Optimismo pero con cautela

| El crecimiento del sector industrial se sostiene por los proyectos recién iniciados, la demanda interna y el precio de las materias primas

El optimismo que refleja la encuesta de expectativas industriales es similar al reinante en 2007 y 2008 cuando el sector creció a un ritmo del 9% anual. Sin embargo, en la actualidad, las perspectivas de crecimiento aparecen mucho más limitadas, tendiendo al 3,5% anual. La pérdida de competitividad que impide un crecimiento industrial extraordinario no se debe solo al atraso del tipo de cambio sino que abarca un conjunto de elementos que hacen a la ventaja competitiva de la producción uruguaya. La menor competitividad se compensa en la actualidad para algunos sectores, por la mejora en los precios internacionales, pero esto no es generalizable a toda la industria y no es razonable pensar que ocurra ilimitadamente en el tiempo.

El índice de volumen físico de producción registró en el primer trimestre de 2011 una variación positiva del 6,5% en comparación con el mismo período del año pasado. Este crecimiento se repite (6,7%) cuando se considera al sector industrial excluyendo la refinería de petróleo de Ancap por lo que se puede imputar al sector privado una expansión similar. Sin embargo, cuando se observa la evolución a lo largo del tiempo como se hace en el Gráfico Nº 1, se comprueba que hay un cierto estancamiento de la producción y que buena parte de las tasas positivas responde a una recuperación de los niveles del 2009, luego de la caída derivada de la crisis internacional. Por lo tanto, el crecimiento no es generalizado como lo era en la salida de la recesión. En esta instancia hay muy fuertes incrementos en dos sectores (automotor y maderero) por coyunturas particulares. Para observar la evolución sectorial se comparan los promedios anuales terminados en cada trimestre para evitar que influyan desmedidamente situaciones particulares en las plantas o en el ritmo de negocios de las empresas. En el Gráfico Nº 2 se ilustran las tasas de crecimiento anual para los principales sectores de actividad.

MÁS DINÁMICOS. El crecimiento del sector automotor es fruto de la puesta en producción de las líneas de montaje de autos con piezas y marcas de origen chino, con la región como destino final. Son inversiones y acuerdos empresariales que están en sus fases iniciales y es por ello que sostienen tasas de crecimiento del 50% en el año terminado en marzo de 2011. La expansión de esta actividad está sujeta al dinamismo de la demanda interna argentina y brasileña y, fundamentalmente, a los acuerdos comerciales dentro del Mercosur. Es una actividad que suma mucha producción, pero es mucho más discreta su contribución al valor agregado nacional.

En la industria maderera también se observa el impacto de los recientes proyectos de inversión en aserraderos y fabricación de paneles. El crecimiento observado en el último año es del orden del 40%. En este caso, también hay un impulso de la materia prima que comienza a estar lista para ser cosechada para generar producción de madera de calidad. Estos proyectos de producción de materia prima demandaron en el orden de 20 años para lograr volumen de producción en la cantidad suficiente para la industrialización. Ahora que la materia prima está disponible hay que cosecharla y es inevitable su industrialización para la exportación, a pesar de que la ecuación económica no resulte atractiva debido a que la demanda internacional de productos para la construcción sigue muy deprimida.

Entre estos dos sectores, la incidencia en la variación de la industria ronda el punto porcentual debido a que tienen muy baja ponderación inicial pues son producciones nuevas. En el próximo año se observará una estabilización en el uso de la capacidad instalada y se espera que el crecimiento converja a tasas inferiores.

En el caso de los productos químicos se conjuga una participación alta en el total de la industria y una tasa de crecimiento superior al promedio. Estas dos características hacen que sea la industria con mayor incidencia en el crecimiento en el último año. Hay factores de demanda por el lado de los insumos agropecuarios y para la construcción que sostienen un muy buen nivel de actividad. También sobresale la demanda de medicamentos y artículos de limpieza impulsada por el consumo local.

La otra industria de alta ponderación en el total es la de alimentos y bebidas. La tasa de crecimiento es más modesta (1%), enfrentando problemas en la disponibilidad de materia prima. Tal es el caso del faltante de ganado para faena por la sequía de 2009 en la industria frigorífica y la caída en la producción de los molinos arroceros en 2010. Estos dos reveses apenas fueron compensados por la recuperación de la industria pesquera y por dos sectores que registran gran dinamismo: alimentos para animales y elaboración y conservas de frutas, legumbres y hortalizas.

EN CAÍDA. Entre los cuatro sectores que se contraen en el último año hay una presencia importante del tipo de cambio. Por un lado, la industria textil y la de la vestimenta, tradicionalmente exportadoras y fuertes ocupadoras de mano de obra, se encuentran en un sándwich entre los precios internacionales y los costos. En otras palabras, el problema en estas empresas es la suba de los salarios en dólares o la caída del tipo de cambio real.

También se ven afectadas por la caída del tipo de cambio real las industrias de productos metálicos y de maquinaria. No son rubros tradicionales y su ponderación en el total de la industria es menor pero la competencia de productos desde el exterior está afectando los niveles de producción local.

EXPECTATIVAS. El indicador anticipado de la producción industrial elaborado por la Cámara de Industrias volvió a crecer en mayo con lo que se presume que el nivel de actividad será creciente por lo menos hasta agosto. Adicionalmente, la misma gremial empresarial consulta a los empresarios sobre las expectativas para los próximos seis meses de la economía y la empresa. En el primer caso, la cantidad de respuestas positivas supera las negativas en 16 puntos porcentuales. En el segundo, la diferencia es de 11 puntos porcentuales.

A pesar de que estas expectativas positivas son similares a la del período de fuerte crecimiento entre 2007 y 2008, la realidad para los próximos años es muy distinta.

Una primera señal proviene de las expectativas de ventas por mercados. Actualmente, el saldo de respuestas es positivo tanto para el mercado interno como el de exportación pero, a diferencia de 2008, hay una mayor expectativa en cuanto al mercado interno con 18 puntos porcentuales de diferencia a favor de las respuestas que señalan mejora. El saldo para las ventas al exterior apenas alcanza 11 puntos porcentuales recién en el primer trimestre de 2011.

En segundo lugar, los tres pilares del crecimiento: a) fase inicial de producción de grandes inversiones, b) demanda interna y c) precios internacionales extraordinarios, no aseguran tasas de crecimiento por encima del 3,5% anual para el futuro, se agotan en sí mismos y hacen prever un enlentecimiento para el futuro si no hay cambios en las condiciones de crecimiento para los restantes sectores.

Las posibilidades de crecimientos de la industria llevan a un tercer punto que es la perspectiva de la competitividad que impacta en las exportaciones y en la competencia por el mercado interno. El problema de la caída del tipo de cambio en relación al dólar y el peso argentino hace mella en la industria manufacturera. Adicionalmente, el problema de precios no debe soslayar otras limitantes para el crecimiento como ser la falta de infraestructura y de flexibilidad laboral, los potenciales cambios en reglas de juego de parte del Estado y la siempre amenazante presión tributaria.

(Continúa en la pág. 8)

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(Viene de la pág. 7)

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