Crece déficit en cuenta corriente

| El gasto está por encima de los ingresos y, ante la crisis, crecen dudas sobre la viabilidad de sostener el nivel de consumo

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Ante la incertidumbre que despierta la coyuntura internacional y las expectativas de enlentecimiento en la actividad económica, los mayores problemas que enfrenta la economía uruguaya radican en evitar el desequilibrio que puede generar un consumo interno creciente. Los datos recientemente divulgados de la balanza de pagos dan cuenta de ello, reflejando un rápido deterioro de la cuenta corriente que, de seguir a este ritmo, puede terminar afectando los equilibrios generales de la economía.

En el segundo trimestre del presente año, la cuenta corriente de la balanza de pagos fue deficitaria en US$ 289 millones, resultado que contrasta con el superávit por US$ 153 millones registrado en el mismo período de 2010.

Contablemente, la cuenta corriente registra todas las transacciones de carácter real entre los residentes de una economía y sus pares del resto del mundo. Se reflejan allí los flujos comerciales tanto de bienes como de servicios, como así también la retribución de los factores productivos de una economía que fueron utilizados en otra. Es así, que la cuenta corriente informa sobre las remesas que envían los trabajadores en el extranjero a sus países de origen, los pagos de intereses por los créditos concedidos y la repatriación de utilidades en el caso de la inversión extranjera directa (IED).

DETERIORO. Pero desde el punto de vista económico, este saldo refleja el exceso de gasto de la economía doméstica en relación al resto del mundo. En tal sentido, lo importante es ver la tendencia y no el dato puntual de un trimestre. Se comprueba así que la cuenta corriente se ha venido deteriorando en forma ininterrumpida a lo largo del último año. El Gráfico N° 1 da cuenta de ello. Se presenta allí el saldo medido como porcentaje del PIB, considerando años móviles. Esto último es para corregir efectos estacionales. En efecto, el año móvil finalizado en el primer trimestre de 2011 presentó un déficit equivalente al 1,3% del PIB, pero si se considera solo ese trimestre, la cuenta corriente fue superavitaria. La explicación no es otra que el resultado de la temporada turística. Durante los meses del verano se produce, estacionalmente, el mayor ingreso de turistas al país por lo que las exportaciones de servicios son las más elevadas del año, fenómeno que se diluye en los trimestres siguientes.

Lo más llamativo del gráfico es el rápido deterioro. En pocos trimestres, tan solo tres, se pasa de una situación de equilibrio a un déficit equivalente al 2,3% del PIB. Desde mediados de 2009 a mediados de 2010 la cuenta corriente estuvo equilibrada, o sea que la economía en su conjunto gastó de acuerdo a su ingreso. Pero en los últimos tres trimestres se tornó deficitaria, lo que implica un gasto superior al ingreso. Si bien el déficit se encuentra en niveles manejables, que no afectan en gran medida la estabilidad de la economía, llama la atención la rapidez del deterioro. El análisis técnico de la balanza de pagos señala que en teoría a partir del 3% del PIB, el déficit comienza a ser un desequilibrio problemático. En la historia reciente de Uruguay, dicho límite fue superado en 2008, aunque ante la crisis mundial desatada a fines de ese año se produjo una rápida corrección.

El resultado global de la cuenta corriente, que no es otra cosa que el exceso del gasto doméstico, se puede descomponer entre los principales actores de la economía, esto es el sector público y el sector privado, lo que se muestra en el Gráfico N° 2. Se observa allí que el deterioro del último año obedeció en su totalidad al comportamiento del sector privado. En efecto, el déficit del sector público se encuentra desde entonces en torno al 1,1% del PIB, por lo que son los privados quienes están incrementando su gasto en exceso.

CONSUMO. Los datos relativos a las cuentas nacionales, recientemente divulgados, son el fiel reflejo de esta realidad. Si se analiza la estructura del PIB por componentes del gasto, se constata una mayor presencia del consumo privado, que aumentó su participación relativa en tres puntos porcentuales a lo largo del último año.

