La recesión a la vuelta de la esquina

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En Argentina tenemos un debate sobre si la economía está desacelerándose pero sin riesgo de recesión o bien podemos entrar en un proceso recesivo en los próximos meses.

Si uno toma los datos de la producción industrial elaborados por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) se encuentra con tres trimestres consecutivos de caída en la producción industrial, confirmando que ya no hay desaceleración en este sector sino recesión. ¿Las causas? Menor demanda interna por caída del ingreso real, menor demanda externa (recordemos que Brasil ha entrado en un proceso de notable desaceleración en su actividad) y las trabas a las importaciones impuestas por el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno generan problemas de falta de insumos paralizando varias líneas de producción.

Otro dato a tener en cuenta para prever una desaceleración o una eventual recesión es la menor cosecha de soja producto de la sequía. Se esperan unos 43 millones de toneladas. La menor cosecha genera menos transporte de granos y menos actividad en el sector.

En lo que hace al mercado inmobiliario, las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno redujeron las operaciones. De acuerdo a los datos difundidos por el Colegio Público de Escribanos de la Capital Federal, las escrituras por compraventas de inmuebles cayeron el 4,8% con relación a igual período del año anterior y la actividad ya acumula cuatro meses consecutivos de retracción. No ocurre lo mismo con la construcción ya que las obras en curso continúan hasta su finalización.

Por supuesto que hay sectores que todavía no reciben el impacto del menor nivel de actividad, como por ejemplo el sistema financiero o la mencionada industria de la construcción, pero claramente el PIB no crecerá a las tasas que venía creciendo y si esto ocurre la recaudación se resentirá como ya ocurrió en abril.

Justamente la situación fiscal de la Nación y de las provincias es delicada. Para el año en curso podemos estimar un déficit fiscal del orden de los $ 50.000 millones, considerando que el gobierno no tiene hoy demasiado margen político para reducir el gasto público. El segundo rubro en importancia del presupuesto, que son los subsidios al transporte y la energía, tuvieron que mantenerse luego del trágico accidente de Once. Esto significa que siendo las jubilaciones el rubro más importante y los subsidios el segundo en monto, quedan escasos rubros en los que puedan hacerse recortes que reduzcan el déficit fiscal.

LAS CUASIMONEDAS. Por su parte, las provincias están recibiendo menos recursos por coparticipación federal dado el menor aumento en la recaudación. Podemos estimar que el déficit fiscal de las provincias se proyecta en $ 19.000 millones, sin incluir el pago de los vencimientos de deuda. Si sumamos los déficits fiscales de la Nación y las provincias, este año el rojo en las cuentas públicas estaría en el orden de los $ 69.000 millones. La Nación tiene el recurso de la emisión monetaria del BCRA más el uso de las reservas, pero las provincias no disponen de esos instrumentos. Como la Nación está complicada fiscalmente, no debe descartarse un escenario en el que vuelvan las cuasimonedas, es decir que las provincias emitan bonos para pagar sus gastos corrientes. Algunas provincias ya han tenido que emitir bonos para pagarles a los contratistas del Estado por no disponer de efectivo. Unos días atrás los empleados públicos de Santa Cruz, la provincia de los Kirchner, hicieron un cacerolazo porque el gobernador no pudo pagar todos los sueldos. Y eso que Santa Cruz es la provincia bastión del kirchnerismo.

Dado que el gobierno no está dispuesto a bajar el gasto público, que la actividad económica tiende a desacelerarse o entrar en recesión y que el gobierno le ha puesto un candado a las importaciones, lo que cabe esperar es una combinación de más emisión monetaria con menos oferta de bienes y servicios. Un combo perfecto para pronosticar más inflación.

A pesar de los problemas fiscales, inflación, menor actividad económica y la crisis energética, el gobierno ignora los problemas y redobla la apuesta formulando anuncios populistas como la confiscación de YPF. Si bien el tema es largo de debatir, la realidad es que el oficialismo no puede hacerse el distraído sobre la caída de la producción de petróleo y gas porque tenía un representante en el directorio de YPF y además contaba con la acción de oro para vetar cualquier medida que considerara perjudicial para los intereses del país.

Pero como ya sabemos cómo es el oficialismo, la respuesta fue buscar un enemigo y tratar de suavizar la caída en la imagen de Cristina Fernández (la confianza en el gobierno cayó un 31% en el trimestre febrero-abril) bajo una consigna populista y de falso nacionalismo. Exprópiese fue la respuesta de Cristina Fernández, y con eso ya nos compramos otro problema con el mundo. Recordemos que unas semanas antes Estados Unidos sancionó a la Argentina quitándola del Sistema General de Preferencias y luego 40 países presentaron una queja ante la Organización Mundial del Comercio por el cierre arbitrario de la economía argentina y ahora tenemos el tema YPF, que por más debate que pueda hacerse sobre el comportamiento de Repsol, la realidad es que la Constitución prohíbe expropiar sin una ley y con indemnización previa. Ninguna de estas dos condiciones se cumplió. La ley fue posterior a la toma de YPF por la fuerza pública y la indemnización todavía está en veremos. Es decir, le pasaron por encima a todo el artículo 17 de la Constitución Nacional sin que se les moviera un pelo.

SIN INVERSIONES. Con este prontuario en materia de política económica y violación de los derechos de propiedad, veo muy complicado que Argentina vaya a captar inversiones externas. En rigor, hace rato que somos ignorados por el mundo a la hora de invertir.

Los datos recientes de la Cepal muestran que en 2011 la Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe, fue de US$ 153.448 millones. Brasil recibió US$ 66.660 millones, México US$ 19.440 millones, Chile US$ 17.299 millones, Colombia US$ 13.234 millones, Perú US$ 7.659 millones y luego viene Argentina con US$ 7.243 millones. Es decir, Argentina capturó solo el 4,7% del total de la IED de la región.

Es más, al compararse la IED de 2011 contra la de 2010 se observa un aumento, en valores absolutos, de US$ 36.363 millones. El aumento de la IED en Argentina fue de US$ 188 millones. En otras palabras, la gestión de Cristina Fernández logró capturar solo el 0,5% del aumento de la IED.

Considerando que los capitales argentinos se quieren fugar ante la inseguridad jurídica y los extranjeros no quieren invertir en el país, la pregunta es: ¿cómo se crearán puestos de trabajo?, ¿cómo crecerá el país sin inversiones?

El tema no es menor porque el último dato de demanda laboral que elabora la Universidad Torcuato Di Tella muestra que en abril la demanda laboral cayó el 6,8% con relación a marzo, y la disminución llega al 35,8% comparando abril contra abril.

Es más, el índice promedio de demanda laboral de 2002, año de gran crisis en Argentina, se ubicó en 44,5 y el de abril de este año en 39,8. Es decir, en abril la demanda laboral estuvo un 10,6% por debajo del promedio del caótico 2002. Y como último dato alarmante sobre el fracaso del modelo, podemos comparar el índice de abril de este año con el del peor mes de 2002 que fue abril. En abril de 2002 el índice de demanda laboral fue 38,6 y en abril de este año 39,8, esto significa que el famoso modelo de crecimiento con inclusión social hoy genera solo un 3% más de demanda laboral que en el peor mes de la crisis de 2002.

Con una demanda laboral tan baja e inflación creciente, el consumo puede retraerse más y la recesión concretarse, porque las exportaciones no tienen mucho margen para crecer y la inversión brilla por su ausencia.

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