Un sistema financiero muy acreditado

| Las políticas conservadoras contribuyeron a que el país evitara una burbuja crediticia en los años de auge de la economía global

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Chile ostenta la tasa más alta de inclusión financiera en América Latina, estimándose que el total de activos del sector financiero será equivalente al 378% del PIB del país en 2015, sobre todo por la expansión de la creación de fondos. El sistema financiero chileno se ve beneficiado por los elevados niveles de bancarización y de cobertura de seguros. Además, tiene una amplia base de inversiones, compuesta por fondos de pensión y mutuales, más un activo mercado accionario y de deuda corporativa.

Una población creciente, niveles de ingresos ascendentes y una reducción de la desigualdad en el ingreso han contribuido al incremento de la penetración bancaria. Los activos bancarios representaron el 114,5% del PIB en 2010 y el nivel de depósitos fue el equivalente al 65,2% del producto. Al mismo tiempo, y contrariamente a lo que sucede en la mayoría de los países latinoamericanos, el sector público es un acreedor neto y, por lo tanto, elimina la salida en tropel ("crowding out") de los prestatarios del sector privado.

CRÉDITO. El sector bancario ha recuperado en buena parte la solidez de sus indicadores financieros luego del deterioro experimentado a raíz de la crisis global de 2008-09. La tasa de préstamos morosos se mantuvo en 2,5% en junio de este año, aunque hubo algunas variaciones importantes entre los diferentes tipos de instituciones. El Banco Estado registró una tasa de morosidad de 5,1%, mientras que los ratios de las financieras de los comercios minoristas, tales como Ripley (6,1%), Falabella (3,6%) y París (3,4%), fueron superiores al promedio, reflejando estándares de préstamos de menor calidad que los bancos comerciales típicos.

En junio pasado, La Polar, una de las principales cadenas de tiendas minoristas con operaciones extendidas de créditos para consumidores, fue sacudida por un escándalo debido a la mala administración de su portafolio de préstamos. Aunque la crisis no fue sistémica, erosionó la confianza del público en los supervisores estatales y puso de relieve los bajos estándares de créditos existentes en las cadenas minoristas que se involucran en prácticas financieras.

El crecimiento del crédito avanzará a una tasa muy auspiciosa de 14% en el período 2011-2015, aunque menor que la de muchos países de la región. Esto obedece a una actitud más conservadora de la banca chilena hacia el crédito corporativo, así como a una mayor disponibilidad de financiamiento a través de otros canales, como es el mercado de bonos empresariales.

El sistema bancario de Chile se administra con mucha prudencia, está fuertemente capitalizado y es rentable. Su resiliencia quedó demostrada al haber capeado la turbulencia financiera de 2008-09. Las políticas conservadoras contribuyeron a que el país evitara una burbuja crediticia en los años de auge previos a 2008 y su baja confianza en los mercados mayoristas, incluso exhibida por las subsidiarias locales de bancos extranjeros, permitió que el sistema pudiera escapar relativamente indemne de la crisis financiera global.

En total, el sistema bancario chileno tuvo un retorno sobre patrimonio de 18,6% en 2010 y un coeficiente de solvencia de 14,1%. Existe una fuerte participación extranjera en el mercado, pero los mayores bancos privados locales tienen buenos fundamentos y compiten en igualdad de condiciones.

LOS CINCO DOMINANTES. La concentración de la banca es alta como resultado de una serie de fusiones registrada en la década pasada. El año pasado, los mayores cinco bancos poseían el 73,7% del total de activos bancarios y el 75,2% del portafolio de créditos en 2010. En 2007 los "cinco grandes" tenían el 88% de los activos totales, lo que sugiere que la fortaleza de los jugadores menores ha aumentado en términos relativos en estos años.

En junio de 2011, operaban 25 bancos comerciales, que manejaban US$ 252.000 millones en activos. Del total de instituciones bancarias, 19 eran privadas -once locales y ocho extranjeros-, cinco eran representaciones de bancos internacionales y solo una era de propiedad estatal: el Banco Estado.

En la misma fecha, el Banco Santander-Chile era el más grande en términos de activos, con una participación del 20,8% del mercado. Le seguían el Banco de Chile con 17,1%, el Banco Estado con 17% y el Banco de Crédito e Inversiones con 12,6%.

El mercado crediticio bancario de Chile permanecerá exuberante hasta 2015. Hoy ofrece una amplia gama de opciones tanto para el corto como para el largo plazo, incluyendo préstamos hipotecarios con vencimientos de hasta cuarenta años.

Los bancos continuarán buscando penetrar a los segmentos de bajos ingresos, donde los márgenes de utilidades son mayores y los ingresos de los hogares están en alza. El total de activos bancarios crecerá a una tasa anual promedio de 15,1% en el período 2011-2015 y el total de depósitos a 14,4%.

Los mejores niveles de inclusión financiera en Chile significan que el crecimiento del crédito descenderá en el quinquenio más que en otros mercados menos maduros de la región. La adopción de una regulación más estricta luego del escándalo de La Polar también podría forzar a que la banca al consumo haga más restrictivos los estándares de los préstamos, por lo cual se enlentecería uno de los generadores de la expansión crediticia. En consecuencia, el crecimiento del crédito debería aumentar en promedio 14% entre 2011 y 2015, en comparación con el 16,6% en 2003-08.

De acuerdo con la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) de Chile, operaron 8,1 millones de tarjetas de débito y 4,3 millones de tarjetas de crédito en 2009. La utilización de tarjetas de crédito ha aumentado como resultado de los esfuerzos del comercio minorista para extender los préstamos a los consumidores durante la década pasada. Como resultado, el 70% de las tarjetas de crédito se emiten a través de las grandes tiendas. En efecto, el 55% del gasto total realizado con tarjetas de crédito y el 73% de la totalidad de transacciones correspondieron a los plásticos emitidos por las grandes cadenas de tiendas.

Difícil acceso al crédito para las Pymes

El mercado de préstamos al consumo es competitivo debido, en parte, al ingreso de los principales grupos del comercio minorista y de los supermercados en años recientes. Algunos de ellos han creado bancos a gran escala que siguen ampliando su gama de servicios, incluyendo créditos hipotecarios y seguros. En general, el financiamiento de mediano y largo plazo es fácilmente accesible para empresas grandes y medianas que cuentan con una calificación adecuada. Los préstamos normalmente se fijan en unidades de fomento que se ajustan por el índice de inflación, aunque también se otorgan créditos en dólares.

Por el contrario, la inmensa mayoría de las pequeñas empresas enfrentan dificultades para obtener crédito bancario y las pocas afortunadas tienen a menudo que depender de líneas a treinta días de plazo, que podrían ser suspendidas en caso de un impacto económico. Sin embargo, ese vacío se está llenando por la creciente participación del Banco Estado de propiedad estatal, así como de la Corporación de Fomento de la Producción, una agencia de promoción a las inversiones.

Fuente: Business Latin America, un semanario del Economist Intelligence Unit.

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