De hecho, en términos absolutos el gasto en consumo privado aumentó más que el producto en el último año. Esto quiere decir que esa mayor demanda interna debió ser satisfecha a través de un aumento de las importaciones, fundamentalmente de bienes. De ahí el deterioro de la balanza comercial y el consiguiente deterioro de la cuenta corriente.

Ello se ve claramente si se analiza la evolución de la cuenta corriente atendiendo a cada uno de sus componentes, tal cual se muestra en el Gráfico N° 3. Se observa allí que es fundamentalmente la balanza comercial de bienes que explica el deterioro del último año. El incremento del déficit comercial de bienes se explica por un aumento nominal de las importaciones mayor que el de las exportaciones. De hecho, estas últimas están cayendo en términos físicos. En su oportunidad analizamos el desempeño de las ventas externas del país y señalamos que su caída en volumen responde a problemas de oferta (en especial en el sector cárnico) y a una menor rentabilidad.

Por su parte, el aumento de las importaciones responde básicamente al mayor consumo doméstico, aunque también hay que señalar un efecto precio, ya que en el primer semestre del año el precio promedio del petróleo fue superior al del mismo período de 2010.

El aumento de las importaciones de bienes no fue solo de bienes de consumo, sino que fue generalizado. Es así que aumentan las compras de insumos intermedios para su posterior elaboración y las adquisiciones de bienes de capital.

Como fuerzas que explican ese comportamiento hay que señalar a la propia demanda interna y al abaratamiento relativo de los bienes importados, dada la apreciación que sufrió el peso en el primer semestre del año.

De todas formas, pese al dinamismo que mostraron las importaciones al cabo del primer semestre del año, un análisis más profundo de las mismas marca un cambio con respecto al pasado reciente y genera dudas con respecto al futuro. Nos referimos a las importaciones de bienes de capital por parte del sector privado. Durante el pasado año se habían mostrado particularmente dinámicas, pero a partir del presente ejercicio se han venido desacelerando, lo que resulta coherente con el deterioro de las expectativas empresariales que refleja la encuesta mensual de la Cámara de Industrias.

INGRESO. Un tema importante, asociado al comercio exterior de bienes y su financiamiento, es el de los términos de intercambio. Como se ve en el Gráfico N° 4 los precios de exportación evolucionan a un ritmo superior que los de importación. Ello repercute favorablemente en el ingreso del país, ya que relativamente, por el mismo esfuerzo exportador recibe más dólares y gasta menos (relativamente) al importar, por lo que el ingreso disponible aumenta, lo que permite un mayor consumo.

Mirando hacia adelante, el impacto de los términos de intercambio es incierto. Debido a la crisis actual, están cayendo los precios relevantes para el país, tanto los de exportación (productos agrícolas) como los de importación (petróleo). No es fácil discernir, por el momento, si se trata de caídas permanentes o transitorias.

Por lo pronto, se puede afirmar que parte del aumento que registraron esos precios en los últimos años respondió a factores especulativos, que vieron a esos commodities como activos financieros rentables. La realidad actual cambió de manera radical, y los inversores buscan otro tipo de activos, menos volátiles. En todo caso, lo importante es el nivel relativo de unos frente a otros. En la medida que los precios de exportación evolucionen por encima de los de importación, el país estará mejor.

Por su parte, el superávit comercial en materia de servicios presenta en los últimos tiempos una tendencia al alza, que se explica por el creciente ingreso de turistas que recibe el país. En los últimos doce meses el ingreso de divisas que recibió el país por este concepto ascendió a casi US$ 2.000 millones. Pero así como aumentaron los turistas que arribaron a nuestras costas, también crecieron los viajes de los uruguayos al exterior, estimulados por el mayor ingreso de la población y un peso fuerte. En términos porcentuales, el incremento del turismo, tanto receptivo como emisivo fue similar, 32% en el último año.

Por último, en materia de pago de rentas el país es deficitario. A los intereses netos por concepto de endeudamiento externo se han agregado en los últimos tiempos las utilidades generadas por las crecientes inversiones extranjeras, una parte importante de las cuales se reinvierte, pero otra se repatria a sus países de origen.

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