Nivel de empleo tiende a estancarse

| Disminuye la demanda laboral por parte de las empresas ante la incertidumbre por la crisis internacional y la pérdida de competitividad

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Los últimos datos del mercado laboral estarían indicando un freno al fuerte dinamismo mostrado en los últimos tiempos. Si bien en los últimos meses, la tasa de desempleo mostró una tendencia a la baja hasta situarse en noviembre en 5,5%, el empleo no aumentó en dicho período. Es más, la demanda de trabajo por parte de las empresas, medida por medio de los avisos que aparecen en la prensa, estaría cayendo. Los impactos de la crisis internacional unidos a problemas internos de competitividad son los factores que explican este comportamiento y que nos llevan a proyectar una suba en el desempleo.

De estos elementos hablaremos en la presente nota, pero antes nos detendremos a comentar brevemente los resultados preliminares del censo y sus implicancias en el mercado laboral.

CENSO. Los datos preliminares del último censo de población sorprendieron, al mostrar que la cantidad de habitantes prácticamente no aumentó desde el relevamiento del año 2004. Máxime si se tiene en cuenta que se trata de uno de los períodos en los que más creció el nivel de actividad y, en particular, el mercado laboral se mostró muy dinámico. Este último presentó un aumento sostenido del empleo que llevó a que prácticamente haya pleno empleo, lo que llevaría a pensar que el flujo migratorio que caracterizó a la población uruguaya en las últimas décadas debería haberse revertido.

No corresponde a esta columna analizar las razones de tan bajo crecimiento de la población. Pero tal evolución demográfica merece algunos comentarios.

En primer lugar, el bajo crecimiento de la población nos lleva a revisar el número de personas que trabajan y el de aquellas que buscan un empleo y no lo encuentran. En base a las proyecciones de población que efectuaba el INE previas al censo, estimábamos que la cantidad de personas que estaban empleadas era aproximadamente de 1.650.000. En base a los datos preliminares del censo corregimos dicho número a la baja, estimándolo en 1.525.000.

A su vez, en una perspectiva de mediano plazo, desde el cambio de muestra de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) en el año 2006, la cantidad de empleos que creó la economía se situaría en poco más de 170 mil, frente a los casi 300 mil que se estimaban en base a las proyecciones anteriores.

Un aumento absoluto del empleo relativamente menor, en un contexto de crecimiento económico, determina una mayor productividad de la mano de obra. Desde este punto de vista, esa mayor productividad es la que soporta el aumento que registraron los salarios en los últimos tiempos. Pero las ganancias de productividad no son infinitas, y como todo, tienen un límite.

ESTANCAMIENTO. Si bien es cierto que la tasa de desempleo ha venido cayendo en los últimos meses (ver Gráfico N° 1), hasta situarse en noviembre en el 5,5% de la población que desea trabajar, ello no se debe a un aumento de los puestos de trabajo.

La tasa de empleo que, como lo indica su nombre, mide el porcentaje de la población ocupada entre aquellos que desean trabajar, alcanzó un pico en el pasado mes de junio, cayendo levemente en julio y mostrando desde entonces un nivel relativamente estable (ver Gráfico N° 2).

La explicación a esta aparente contradicción no es otra que el descenso que registró la tasa de actividad. Esta variable mide la cantidad de gente mayor a 13 años que desea trabajar. En definitiva, la caída de la tasa de desempleo se explica por una tasa de empleo estabilizada y menos gente buscando trabajo.

Otros indicadores indirectos señalan un menor dinamismo en el mercado laboral. Nos referimos concretamente al Índice Ceres de Demanda laboral (ICDL), que en el mes de diciembre del pasado año registró su tercera caída consecutiva. Este índice se construye en base a las solicitudes de trabajo publicadas en la prensa. Si bien no es un indicador de empleo propiamente dicho, ya que solo mide la demanda pero no las bajas, se trata de un termómetro del mercado laboral, ya que en general demanda de empleo y creación neta de puestos de trabajo van de la mano. Lo que señala el ICDL es que las empresas están demandando menos puestos laborales que en los meses anteriores.

