Tras una serie de resultados espectaculares de la economía brasileña, los mayores bancos de ese país continúan reportando fuertes aumentos de sus utilidades. El PIB de Brasil creció un 7,5% el año pasado, la tasa más alta de los últimos 25 años, el crédito alcanzó niveles elevadísimos y el índice de desempleo descendió a una cifra récord. Los spreads de los préstamos, que ya eran de los más grandes del mundo, también siguen creciendo y contribuyendo a que se disparen las ganancias de los bancos.
Aunque el Banco Central adoptó una política monetaria más estricta, subiendo los encajes bancarios para evitar un sobrecalentamiento de la economía, los principales bancos de Brasil vislumbran un futuro muy halagüeño.
ItaúUnibanco, el mayor banco privado de Brasil, se ubicó en 2010 al tope de la tabla con ganancias de R$ 13.300 millones, (unos US$ 8.000 millones), lo que significó un incremento de 32% respecto a los niveles del año anterior. Esta institución también registró un aumento de sus utilidades de 28% en el cuarto trimestre de 2010 comparado con el mismo período de 2009.
El Banco de Brasil, de propiedad estatal, que es la principal institución financiera del país medida según activos, exhibió un aumento del 15% en sus utilidades netas al haber ganado R$ 11.700 millones, es decir unos US$ 7.000 millones aproximadamente. A su vez, Bradesco, el segundo mayor banco privado de Brasil, incrementó sus ganancias en un 25%, habiendo obtenido unos R$ 10.000 millones, o sea US$ 6.000 millones.
EN LA CRESTA DE LA OLA. Una sólida demanda interna contribuye a la obtención de resultados extraordinarios en los balances de los bancos. La facturación de los shopping centers, por ejemplo, aumentó un 17% el año pasado. Un factor coadyuvante es que, desde hace cinco años, las instituciones bancarias están autorizadas a otorgar los denominados "préstamos de la nómina de pagos", que están garantizados por los salarios de los consumidores, un mecanismo prácticamente libre de riesgo cuando el usuario es un empleado público o un jubilado.
Los plazos de los préstamos bancarios también se extienden cada vez más -hasta un máximo de 72 meses para la compra de automóviles- aunque se han establecido algunos límites últimamente. El ratio crédito/PIB, que era de menos del 25% en 2003, ahora se acerca al 50%, habiendo alcanzado la marca de 46,5% a fines de enero.
Los portafolios de créditos de Bradesco y de la Caixa Econômica Federal (CEF), una institución bancaria estatal muy activa en el sector hipotecario, se ampliaron en más de un 25% el año pasado, mientras que los de Unibanco, Banco de Brasil y Banco Santander también crecieron en torno al 20%. Además, todos los grandes bancos brasileños, salvo la CEF, registraron descensos en sus tasas de morosidad, o sea en atrasos mayores de 90 días en efectuar los pagos contraídos. Los retrasos en los pagos de los préstamos en el Banco Santander, por ejemplo, bajaron de un 5,9% en 2009 a 3,9% en 2010.
CRÉDITO. Se pronostica que el crecimiento del crédito se desacelerará este año, pero los bancos -y también el Economist Intelligence Unit- esperan que este rubro les permita continuar obteniendo ganancias con cifras de dos dígitos.
Las medidas de restricción monetaria adoptadas el año pasado por el Banco Central de Brasil, que consistieron básicamente en la fijación de encajes más altos a los bancos y requisitos de capital más estrictos para los préstamos de más de 24 meses, ya han impactado al negocio de los préstamos.
El crecimiento del crédito se enlenteció en enero de este año, según los datos oficiales. Mientras tanto, las tasas de interés promedio subieron a 37,4% en el primer mes de 2010, habiendo aumentado el spread entre tasas activas y pasivas de 23,5% en diciembre a 25,6% en enero. A pesar de la previsible desaceleración en el aumento del crédito, los ejecutivos financieros creen que las utilidades continuarán acrecentándose a través de mayores spreads.
PERSPECTIVAS. Existen algunos factores que podrían empañar la confianza de los banqueros. Una combinación de presiones inflacionarias, restricción monetaria y los efectos negativos de los disturbios en el mundo árabe presenta riesgos ciertos a una perspectiva que de otro modo sería brillante.
Roberto Setubal, CEO de ItaúUnibanco, ha reconocido que la agitación política en el Medio Oriente y Norte de África puede empujar los precios de los commodities hacia arriba, lo que pondría presión sobre la inflación y generaría aumentos más agresivos de las tasas de interés.
En cierta oportunidad, el ex presidente Lula culpó a los "banqueros de ojos azules" por la crisis financiera global. Sin embargo, los mayores bancos brasileños disfrutaron de un éxito financiero significativo durante sus ocho años de mandato. Ahora esperan más de lo mismo bajo la nueva administración de Dilma Rousseff, aunque algún incipiente viento en contra pueda dificultarles igualar los resultados récords de 2010.
Fuente: Business Latin America (Economist Intelligence Unit)