La industria se frena lentamente

| El crecimiento encierra diferencias entre sectores, con estrellas como el lácteo y automotriz y otros con serias dificultades como el textil y la vestimenta

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La industria manufacturera uruguaya muestra una desaceleración en el último trimestre de 2011, fenómeno que se extiende a toda la región. Analizando las estadísticas trimestrales de Argentina, Brasil y Uruguay, se puede afirmar que el enlentecimiento es más grave cuanto mayor fue la apreciación real de la moneda en el país en los trimestres anteriores. Es un fenómeno que está provocando medidas proteccionistas incluso entre los propios socios del Mercosur. En el caso de Uruguay, un país pequeño en términos relativos a los vecinos, es una situación que afecta significativamente la operativa industrial.

En el Gráfico Nº 1 se ilustra la tasa de variación de la producción industrial en los tres países. En el caso de Brasil, arranca el año con un crecimiento del 2,8% y termina con una caída de -2,0%. Es el que más impacto registra y a su vez fue el que mayor apreciación tuvo de la moneda de los tres, ya que tomando en cuenta la variación del tipo de cambio real con un rezago de un trimestre se observa que cayó 6,6%. Por su parte, Uruguay arranca con 6,7% de crecimiento y termina con 2,4% y registra una apreciación de su moneda del 2,3%; Argentina arranca con crecimiento del 9,2% y termina con 3,4% y registra un aumento del tipo de cambio del 3,6% (aunque el IPC oficial es poco confiable).

Esta tendencia está provocando medidas proteccionistas en los mercados que han poblado la agenda de los gobiernos en reuniones bilaterales. Cada uno se preocupa de lo suyo y atiende los reclamos de los vecinos con mayor o menor diligencia y casi siempre con una total discrecionalidad. Institucionalmente, es un paso atrás desde el Tratado de Asunción al estadio anterior de acuerdos bilaterales como el Cauce y el PEC.

TENDENCIA. A pesar de la trayectoria decreciente que se marca al comparar la información del cuarto trimestre con la del primero, se puede decir que 2011 fue un año de crecimiento para la industria uruguaya. Si se excluye a la refinería de Ancap del índice de volumen físico de producción, el promedio del año fue un 5,3% superior al promedio de 2010 que a su vez había sido 4,5% más alto que el de 2009.

Pero los problemas para enfrentar el mercado internacional y regional se empiezan a traducir en los números y las tasas de crecimiento son cada vez menores. Esto impacta directamente en el estado de ánimo de los empresarios del sector que a lo largo del año se van mostrando cada vez más pesimistas en cuanto al futuro de la economía y de sus propias empresas.

De acuerdo a la encuesta de la Cámara de Industrias del Uruguay y tomando en cuenta las respuestas efectivamente recibidas, la diferencia entre las que prevén una mejora para la economía en el próximo semestre y las que prevén un empeoramiento pasa de un positivo de +17% a negativo de -11%. Sobre el final del año pasan a predominar las respuestas negativas.

Esta misma pregunta se les realiza pero referida a su propia empresa. Al pasar a la expectativa para el negocio en particular se observa también una caída en el saldo de opiniones positivas. De todas formas, no se llega a un saldo negativo pues se pasa de un saldo de +12% en el primer trimestre a un nivel de +5% al cierre del año. Simultáneamente, se observa un crecimiento de los que tienen perspectivas iguales a las del último año que ya se ubica en el 69% del total de respuestas.

Se observa en el Gráfico Nº 2 cómo el indicador elaborado por la diferencia entre respuestas positivas y negativas como porcentaje del total de respuestas obtenidas ha evolucionado a lo largo del tiempo y comparar con lo ocurrido en la crisis de 2008. Se presentan en forma conjunta, el saldo de expectativas para la economía y la propia empresa.

El último dato corresponde al cuarto trimestre de 2011 y se ve que hay una caída en la expectativa sobre la economía que no es acompañada por la de la propia empresa. Tampoco tiene la magnitud observada en el cuarto trimestre de 2008. Por lo tanto se puede leer la situación como una actitud de cautela y preocupación por los empresarios que todavía no está impactando negativamente en los negocios como en la crisis de hace tres años.

