Dilemas en falsa oposición

Me tomo el atrevimiento de parafrasear al gran filósofo Vaz Ferreira al mero efecto de exponer una serie de falsas oposiciones que diariamente se suelen plantear. Es cierto que el espíritu maniqueo es algo muy cultivado, al menos entre los uruguayos, pero éste llega a su máxima expresión cuando de posiciones políticas se trata. Naturalmente que la lista puede ser interminable y el lector encontrará, quizás, decenas de casos. Los planteados a continuación están dentro de mi campo de mayor interés, o sea aquello que más atención le presto. He escogido algunos pocos que me parecen ilustrativos.

a. "Los que se quejan por la suba de impuestos no quieren la equidad social, son fachos".

En general, la equidad poco tiene que ver con los impuestos y mucho menos la equidad social. Los impuestos están para financiar los gastos del Estado y, con enormes dificultades y bien corridos, apenas pueden contribuir en menos de 1% a hacer más igualitaria la distribución del ingreso. De ahí no pasan. Ante esta realidad, desde 40 años a esta parte se asume que deben distorsionar lo menos posible la eficiencia en el funcionamiento de la economía, o sea, sabiendo que todo impuesto es malo, la idea es que molesten lo mínimo a la generación de riqueza. Una vez generada, existen maneras de recaudar sobre la misma base, pero en distinta etapa y con ello sí, intentar influir decisivamente en la equidad. El presidente Mujica ha dicho más de una vez, cosa que comparto, "no los podemos matar a impuestos", lamentablemente cada nueva propuesta al respecto va en sentido contrario a su afirmación y termina afectando la generación de la riqueza.

La equidad no se logra haciendo pagar cada vez más al que trabaja, quitándole el 50% de su ingreso para que otros apenas sobrevivan sin hacerlo, sino haciendo que la educación y salud pública funcionen bien y brinden un servicio acorde, que existan servicios básicos de calidad que igualen las oportunidades de todos, evitando los robos y protegiendo a los habitantes contra la feroz inseguridad que se ha instalado, además de requerir de trabajo para recibir el dinero. La enorme mayoría de los uruguayos de mi generación progresó gracias a la educación gratuita, la existencia de esos servicios, así como una cultura que decía que el trabajo era igual a progreso. Es allí donde debemos apuntar, todo los demás es retórica vacía de contenido y contraproducente.

Quienes se quejan de la suba de los impuestos, o aquellos que la critican, generalmente lo hacen desde dos ángulos; entienden injusto cargar con una carga tributaria casi escandinava de los años ochenta para que su dinero sea "tirado al mar", sin recibir servicios en concordancia con su esfuerzo o, desde el análisis técnico que muestra la no linealidad de los razonamientos en esta materia, acerca de quien paga o deja de pagar la carga y los efectos finales que la misma tiene. Es sabido que el mejor de los impuestos cuando las tasas son elevadas se vuelve insoportable, porque las distorsiones que genera en el andamiaje económico general crecen de manera exponencial con la tasa (esto no en sentido figurado sino demostrado matemáticamente).

b. "A aquellos que siempre se preocupan por la productividad de la mano de obra, no les interesa cómo vive el trabajador ni su salario, dejando de lado la parte humana de la economía".

Es uno de los errores más comunes. Los salarios que se pueden pagar son producto de la productividad valorada de la mano de obra. Así, si un bien sube de precio aún cuando la cantidad de producción final por hora trabajada no cambie, la empresa podrá abonar mayores salarios. Del mismo modo, al mismo precio de venta, el aumento de la producción por unidad de factor trabajo hace que el ingreso de la empresa aumente y por ende pueda abonar mayores salarios. Veámoslo en conjunto: si en una economía cualquiera se producen 100 unidades de un único bien y hay 10 habitantes, el "ingreso real per cápita" será de 10. Para que aumente este ingreso real, se debe lograr que se produzcan más de 100 unidades con la misma población. Lo anterior extendido a miles de bienes y servicios es exactamente el razonamiento a aplicar. Es así de simple, por tanto a largo plazo únicamente el aumento de la productividad hace crecer los ingresos reales. Es cierto que, cuando estamos en una economía abierta donde las relaciones de precios con el exterior juegan, puede aumentar o caer el ingreso real aún sin cambios en nuestra producción, pero eso no cambia el concepto de fondo. Para verlo pensemos que los bienes que exportamos caen 10% de precio y los que importamos mantienen el precio; si partimos de un equilibrio podremos comprar 10% menos de bienes del exterior (a menos que nos endeudemos) y eso hace que el consumo y el bienestar caigan. Mutatis mutandi, pasa lo contrario si suben los precios de exportación, sin cambios en los de importación.

