Últimos cambios al sistema tributario

 20111223 500x331

GONZALO RAMÍREZ

Economía & mercado

El pasado 30 de noviembre, el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley titulado "Ajustes al Sistema Tributario", en el cual se proponen diversas modificaciones al sistema vigente.

La más sonada de ellas, por su trascendencia económica y política, ha sido la rebaja de 2 puntos a la tasa básica del IVA, ya que si bien había sido prometida en la campaña electoral, el Presidente dudaba en aplicarla. Tal como ha trascendido en la prensa, el Presidente de la República y el Vicepresidente, mantenían diferencias en cuanto a la conveniencia y justicia de aplicar en este momento la rebaja referida. En efecto, por parte del Presidente se cuestionaba que esta medida impactase directamente en los sectores más pobres de la población. Al respecto habría dicho Mujica que: "no había seguridad en los mecanismos que aseguren el destino del ahorro impositivo hacia los que están en la llaga". Por su parte, el Vicepresidente sostuvo, a favor de la rebaja del IVA, que se trata de una promesa electoral y como tal debe ser cumplida. Estas diferencias entre Astori y Mujica no son nuevas y responden a visiones distintas sobre la política tributaria. Recordemos que ya en marzo de 2008, cuando el Cr. Astori era Ministro de Economía y se proponía llevar a cabo una rebaja del IVA equivalente al 1%, algunos sectores del Frente Amplio incluido el sector del actual Presidente, sostuvieron que la medida más justa era destinar el sacrificio fiscal que generaría una eventual rebaja del IVA, a incrementar el mínimo no imponible del IRPF. En aquel momento, según información del diario El País del 10 de marzo de 2008: "Astori dijo que recién en enero de 2009 se elevará la primera franja del IRPF y advirtió que una medida más democrática era bajar un punto de IVA, el cual tendría un costo de U$S 80.000.000".

Técnicamente, lo adecuado sería rebajar la tasa básica del IVA ya que mantener un impuesto a la renta de las personas físicas con un IVA del 22%, tiene un efecto regresivo sobre los asalariados. Estos últimos, además de soportar el IRPF, consumen todas sus rentas -no ahorran nada- con lo cual, luego de pagar dicho impuesto, pagan el IVA sobre todos sus ingresos. Sin embargo, el Presidente de la República también tiene razón cuando dice que una rebaja de la tasa básica del IVA equivalente al 2%, no necesariamente llegue a los sectores más pobres de la sociedad. Es posible que dicha rebaja impositiva no sea trasladada en su totalidad a los precios por parte de los comerciantes, que absorberían una parte del beneficio fiscal. También es cierto que una rebaja de la tasa básica del IVA habría de beneficiar a todos los sectores de la sociedad, sin importar su nivel de ingresos. En cambio, si se rebaja la tasa mínima del IVA (la que grava los productos de primera necesidad) o, en su defecto, se mantienen las tasas del IVA en sus niveles actuales sin generar un sacrificio fiscal y con esos recursos se aumenta el gasto en políticas sociales, los efectos se concentrarían en los sectores más pobres de la sociedad. Como era de esperar, el Presidente y Astori se pusieron de acuerdo y el proyecto de ley contempla las dos posiciones. Una rebaja de la tasa básica del IVA del 2% y la eventual eliminación del IVA para las compras de aquellas personas que adquieran bienes y servicios mediante tarjetas de débito financiadas por el Estado, por ejemplo, la tarjeta alimentaria de Uruguay Social, la tarjeta de pago de Asignaciones Familiares y otras similares.

En este sentido, el proyecto comentado establece lo siguiente:

"Art 87. Facúltase al Poder Ejecutivo a reducir en hasta dos puntos porcentuales la tasa del Impuesto al Valor Agregado, aplicable a las enajenaciones de bienes y prestaciones de servicios, efectuadas a consumidores finales, siempre que la contraprestación se efectúe mediante la utilización de tarjetas de crédito, tarjetas de débito u otros instrumentos análogos.

Art 88. Cuando la referida contraprestación sea efectuada mediante la utilización de tarjetas de débito Uruguay Social, para cobro de asignaciones familiares o similares emitidas por el Estado, la reducción a que refiere el artículo anterior podrá ser total".

Estamos de acuerdo con la solución encontrada, porque permite atenuar la regresividad del IVA dotándolo de un criterio de "personalidad", que le otorgaría mayor equidad y justicia, beneficiando a los sectores más pobres de la sociedad. Parece entonces que el problema no es la solución tributaria, sino su instrumentación: a quiénes, en qué condiciones, bajo qué controles y contra qué resultados, se les otorgan las tarjetas de débito por parte del Estado, aspecto social muy complejo, que no estamos en condiciones de valorar actualmente. Sin embargo, la rebaja de la tasa básica del IVA, limitada a quienes consuman con tarjetas de crédito o débito, puede tener un efecto indeseado.

EFECTO SOBRE LOS PEQUEÑOS COMERCIANTES

Como es sabido, las tarjetas de crédito cobran una comisión -arancel- a los comercios por financiar las compras de sus clientes. Esa comisión no es igual para todos los comercios, siendo mayor para los comercios minoristas que para las cadenas de supermercados y grandes superficies. Existe por lo menos un 4% de diferencia en la comisión o arancel en perjuicio de los comercios minoristas, pero la diferencia puede ser mayor.

A su vez, el comerciante recibe el dinero como mínimo dentro los 15 días de realizada la venta con tarjeta de crédito y en caso que el cliente haya optado por un plan de pagos en cuotas, el plazo se incrementa salvo que acepte que se le cobre una tasa de descuento. En el caso de las tarjetas de debito, también existe una demora entre el momento en el cual el cliente realiza la compra y la fecha en la cual el comercio recibe el pago.

Esta demora en el cobro de las ventas con tarjetas de crédito y débito, obliga al comerciante a financiar sus compras de mercadería, razón por la cual la mayoría de los comercios minoristas y, en especial, los almacenes y bares de barrio no trabajen con tarjetas. A ello se suma que los proveedores de bebidas con y sin alcohol, los distribuidores de cigarrillos y otros proveedores importantes, solo le venden a los comercios minoristas al contado o con cheques del día, mientras que a las cadenas de supermercados les financian las compras como mínimo a 30 días. Esta situación desigual, obliga a los comercios minoristas a trabajar con dinero en efectivo y les impide operar con tarjetas de crédito. Al mismo tiempo, cuanto más humilde es la zona donde se encuentre el comercio, la probabilidad de que sus clientes cuenten con tarjetas de crédito o débito, se reduce sustancialmente.

Por esa razón pensamos que, cuando entre en vigencia la rebaja de 2 puntos en la tasa básica del IVA, los grandes perjudicados van a ser los comercios minoristas, los que por su propia realidad no van a poder obtener este beneficio fiscal. En consecuencia, se ampliará la diferencia de precios con las cadenas de supermercados y los comercios de mediano porte que integran clubes de compra que les permiten acceder a mejores condiciones de sus proveedores. Si a ello le sumamos que los comercios minoristas no pueden soportar el costo de contratación de un guardia de seguridad o de un servicio de remesa de dinero, siendo estos los más azotados por la delincuencia -basta ver los informativos para constatarlo- la rebaja del IVA proyectada podría ser el golpe de gracia para muchos de ellos. Si el objetivo fuera evitar la evasión fiscal mediante el control de las operaciones de los contribuyentes, la DGI debería encontrar un mecanismo alternativo que impida que por vía de consecuencia, los mayores beneficiados sean los supermercados y cadenas de grandes superficies, maximizando el oligopolio existente.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar