Al cabo del año 2010, el resultado global del sector público fue deficitario en US$ 471,4 millones, lo que equivale al 1,2% del PIB. Ello marca una mejora en relación al año anterior (1,7% del PIB), en línea con las proyecciones que a comienzos del ejercicio realizó el gobierno (ver Gráfico N° 1).
Por cierto que esas proyecciones se basaron en un supuesto de crecimiento económico del 6,5% para 2010, el que terminó siendo superior. Si bien no se conoce aún el dato final del año, el nivel de actividad se expandió no menos de un 8,5%.
Ante ese mayor nivel de actividad, el resultado global debería haber sido mejor, ya que aumentó la recaudación. Sin embargo, y tal como veremos a continuación, se constituyó un Fondo de Estabilización Energética (FEE) por 0,4% del PIB. Dicho fondo, fue contabilizado como un gasto, cuando en realidad no lo es, por lo que el verdadero resultado mejora en ese porcentaje. Por otro lado, el gasto consolidado del gobierno central GC-BPS acompañó al mayor crecimiento económico, lo que impidió que cayese el déficit aún más.
La mejora del último año se debe a un incremento del superávit primario, que pasó del 1,1% en 2009 a 1,7% en 2010, compensado parcialmente por un aumento del pago de intereses netos, que pasó de 2,8% a 2,9%.
El mejor resultado primario se descompone en una mejora de las empresas públicas (EEPP) en 0,8% del PIB, un deterioro de las intendencias por 0,2% y un resultado prácticamente incambiado a nivel del consolidado GC-BPS.
EMPRESAS. La primera conclusión que se puede extraer entonces es que la mejora fiscal que se registró en el último año se explica por el desempeño de las EEPP. ¿Cómo se explica tal mejora? Pues básicamente por una normalización en la situación climática, que posibilitó la generación eléctrica en base hídrica.
Durante 2008 y 2009, debido a la sequía, UTE debió recurrir a fuentes derivadas del petróleo para generar energía, que son más caras que las de base hidráulica. A su vez, la sequía coincidió con un elevado precio del petróleo, lo que incrementó aún más los costos de producción. Por ese entonces, la inflación doméstica se estaba acelerando.
En ese contexto, las autoridades decidieron no trasladar totalmente a tarifas el mayor costo de la generación eléctrica. Si bien evitaron que la inflación superara la barrera del 10%, ocasionaron pérdidas a UTE.
En el último año se normalizaron las condiciones climáticas, permitiendo una mayor generación hidráulica. Los costos de generación se redujeron a la tercera parte, en términos del PIB una disminución de 2,1 puntos.
Ante esta situación y la adecuación de las tarifas a comienzos de 2010, mejoró sustancialmente la situación del ente energético (ver Gráfico N° 2). A su vez, y dada la gran variabilidad que ha mostrado el clima en los últimos años, se resolvió la conformación del FEE por US$ 150 millones, que como ya dijimos, no constituye un gasto, pero contablemente fue registrado como tal. Este fondo debería contribuir a paliar las pérdidas en que eventualmente incurra UTE ante futuras sequías.
Pero al tiempo que mejoró el resultado de UTE, empeoró el del resto de las empresas. Tal el caso de Ancap, cuyo resultado primario se deterioró en 0,4 puntos del PIB, debido fundamentalmente a una caída de los ingresos mayor a la de los costos de producción.
La caída de los ingresos (1 punto del PIB) se explica básicamente por las menores compras de UTE, las que fueron parcialmente compensadas por el mayor consumo interno de combustibles por parte de la población. La menor producción asociada a menores ventas requirió de menores compras físicas de petróleo. No obstante, en términos monetarios la disminución no fue tan abrupta, fundamentalmente a partir del último cuatrimestre del año, dado el incremento que se registró en el precio internacional del crudo. A comienzos de 2010 se fijó en US$ 75 el precio de referencia del barril de petróleo para determinar el precio interno de los combustibles. En los últimos meses del pasado año el barril cotizó en el entorno de los US$ 85, ocasionando pérdidas aproximadas a los US$ 10 millones al mes.
Nuevamente, y debido a la aceleración de la inflación, no se ajustaron las tarifas, lo que recién aconteció en enero del presente año, estableciéndose el precio de referencia del crudo en US$ 85. La escalada de las últimas semanas, que lo ubican en valores cercanos a los US$ 100 han llevado a las autoridades del ente petrolero a mencionar la necesidad de un nuevo ajuste de tarifas dadas las pérdidas en que está incurriendo la empresa.
El resultado primario de Antel se redujo en 0,3 puntos del PIB, dada una disminución de ingresos en un contexto de mayores gastos.
CONSOLIDADO. El resultado primario consolidado del GC-BPS no presentó mayores cambios en el último año, registrando un superávit equivalente al 1,2% del PIB (ver Gráfico N° 3). El FEE se registró como un aporte de UTE al GC, y como una transferencia de éste a la Corporación Nacional para el Desarrollo, que será quien lo administre. Si lo excluimos se constata que los ingresos globales cayeron en 0,1% del PIB, variación similar al que tuvieron los gastos primarios.
Dado el debate que se está dando en estos momentos en relación a la distribución del ingreso y cómo mejorarla, amerita analizar con detalle aquellas partidas que tienen un impacto directo en el ingreso de los estratos con menor poder adquisitivo. A partir de la información proporcionada, las más fáciles de distinguir son las transferencias que, a nivel del BPS, se vuelcan a través de las Asignaciones Familiares y el seguro de enfermedad.
En el último año se transfirieron por concepto de ambos rubros US$ 1.350 millones, US$ 220 millones más que en 2009.
El debate sobre la mejora en la distribución del ingreso gira actualmente sobre los instrumentos tributarios a aplicar, concretamente a través de reducciones impositivas. Según manifestaciones del Presidente de la República, la reducción focalizada del IVA en los más pobres sería el instrumento escogido. Más allá de cómo se termine instrumentando, en los hechos se trata de un aumento focalizado del gasto, lo que dado el objetivo planteado (mejorar el ingreso de los más pobres) es más eficiente que una reducción impositiva.
Con respecto a esta última, se observó durante 2010 una menor recaudación en términos del PIB respecto al año anterior, básicamente a nivel del IVA, el principal impuesto que recauda la DGI. La recaudación de este impuesto ascendió a 9,7% del PIB en 2010, pero en 2009 rindió 9,9 puntos. Llama la atención este comportamiento, dado que el consumo interno es la principal fuerza que impulsó al crecimiento de la economía en el pasado año. Una posible interpretación puede estar en la evolución de los precios relativos, los precios de los artículos gravados con este impuesto evolucionaron en promedio por debajo de los restantes precios de la economía, a una pérdida de eficiencia en su recaudación o a una combinación de ambas.
INTERESES. Los pagos netos de intereses se incrementaron en 0,1% del PIB en el último año, pasando de US$ 881 millones en 2009 a US$ 1.194 en 2010. Las dos terceras partes de ese incremento corresponden al BCU y el resto al GC (hay un pequeño aumento de las EEPP que es insignificante).
Los mayores intereses pagados por el BCU (ver Gráfico N° 4) son el resultado de la política seguida hasta mediados del pasado año, cuyo resultado fue un incremento en el nivel de reservas y del concomitante endeudamiento para retirar del mercado esa mayor oferta monetaria generada. En particular, se emitieron Letras de Regulación Monetaria cupón cero, esto es, cuyo interés se paga al vencimiento. En los últimos meses venció un volumen importante de estos títulos, lo que elevó la carga de intereses. Como señalamos en la nota de la semana anterior, el reciente canje de deuda permitirá gestionar ese desequilibrio estructural entre los activos y pasivos del BCU.
Proyectando el resultado fiscal para el presente año, estimamos que la economía se desacelerará, y por consiguiente la recaudación no crecerá al mismo ritmo que en 2010. Sin embargo, hay presiones al alza en el gasto que determinarán un leve deterioro del déficit. Hay que tener en cuenta que entrará a regir el nuevo Presupuesto, que proyecta un aumento del gasto que absorberá por lo menos todo el aumento previsto de la recaudación. Estimamos así que el déficit global del sector público se ubicará en el 1,1% del PIB (el resultado de 2010 corregido del FEE fue de 0,8%), en un contexto expansivo del gasto público.