Todos reconocemos que los salarios en Uruguay son bajos en términos de países desarrollados, pero ellos responden a la productividad del factor trabajo, que es muy baja y ciertamente al valor de esa productividad en el mercado. La productividad obedece a varios factores entre los que se destacan, la distribución de la ocupación de las personas entre sectores productivos -en general, hay un sesgo a servicios de muy baja productividad-, la tecnología disponible, el volumen de capital invertido y problemas de escala productiva. Ninguno es excusa porque basta mirar otros países pequeños donde no pasa. Respecto del valor de lo que se produce, en la medida que vendamos bienes primarios y manufacturas de bajo contenido tecnológico, recibiremos por ellos lo que se abona, que por unidad de factor productivo empleada (capital y trabajo) es bajo en términos relativos frente a los industriales, aún cuando hayan subido de precio y además suelen ser más inestables que otro tipo de bienes, lo cual es un problema en sí.

c. "Los que se preocupan por el aumento del salario nominal y advierten sobre su repercusión en los precios y el tipo real de cambio de corto plazo, en realidad están propugnando por un menor salario real de los trabajadores".

Detrás de este tema está la indexación que mira hacia atrás. Aquí se comete el error de pensar que por aumentar el salario nominal se aumenta el salario real. La realidad indica otra cosa y es que la mejora de los salarios depende de factores reales, como recién vimos y uno de los presupuestos para crecer es la estabilidad macroeconómica, que brinda mayores certidumbres sobre el futuro y permite un cálculo económico con menor tasa de riesgo, lo que expande el volumen y la calidad de la inversión. Para ello, mantener la inflación baja y dentro de ciertos parámetros es muy importante. Por tanto, contrariamente a lo que se piensa, quienes ello advierten lo están haciendo en beneficio de los trabajadores y no en contra.

d. "Los que defienden el sistema de jubilaciones mixto, con la presencia de las AFAP, no son solidarios".

A más de 15 años de su entrada en vigencia, 1º de abril de 1996, parece más que probado el éxito del cambio de sistema. Ha resistido crisis enormes manteniendo el capital de los trabajadores, ha puesto incentivos para que la gente aporte toda su vida y todos esperamos que brinde mejores jubilaciones y pensiones que el sistema "solidario". Son varias las preguntas que debemos hacernos. ¿Es más solidario que quienes mentían o conseguían testigos apócrifos accedieran a una prestación a costa de los que pagaron siempre lo que corresponde? ¿Es más solidario que el Estado se quede con todo el dinero de los trabajadores y ante cualquier dificultad lo utilice en siempre tan loables como inefectivos propósitos y luego no esté más cuando haya que devolverlo? ¿Es más solidario que quien se mantiene más años trabajado o gana, y por ende aporta más, cobre lo mismo que otro que no hizo lo mismo? ¿Es más solidario no tener certezas de cobro futuro de una pasividad y menos aún de su real poder de compra? No lo es. Antes teníamos un sistema que no dudo en calificar de inseguridad social. El régimen nuevo tiene un componente de recaudación básica que cubre una prestación mínima con determinados requisitos que evitan "las avivadas" y, dentro de la misma, hay un subsidio que puede llegar al 50%, componente solidario si los hay. Ahora más allá de ello, cada uno construye su propio destino.

Así podría seguir, pero para muestra basta. Desde el Gobierno, al igual que el anterior, buena parte del mismo hace esfuerzos para hacer entender estos conceptos a la gente, en especial a sus votantes a los que el discurso histórico con razonamientos ramplones les ha hecho creer lo contrario. A mi entender esta es tarea de todos y cada actor social, desde su ámbito debería contribuir con ello; el beneficio será de todos.

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