Luego de varias huelgas muy duras y costosas en una parte del país donde los sindicatos son fuertes, una compañía abre otra planta en una región donde son débiles. El sindicato se queja a un ente oficial, que acusa a la empresa de represalia ilegal contra el sindicato. Busca obligar a la compañía a reubicar su nueva planta en la región fuertemente sindicalizada. ¿Se trata de Francia o de Venezuela? Ninguno de los dos, es Estados Unidos. La firma en cuestión es Boeing, el fabricante de aviones.
Las huelgas se dieron en el estado de Washington, donde las normas vigentes imponen que si una fuerza laboral opta por sindicalizarse, todos los trabajadores deben ingresar al sindicato como condición para poder emplearse allí. La nueva planta que la Dirección Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), según sus siglas en inglés) consideró motivo para acusar a la firma de "retaliación" está en Carolina del Sur, donde las normas imponen que no puede obligarse a ningún trabajador a afiliarse a un sindicato.
Finalmente la NLRB abandonó la demanda cuando se lo solicitaron representantes de la Asociación Internacional de Maquinistas, el principal sindicato en Boeing. El sindicato le dijo al ente oficial que acababa de llegar a un acuerdo lucrativo con la empresa, que cubre a sus trabajadores en el estado de Washington. Con el acuerdo, el sindicato ya no necesita que el gobierno mantenga el revólver apuntando a la cabeza de Boeing. the economist