Estos resultados estarían presagiando un menor dinamismo del mercado laboral. Los fundamentos económicos lo estarían avalando. En primer lugar, habría que señalar al enlentecimiento en el nivel de actividad ante la crisis internacional y el freno en la región. Las expectativas empresariales al respecto no son favorables y, por ende, parece lógico que disminuyan su demanda por nuevos trabajadores.

Sumemos a ello la pérdida de competitividad que sufrió la economía en el último año. A lo largo de 2011, el tipo de cambio real se deterioró 7,4%. Esto quiere decir que los precios en Uruguay, medidos en dólares, se incrementaron en ese porcentaje por encima de lo que aumentaron en promedio en los principales socios comerciales del país. Como señalamos cada vez que analizamos la evolución de los precios internos, uno de los elementos que más contribuye al incremento del IPC es el aumento de los salarios. No solo por el aumento en sí mismo, ya que en una situación de pleno empleo al competir las empresas por un recurso escaso, provocan un aumento de su precio, el salario en este caso. Las ganancias de productividad mencionadas lo permitieron. Pero al ir desapareciendo esas ganancias, en el marco de acuerdos que ajustan las remuneraciones en base a la inflación pasada y otra serie de correctivos (actividad, productividad), le ponen un piso a la inflación, contribuyendo así a la pérdida de competitividad de la economía.

En tal sentido, dados los acuerdos salariales vigentes que apuntan a una mejora del salario real que en varios sectores comienza a ser insostenible dada la realidad que viven las empresas, lo que las puede llevar a adoptar tecnologías menos intensivas en mano de obra en un contexto de menor dinamismo económico, es que prevemos un aumento del desempleo a lo largo del presente año, que estimamos pueda llegar al 6,5%.

FEMENINO. Una de las características salientes del mercado laboral a lo largo de 2011 fue el aumento del empleo femenino. En los Gráficos N° 3 y N° 4 se muestra la evolución de la tasa de empleo a lo largo de dicho año discriminando por sexos. La línea de tendencia que aparece en cada una de ellos habla por sí sola, la ocupación masculina tiende a caer al tiempo que la femenina aumenta.

En la sociedad suceden cambios que impactan en el mercado laboral, unos asociados a avances tecnológicos, otros de índole social. La organización social ha sufrido fuertes transformaciones a nivel mundial en las últimas décadas y el mercado laboral ha sido testigo de ello, con una participación creciente de la mujer en el empleo. Uruguay no ha sido la excepción y, en particular, en el actual período de expansión económica, fue el empleo femenino el que más aumentó.

Hay muchos factores que explican esta evolución. En primer lugar, los propios cambios tecnológicos que se fueron procesando al interior de los distintos sectores productivos, perdiendo peso relativo aquellas tareas físicamente más pesadas y, por consiguiente, más aptas para el hombre.

La contracara de ello ha sido la expansión del sector servicios, que en Uruguay absorbe aproximadamente a los dos tercios de la ocupación total. Al interior del mismo coexiste un sinnúmero de actividades, algunas de las cuales demanda una mano de obra altamente especializada.

Si nos remitimos a los años de estudio como una aproximación a la capacitación de la mano de obra, observamos que las mujeres estudian en promedio un año más que los varones. De hecho, el análisis del mercado laboral por nivel de educación muestra que en los niveles más altos, prácticamente hay pleno empleo tanto de hombres como mujeres.

Pero no todo el empleo femenino que se generó en los últimos años fue altamente calificado. De hecho, la calidad de los recursos humanos es uno de los problemas más acuciantes que enfrenta la sociedad uruguaya. En tal sentido, la explicación al aumento del empleo femenino hay que buscarla en la falta de oferta masculina adecuada. En la actualidad, prácticamente todos los hombres aptos que desean trabajar lo están haciendo. Indefectiblemente, el aumento en los puestos de trabajo debe pasar por la contratación de mujeres.

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