetro. Como el nivel de apertura de nuestra economía es elevado, todos estos fenómenos tienen un correlato en las estadísticas de importaciones que confirman que la economía está en el modo "enfriamiento" a pesar de que seguimos consumiendo mucho.

Una dificultad que presenta el análisis de las importaciones es que se trata de variables en dólares y por lo tanto hay que considerar lo que sucede con los precios para obtener una idea de la evolución de las cantidades. En los primeros cuatro meses del año, las compras al exterior en dólares ascendieron a US$ 3.310 millones, apenas un 2,2% por encima de los dólares importados en el mismo período del año pasado. El deflactor promedio de las importaciones viene bajando en forma sostenida y en el primer trimestre del año pasado se ubicó en 18,8%, descendiendo a 6,5% en el cuarto trimestre. No se dispone del dato de precios para los primeros cuatro meses pero es altamente posible que supere el 2,2% y por lo tanto estemos en un momento en que hay una contracción en las cantidades reales que se están importando.

PRODUCCIÓN. El 62% de los bienes que se compran al exterior son insumos intermedios que se utilizan en la producción. Si se excluyen los energéticos como petróleo, combustibles y energía eléctrica, la participación llega al 42%. Las importaciones de insumos intermedios sin energéticos siempre resultó un buen indicador de anticipo del nivel de actividad pues median algunos meses entre el momento en que ingresa la mercadería y su transformación se concreta en un bien final.

En el Gráfico Nº 1 se ilustra la evolución reciente de esta categoría para el acumulado en períodos de doce meses terminados en cada mes. Se trata, por lo tanto, de los dólares que se pagaron por insumos intermedios y claramente hay un quiebre de tendencia en noviembre cuando se frena en forma abrupta el ritmo de crecimiento. Estamos estancados en US$ 4.500 millones anuales hace seis meses.

Hay una diferencia sustancial con el momento de estallido de la crisis cuando la tendencia se revirtió y se observó una caída en la medición en dólares. De todas formas, estos meses no fueron de turbulencia sino que fueron de pausa. En nuestro escenario para la segunda mitad del año es altamente probable que se intensifique la turbulencia financiera con el consiguiente impacto en el sector real.

En los seis últimos meses, la mediana de los pronósticos de crecimiento recogidos por el BCU pasó de una expectativa de 5,1% al 4,0%. El rango actual se encuentra entre 2,6% y 5,0% y es posible que se siga corrigiendo a la baja en los próximos meses.

La energía también tiene una correlación directa con la producción pero en el caso de la energía eléctrica hay que considerar a la producción nacional. En el caso del petróleo y los derivados, las importaciones de crudo fueron del orden de los US$ 2.000 millones en los doce meses terminados en abril. Es una cifra similar a la observada hace un año y un 10% inferior a la del año terminado en octubre del 2011.

Como el consumo de combustibles en la economía está subiendo, el diferencial lo explican los precios internacionales y la política de stocks de Ancap. Cabe acotar que en el último año se produjo un prolongado receso en la actividad de la refinería por razones de mantenimiento. Las ventas en el mercado interno de combustibles subieron en el año terminado en marzo del 2012 un 13% en comparación con el mismo período del año pasado y el precio está más alto, por lo que es dable esperar un aumento en estas importaciones.

También se esperan mayores compras de energía eléctrica en 2012. La falta de agua en el embalse de las represas exige la importación de electricidad desde Argentina y Brasil. En los últimos doce meses se compraron US$ 114 millones, prácticamente el doble de lo que se adquiriera en el mismo período un año atrás.

DESTINO FINAL. La evolución de las importaciones de bienes de consumo final presenta una fuerte desaceleración del ritmo de crecimiento pero no se estanca de noviembre en adelante como se observa en los insumos intermedios. En el Gráfico Nº 2 se ilustra la evolución de la tasa de crecimiento de los promedios de los trimestres que terminan en cada mes con el mismo período del año anterior. Se pasa de un crecimiento del orden del 30% anual en agosto, septiembre y octubre de 2011 al 9% en abril de 2012. El sustento del crecimiento en el nivel de actividad está en el consumo y las tasas que se están observando son cada vez menores.

En el trimestre terminado en abril del 2012 se compraron al exterior US$ 615 millones de bienes de consumo. Los alimentos y las bebidas de consumo final llegaron a US$ 157 millones (26% del total); los automotores fueron el 17% con US$ 102 millones y el resto de bienes duraderos totalizaron US$ 112 millones. El 40% restante de los bienes de consumo los podemos agrupar en una categoría de "otros" y fueron US$ 245 millones. Precisamente, esta última categoría es la que muestra más dinamismo con una variación en el último año que se mantiene en los dos dígitos (14%).

Las importaciones de bienes de capital llegaron a un máximo de US$ 1.650 millones hasta octubre, y a partir de ese momento mostraron un leve comportamiento descendente. En los doce meses terminados en abril están en US$ 1.550 millones anuales. El freno se da por el comportamiento del sector público ya que el principal componente de estas importaciones son las compras de maquinaria y equipos por parte del sector privado y no han retrocedido.

Estas compras están directamente correlacionadas con la inversión en las empresas del sector privado que todavía muestra un crecimiento. Esto lleva a pensar que hay actividades (o empresas) a las que aún les resulta rentable encarar sus proyectos de inversión y, por lo tanto, sostienen el crecimiento.

ORIGEN. Resulta interesante observar la evolución de las importaciones de acuerdo al país o región de donde provienen. El 37% de las importaciones tienen su origen en los países del Mercosur. La adquisición de bienes en los vecinos baja levemente, hasta ubicarse en los US$ 4.000 millones anuales en abril (37% del total).

Hay otros destinos que ganan participación. Una primera impresión podría ser que la crisis en los mercados internacionales provoca una deflación en los países desarrollados donde hay crisis financiera y por eso nuestra economía les está comprando en forma más intensa. Algo de esto hay porque las importaciones desde Estados Unidos y la Unión Europea representan US$ 2.430 millones en los doce meses terminados en abril con un aumento del 7,6% desde que se desató la nueva crisis hace seis meses. En el Gráfico Nº 3 se ilustra la evolución y se comprueba cómo se creció el año pasado pero en el inicio de 2012 hay un freno o, incluso, una contracción para Estados Unidos.

El gran motor del comercio internacional es China y eso se refleja en las estadísticas de nuestro país. En el Gráfico Nº 4 se ilustra también para años móviles el total de las compras a dicho país. Salvo por la crisis de 2009, hay un comportamiento ascendente casi permanente fruto de los precios y la agresividad comercial utilizada para colocar los productos.

En lo que resta del año y en el año 2013 no se esperan comportamientos muy distintos. En el mejor de los escenarios, nos detenemos en los niveles de importaciones que tenemos actualmente. Si los numerosos llamados a la prudencia en el consumo que se están haciendo cada vez con mayor frecuencia llegan a oídos proactivos que corrigen a tiempo, entonces veremos un freno en la tasa de crecimiento del consumo final.

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