El ingreso promedio de los hogares uruguayos se situó en julio en $ 27.857. Esta estimación es realizada por el INE en la Encuesta Continua de Hogares (ECH) y no incluye el aguinaldo ni el valor estimado de la vivienda propia. Esta información comprende la totalidad del país y si se discrimina por regiones, se obtiene una estimación puntual para Montevideo de $ 33.848, mientras que en el Interior fue menor, $ 23.653.
El análisis del ingreso de los hogares es muy importante, ya que éste es la fuente principal de financiamiento del consumo interno, el componente más importante del PIB si se lo mira por el lado de la demanda. En tal sentido, dado que la información relativa a los ingresos es divulgada con anterioridad a la del PIB, es un buen indicador de avance sobre la performance de la economía, en particular sobre el desempeño del consumo privado.
Precisamente, en los últimos años la economía experimentó un crecimiento muy importante, impulsada por un contexto internacional favorable, pero también por una demanda interna pujante, fruto de la recuperación de los ingresos de los hogares que se vieron muy afectados por la crisis de 2002.
Es más, fue el consumo interno el que posibilitó que el PIB registrase un leve crecimiento en el año 2009, cuando las condiciones externas fueron desfavorables debido a la crisis internacional.
ENLENTECIMIENTO. En lo que va del presente año continuó mejorando el ingreso de los hogares. Aumentó 3,2% en términos reales en promedio en los siete primeros meses del presente año con relación a igual período de 2009. Pero tal como se puede apreciar en el Gráfico N° 1, en los últimos trimestres el incremento se ha venido enlenteciendo. Ello es natural, ya que se partía de niveles muy bajos que permitían recuperar los ingresos a medida que también se recuperaba la economía. Esto tiene un límite y, a medida que ésta se normaliza, el incremento de los ingresos sólo es posible si aumenta la productividad.
En tal sentido, el poder adquisitivo de los hogares uruguayos se estaría acercando al que mostraron en el año 1999, cuando se produjo la recesión que culminó en la crisis de 2002. Si proyectamos para todo el año el mismo crecimiento que mostró en los siete primeros meses, el ingreso promedio de 2010 se ubicaría levemente por debajo del registrado en 1999 (2,8%).
Esta evolución genera uno de los tantos dilemas a que se ve enfrentada la política económica. Por un lado, los ingresos de los hogares, donde prima el salario, recién han recuperado o están muy cerca del poder de compra previo a la crisis. Dado el crecimiento económico y las ganancias de productividad observada en la última década, estimamos que hay margen para que crezcan aún más. Por otro lado, la evolución de los precios medidos en dólares ha llegado a niveles muy altos, lo que afecta la competitividad del sector exportador, en particular la de aquellas empresas que emplean mano de obra con mayor intensidad. Este encarecimiento dificulta finalmente la incorporación de mayor valor agregado en los productos que exporta el país.
Respecto a la evolución de la competitividad a futuro, el proyecto de Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento prevé un aumento muy importante del gasto público, que afectará negativamente la competitividad inclinando más la demanda hacia servicios y bienes no transables con el exterior. Salvo que la coyuntura internacional se torne extremadamente favorable, lo que nadie está previendo en estos momentos, será muy difícil que se cumplan las proyecciones oficiales en cuanto a la creación de empleo ya que el tipo de cambio real se verá afectado negativamente
BRECHA. La recuperación del ingreso de los hogares se caracterizó por ser más rápida en el Interior del país que en Montevideo (ver Gráfico N° 2). De hecho, ya en el año 2008 los hogares del Interior habían recuperado el poder adquisitivo previo a la crisis, no así en la capital del país donde se encuentra por debajo.
En los siete primeros meses de 2010, el ingreso en Montevideo aumentó 2,6% en tanto que en el Interior urbano (localidades con más de 5.000 habitantes) creció 3,5%. Si proyectamos estas variaciones para todo el año, el ingreso promedio real de los hogares capitalinos se ubica en 2010 un 9,5% por debajo del registrado en 1999. Por su parte, los hogares del Interior generan un ingreso que es un 9,5% superior al de aquella fecha.
Esta evolución determina que disminuya la brecha existente entre las remuneraciones de Montevideo y el resto del país urbano. En particular, el diferencial de salarios. En el primer trimestre del año, los salarios que percibieron en promedio los hogares de Montevideo se incrementaron 4,1% en términos reales en relación a igual período de 2009, y en el segundo 1,8%.
Las variaciones constatadas en el Interior urbano fueron 4,2% y 4,6% en términos reales respectivamente. De seguir esta tendencia en el segundo semestre del año, proyectamos que la brecha entre el salario promedio percibido por los residentes de la capital y el de los habitantes del Interior urbano se reduzca pasando de ser 1,32 veces superior en el 2009 a 1,30 veces en el presente año (ver Gráfico N° 3).
El mayor ingreso salarial de los hogares es el resultado de los incrementos que reciben los trabajadores en sus remuneraciones, pero también influye el mayor número de personas que trabaja. Desde esta perspectiva, otra forma de analizar el poder adquisitivo de la población es a través de la masa salarial.
Como no existe información sobre esta variable, debe estimarse en función del nivel de empleo, las horas trabajadas y las remuneraciones percibidas. En el primer semestre del presente año, el nivel de empleo se incrementó 1,5% en relación a igual período de 2009, en tanto que las horas trabajadas en promedio por persona lo hicieron un 0,5%. Ello determina que la cantidad total de trabajo de la economía haya aumentado 2%. Como en dicho período el nivel de salario real se incrementó 3,8%, se concluye que la masa salarial real creció 5,8% (ver Gráfico N° 4).
Las otras fuentes de ingresos muestran que los cuentapropistas del Interior incrementaron sus remuneraciones 1,1% real en el primer semestre del año, al tiempo que cayeron 5,2% en la capital. A nivel de pasividades mejoraron relativamente los habitantes de Montevideo, ya que aumentaron 0,8% frente a una variación nula en el Interior. Los hogares tienen más ingresos salariales y también reciben transferencias por pasividades crecientes, con lo que existe un sustento del crecimiento del consumo privado.
PERSPECTIVAS. Los salarios y las pasividades registraron un ajuste al alza en el comienzo del año. En el caso de las pasividades, dicho incremento se irá diluyendo debido a la pérdida de poder adquisitivo que ocurra a lo largo del año. Nuestra estimación es que la pasividad promedio del año va a superar a la de 2009 en términos reales en un 3%. Por su parte, se espera que con los ajustes de julio se observe un incremento algo mayor en los salarios reales. En este sentido, el consumo tiene una base de aumento del 4% por el lado de los principales componentes del ingreso de los hogares.
A su vez, el crédito al sector privado ascendió a US$ 7.378 millones a junio, lo que representa un incremento del 12% en relación a un año atrás. Los mayores aumentos se observaron en los préstamos a las familias, que en el último año se incrementaron 23%, en concordancia con el mayor consumo.
El incremento de los ingresos de las familias y el mayor acceso al crédito no explican solamente el mayor consumo de éstas, sino también el tipo de productos que están adquiriendo. Por un lado, objetivamente, ha aumentado el poder adquisitivo de los uruguayos, lo que les permite consumir más. Por otro lado, la evolución de los precios relativos durante el primer semestre del año, en el que se apreció el peso, abarató los bienes de consumo duradero, en particular automóviles.
Toda esta información hace pensar que el PIB en el 2010 tendrá en el consumo uno de los principales motores del crecimiento.
(Continúa en la pág. 8)
Disminuye la brecha salarial
(Viene de la pág. 7)