SECTORIALES. Tampoco se observan razones para un pesimismo generalizado cuando se analizan las estadísticas de producción de las diferentes ramas de actividad económica. La realidad muestra que si bien hay casos de caídas en la producción muy pronunciadas también hay actividades que registran aumentos con tasas de dos dígitos.

El sector de mayor participación en la producción total es alimentos y bebidas. El crecimiento de este conjunto de ramas de actividad en 2011 fue del 3,1%, pero mostrando grandes diferencias a su interior. Por ejemplo, la actividad de los frigoríficos se vio muy limitada por la falta de animales para la faena e hizo caer -2,5% la producción de la rama de actividad en el año. Por otro lado, la producción de lácteos es una de las estrellas del año para el sector y junto al arroz muestran variaciones positivas muy altas (20,3% y 11,6% respectivamente).

En la producción textil y de vestimenta es donde hay mayor nivel de preocupación. En el Gráfico Nº 3 se ilustra la evolución en los siete últimos años de estas dos ramas y se ve cómo se están acercando al 60% o 70% de lo que eran antes de 2008. Hasta el año pasado, la evolución de la producción de las curtiembres era muy similar a la de los textiles, sin embargo se retomó la exportación de asientos para autos y se recuperó la producción en 2011 (+28,5%).

Otro bloque de actividades que presenta problemas debido a la caída de mercados internacionales y pérdida de competitividad por aumento de costos en dólares es el vinculado a la producción forestal. Si bien los aserraderos registran mayor actividad en 2011, la producción de productos de madera excepto muebles se contrae -0,2%. En el caso de la producción de celulosa, papel y cartón la caída en el año fue del -7,3%.

Por el contrario, las ramas que proveen de insumos a la construcción observaron mayor producción impulsadas por la demanda, especialmente vidrio, cemento y pinturas con tasas altas (12,1%, 22,6% y 8,1% respectivamente).

Hace algunos años se observa el impulso de los productos químicos en la producción industrial y en las exportaciones. La rama de productos químicos básicos registra un crecimiento del +11,8% en 2011 y los medicamentos de +23,8%.

Finalmente, la otra estrella de la producción manufacturera de 2011 fue la industria automotriz. En el Gráfico Nº 4 se ilustra la evolución de este sector que gracias a la fuerza de la demanda local y regional ha más que duplicado la producción del período base (2006).

PRODUCTIVIDAD. El INE mide también en la encuesta, la cantidad de horas trabajadas en la producción y el personal ocupado. Estas dos variables del uso del factor trabajo en la producción manufacturera indican que el año 2011 registra pocos cambios con respecto al año anterior. El personal ocupado aumentó apenas 0,6% y las horas trabajadas (sin considerar la refinería) lo hicieron 0,2%. Esto lleva directamente al tema que el gobierno ha instalado en la discusión laboral que es el de la productividad del trabajo. Estas tasas de variación están indicando que en Uruguay se logran mayores niveles de producción industrial con menos uso de mano de obra. Por lo tanto, siguiendo las pautas del gobierno, se han incorporado estos índices promedio en los convenios salariales.

Como el trabajo genera producto cuando se junta con el capital, no es lo mismo medir el producto por hora trabajada que la productividad de la hora trabajada. Hay veces que la producción aumenta sin que haya aplicación de horas de trabajo, simplemente por mayor dotación de capital o por capacidad técnica o empresarial para organizar las tareas.

Para corregir los problemas que puede generar esta confusión conceptual, se requiere un análisis más detallado de la contribución del capital, las innovaciones y la capacidad empresarial a la producción en cada sector además de rever la metodología con que se miden horas y producción por parte del INE. La simple observación de las estadísticas y su variabilidad genera la impresión que se trata de conceptos que muy difícilmente se puedan aplicar a nivel de ramas y que son más bien propios de las empresas. Lamentablemente, este concepto no ingresa dentro de la lógica de los convenios promocionada por el gobierno.

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