Escándalo en el negocio minorista

| Se refinanciaron créditos de miles de clientes sin consultarles y con altos intereses, lo que derivó en millonarias provisiones

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Un escándalo contable en La Polar, una de las mayores cadenas de tiendas de Chile, ha estremecido a la Bolsa de Comercio de Santiago y debilitado la confianza en los contadores y los controles financieros. Luego que se conoció a principios de junio que la división de finanzas de la empresa había ocultado datos de morosidad abrumadores, la cotización de las acciones de La Polar se desplomó casi un 70%, arrastrando consigo a los papeles de otras multitiendas emblemáticas. Un rebote subsiguiente en los valores accionarios de la empresa le ha permitido recuperar algo del terreno perdido, pero la reputación de los reguladores financieros chilenos ha quedado manchada.

Como las administradoras de los fondos de pensión (AFP) de Chile poseen casi una cuarta parte del paquete accionario de La Polar, este escándalo financiero se ha convertido en un asunto de preocupación a nivel general. También los bancos chilenos y los tomadores de deuda son acreedores de la firma. Para peor, las agencias calificadoras Fitch y Feller, asociada a Standard & Poor`s, la firma auditora PricewaterhouseCoopers, la Superintendencia de Valores y Seguros, y la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, así como una larga lista de reconocidos corredores de bolsa, fueron sorprendidos por la maniobra, dejando a los chilenos con la duda de cómo pudo haber fallado todo el sistema.

Este hecho también puso el foco en el modelo de financiación del comercio minorista, que constituye una de las fuentes de ingresos más importantes -y en pleno crecimiento- de las grandes cadenas de multitiendas chilenas. Aunque no hay señal alguna de que otros grupos minoristas hayan incurrido en prácticas semejantes, los contadores del gobierno están llevando a cabo sus propias auditorías. Es casi un hecho que se revisarán las actuales prácticas regulatorias.

Cadáver EN EL CLOSET. El escándalo de La Polar se desató el pasado 9 de junio cuando la empresa reveló que había refinanciado unilateralmente la deuda morosa debitada en las tarjetas de crédito de su clientela. En realidad, una contabilidad muy ingeniosa permitía a La Polar reportar las deudas morosas como créditos vigentes. Esta política le sirvió para que su portafolio crediticio aumentase en el papel dado que los "arreglos de refinanciación" (Ver NOTA) transformaron los intereses por atrasos masivos en deuda principal de los clientes.

Mientras que la compañía expresó inicialmente que para solucionar el problema se iban a requerir unos US$ 423 millones en provisiones adicionales del balance, resultó que el monto era más del doble en los cálculos finales. Un informe del banco de inversión chileno Celfin Capital señaló que La Polar tiene un patrimonio negativo en los libros que "rompe completamente todos los convenios y pone a la empresa al borde de la quiebra".

Las cinco grandes cadenas de tiendas minoristas que cotizan en Bolsa juegan un rol importante en el mercado financiero al consumo de Chile, representando el 76% del total de tarjetas de crédito y el 23% del total del crédito al consumo. De acuerdo con el informe anual de 2010, La Polar obtuvo US$ 533 millones en ingresos financieros, equivalentes al 47% de la facturación total del grupo.

¿UN CASO AISLADO? La debacle de La Polar genera preocupación porque otras cadenas minoristas podrían estar involucradas en prácticas inicuas similares. Como resultado, el valor de las acciones de las multitiendas también ha caído, aunque no en forma tan aguda como el de los papeles de La Polar. Por cierto, es difícil entrar a una tienda por departamentos de Chile sin que a uno le sea ofrecida una tarjeta de crédito sin tener que responder un cuestionario. Hace tiempo que la posibilidad de que se creara una burbuja de crédito al consumo era un tema de especulación entre los chilenos

El reporte de Celfin destacó que La Polar había informado acerca del crecimiento del crédito aun durante la crisis global y que su morosidad ha aumentado sostenidamente desde entonces. Al contrario, los niveles de morosidad de otras cadenas minoristas alcanzaron un pico en 2009, pero su portafolio de préstamos comenzó a crecer nuevamente el año pasado gracias a la restricción del crédito estándar. De acuerdo con las cifras de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, la deuda promedio de los tarjetahabientes de La Polar -típicos consumidores de clase media y media baja- fue aproximadamente de unos US$ 1.100, cifra mucho mayor que la de sus competidores como Fallabella, que apunta a una clientela de clase alta, con un endeudamiento promedio en sus "plásticos" de unos US$ 465 en el primer trimestre de 2011.

Los reguladores están bajo escrutinio

t La magnitud de los efectos negativos de La Polar todavía está por verse. La indignación del público es tan grande que los legisladores y el Poder Ejecutivo están estudiando la posibilidad de efectuar cambios en la regulación del sistema crediticio como resultado del escándalo financiero. El único regulador que dio la alarma sobre este caso fue el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). El presidente Sebastián Piñera ya se ha movido para agilizar el trámite de creación de un ombudsman para los servicios financieros, algo largamente solicitado por los defensores de los consumidores. También es probable que el gobierno trate que los emisores de tarjetas de crédito no bancarias estén bajo un control más estricto.

Una regulación más restrictiva o nuevas revelaciones de ilícitos en este sector podría poner un freno a las ambiciones de otras cadenas minoristas de proyectarse a los mercados de la región, básicamente Brasil, Perú y Colombia. La Polar se salvó del cierre el 23 de junio pasado cuando una junta extraordinaria de sus accionistas aprobó un incremento del capital de la empresa equivalente a US$ 210 millones. Empero, los ambiciosos planes de la compañía para su expansión internacional parecerían haberse pospuesto ya que ahora se debate tan solo por mantener sus puertas abiertas.

Fuente: Business Latin America (Economist Intelligence Unit)

(*) Nota de Redacción: La técnica de La Polar fue hacer una renegociación automática de las deudas de sus clientes sin consultarles y sin hacer el esfuerzo por cobrarles todo lo que tenían pendiente, fijándoles intereses más altos, moras, gastos de cobranza, etc. Esa maniobra funcionaba porque esta empresa tenía miles de clientes -unos 418.000- con deudas no muy grandes, quienes pensaban que estaban pagando sus créditos anteriores y que la empresa les daba una nueva "oportunidad", cuando en realidad lo que hacía era endeudarlos con otro crédito de mayor costo. Así la empresa, no solo terminaba, al menos en el corto plazo, con el cliente que tenía en calidad de moroso, sino que también registraba una ganancia financiera.

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