Transformar el viento en electricidad

| Basta con que sople una brisa de 3 o 4 metros por segundo de velocidad para que funcione la turbina del aerogenerador

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Con la presencia de Shozo Buto, presidente de Sinfonia Technology Cº, y del gerente general del Departamento de Ventas de Equipos de Energías Renovables, Tsutomu Tomokuni, la empresa japonesa suscribió el 9 de junio pasado un convenio de cooperación con el Ministerio de Industria, Energía y Minería y la UTE (Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas) para proporcionar tecnología relacionada con la generación eléctrica a partir de energía eólica a Uruguay, cuyo potencial en esta materia es al menos igual que su capacidad hidráulica.

Básicamente, se trata de la instalación de aerogeneradores, que convierten la fuerza eólica en energía eléctrica mediante un generador movido por una turbina accionada por el viento.

Los sistemas de aerogeneración funcionan en tanto haya brisa las 24 horas del día. "Nuestros equipos transforman el viento en una fuente de energía limpia e inagotable", sostuvo Shozo Buto.

DISEÑO. Mientras los equipos convencionales de generación eólica funcionan como una hélice, el eje de rotación de los aerogeneradores que fabrica Sinfonia Technology Cº es perpendicular al suelo y sus cuatro aspas verticales colocadas en el extremo de cada uno de sus brazos giran hacia los costados y, en consecuencia, no necesitan de un mecanismo para orientarse respecto al viento.

Sus aspas semejan el perfil del ala de un avión, lo cual maximiza la eficiencia de la generación eléctrica. Ese diseño permite que la velocidad periférica sea dos o tres veces mayor a la del viento. "Basta con que sople una brisa de 3 a 4 metros por segundo de velocidad para que funcione la turbina", señaló el presidente. A su vez, la turbina, que está alojada en el interior de una caja de forma ovoide, "no genera ruidos molestos ya que el sonido es apenas más alto que el del viento mismo", dijo.

COMPACTOS. Los aerogeneradores Gentle Breeze de Sinfonia Technology son relativamente de pequeño porte, habiendo sido desarrollados casi todos sus componentes por la propia empresa. Los dos modelos recomendados para instalar en Uruguay tienen 6 metros de altura y sus diámetros son de 1,8 metros y de 3,2 metros respectivamente. "El equipo más chico genera un salida máxima de 1,3 kW y el más grande de 2,3 kW", explicó el gerente Tomokuni.

Ambos modelos incluyen un delgado panel solar de alta performance. Esta generación híbrida permite el almacenamiento de electricidad en caso que haya días en que no sople viento. Además, los equipos cuentan con un sistema de frenos dual que reduce automáticamente la rotación cuando la velocidad del viento excede los 14 metros por segundo y que detiene totalmente el movimiento de los brazos si la intensidad eólica llega a 60 metros por segundo.

Otra de sus ventajas es que pueden instalarse en espacios limitados y cerca del lugar en donde se consume energía eléctrica. Además, cada unidad puede conectarse con otras a efectos de crear una red local de generación eléctrica. Estas características abren nuevas posibilidades al suministro de corriente eléctrica en áreas rurales y montañosas que carecen de acceso a las redes nacionales.

Energía inteligente. Los equipos y la tecnología a transferir a través del acuerdo de cooperación son fundamentales para iniciar un nuevo concepto denominado "energía inteligente", que aún no se conoce en América Latina. Este es un sistema que promueve la generación de energía a partir de recursos renovables donde hay necesidad de consumo de electricidad. Se aplica sobre todo en las comunidades alejadas de los centros urbanos para evitar la instalación de redes de transmisión eléctrica que son sumamente costosas y, al mismo tiempo, eliminar las emisiones de CO2.

"Es posible instalar los aerogeneradores tanto en la ciudad como en el campo", afirmó el presidente de Sinfonia Technology. Lógicamente, las áreas rurales permiten la instalación de parques eólicos compuestos por cientos de aparatos. En las zonas urbanas, se utilizan por lo general para suministrar energía eléctrica a oficinas públicas y privadas, así como a centros de educación. Actualmente, algunas residencias particulares también están comenzando a instalar este tipo de equipos en Japón.

Shozo Buto puntualizó que "su compañía está interesada en comercializar los aerogeneradores en gran escala. Los venderíamos a empresas importantes, como es el caso de UTE, y las intendencias municipales". Por lo tanto, los precios van a variar de acuerdo con el número de equipos, las obras necesarias para la instalación de los parques eólicos y el soporte técnico necesario.

BSMB y BROU financiarán proyectos de generación de energía limpia

t "Tenemos especial interés en promover emprendimientos de generación energética limpia en países emergentes", expresó Toshiro Kubota, director presidente del Banco Sumitomo Mitsui Brasileiro (BSMB). Sus palabras reflejan el espíritu del acuerdo firmado en enero pasado por esa institución y el BROU para financiar conjuntamente proyectos ambientales en Uruguay basados en la transferencia de tecnología japonesa.

"El porcentaje de participación de los dos bancos en el financiamiento se negociará caso por caso de acuerdo con las características de cada inversión", explicó Hajime Uchida, gerente general del Departamento de Medio Ambiente del BSMB. Agregó que el banco no sólo apunta a abrir líneas de crédito para la implementación de ese tipo de proyectos, sino que le interesa liderar las actividades que promuevan la reducción del calentamiento global.

"La instalación de parques eólicos en Uruguay podría sustituir parcialmente la generación de energía térmica basada en recursos fósiles como ocurre, por ejemplo, con la Central Batlle", dijo Uchida. "Sin embargo, explicó el ejecutivo, se van a necesitar miles de aerogeneradores para que Uruguay pueda pensar en la comercialización de certificados de reducción de gases de efecto invernadero".

El BSMB es reconocido a nivel internacional como pionero en la intermediación de "bonos de carbono" entre América Latina y Japón, habiendo cerrado contratos por la venta de más de cuatro millones de toneladas de CO2.

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