Cautela por la incertidumbre global

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JORGE CAUMONT

Hace unos días CERES informó que su Índice Líder (ILC) del nivel de actividad creció 2,1% en octubre sobre el mes anterior y -agrega- acumula un año y cinco meses de aumentos consecutivos, tras haberse contraído entre octubre de 2008 y abril de 2009 por las turbulencias financieras tras la caída de Lehman Brothers. Según CERES, "el nuevo aumento del ILC estaría indicando que el nivel de actividad continuaría creciendo en el cuarto trimestre" luego que el PIB se expandiera 1,0% en el tercero sobre el segundo.

REFLEJO. Lo adelantado por el ILC confirma lo que nos refleja hoy la realidad: el agro en expansión; el comercio minorista vendiendo como nunca; la construcción que asombra con obras que hasta torres incluye; y así, otros sectores. Tal vez con la excepción de algunos de los subsectores industriales afectados por la política laboral y monetaria-cambiaria, la economía crece a un ritmo muy alto, bien por encima del natural dadas sus condiciones de inversión, laborales y de recursos naturales.

Como espejo de los reducidos niveles de las tasas de interés externas relevantes, acá son también bajas en términos reales o del poder de compra que se obtiene sacrificando gasto presente por futuro. Asimismo, su rendimiento esperado es bajo aunque mayor, cuando se las arbitra a dólares. Se trata de tasas que desestimulan el ahorro y que inducen el gasto, con recursos propios o con créditos, sea en consumo o en inversión real, en actividades productivas de bienes o de servicios y hasta en inmuebles para la vivienda. Los flujos de capitales hacia el país por inversiones extranjeras directas -ante tasas de interés tan bajas- agregan fortaleza al gasto interno en esas actividades. Pero también lo estimula el mayor ingreso derivado del crecimiento de la economía, del valor agregado nacional que se distribuye en salarios, ganancias, rentas, etc., entre quienes lo producen. Al aumentar el ingreso durante varios años y ser bajas las tasas de interés hay sectores más favorecidos que otros: los que venden artículos cuya elasticidad ingreso de la demanda es alta como es el caso de los automóviles, los electrodomésticos y los inmuebles. Y también es muy importante la continuidad de la expansión fiscal que refuerza el ciclo de alza de la economía con un avance que se justifica oficialmente por la necesidad de acortar brechas distributivas. Asimismo, y hacia el futuro, por la presión sindical del sector público que asegura mayor crecimiento aún del gasto estatal.

Por si fuera poco, al gasto interno privado y público se agrega el del exterior que demanda exportaciones. Las bajísimas tasas de interés y la política monetaria de Estados Unidos deterioran a la moneda mundial de reserva, el dólar. Esa baja se internaliza en mayores precios internacionales de los commodities, en particular en los que demanda China. Así, trepan los precios agrícolas, como el de la soja, el del trigo y el del maíz, por mencionar los nuestros, y los de la pecuaria, como el de la lana en especial. La respuesta es una creciente producción local de esos bienes.

En definitiva: tasas de interés bajas acá y en el resto del mundo, bajo nivel del dólar, precios internacionales altos y política fiscal expansiva, conjuntamente con el ingreso nacional subiendo, son los factores que determinan el crecimiento del gasto interno -tanto privado como público- y el de las exportaciones, y estos dos últimos son los motivos de la gran expansión productiva actual.

HACIA ADELANTE. La economía seguirá creciendo más allá del lapso que anticipa el ILC. Tendremos una excelente temporada de turismo de verano. Tanto Argentina como Brasil crecen a un ritmo también superior al de sus tasas naturales de expansión y las relaciones de precios no son desfavorables para Uruguay. El aumento del ingreso en ambos países contribuye, además, a mayor demanda por turismo así como lo hace el aumento de propiedades de argentinos y de brasileños en nuestro país. El primer trimestre será también de buen crecimiento de la actividad productiva de bienes y de servicios.

Cuando en abril retorne la normalidad a la actividad local, ¿serán las condiciones externas tan favorables como hoy o estaremos ante condiciones diferentes? Es difícil prever cómo habrán evolucionado hasta entonces las principales variables mundiales que afectan al país. Es difícil anticipar qué estará pasando en Estados Unidos, en la Eurozona, en China y en su entorno del sudeste asiático. Y es difícil anticipar hoy cuál será la tendencia entonces, de las tasas de interés, de los precios internacionales, de las bolsas y de la actividad productiva en esas naciones. Si se mantendrán como actualmente o si habrán iniciado una etapa de reversión.

Varias señales positivas se han dado en Estados Unidos en el último par de meses. El ILE del Conference Board de New York, que como el ILC de Ceres anticipa el comportamiento de la actividad económica y datos sobre ventas minoristas e industria, apuntan hacia una recuperación más fuerte en los próximos meses. Algo que no comparte la Fed, que mantiene su política de alta expansión monetaria con operaciones de mercado abierto, QE1 y QE2. Pero si como el índice referido y otros indicadores lo muestran la recuperación se acelera, no sería improbable que se suspendan los programas QE y que las expectativas reviertan hacia tasas de interés en alza. ¿Quién tiene razón, la Fed o los últimos indicadores económicos? Habrá que esperar para decirlo.

Tampoco en Europa las señales de los mercados permiten extraer conclusiones para más allá de unos meses. Mientras Alemania crece a ritmo récord desde la reunificación, los problemas de Grecia e Irlanda contagian a otros países periféricos como Portugal y España y amenazan la continuidad del euro y el crecimiento. Algo similar ocurre con el Reino Unido, en el que el ajuste fiscal desde enero cortará una recuperación relativamente importante anterior, en medio de inflación creciente. En Japón, con subas y bajas trimestrales consecutivas difícilmente su situación cambie mientras Estados Unidos no eleve su tasa de interés y el yen se debilite ante el dólar. Y el tractor mundial, China, que con la amenaza inflacionaria de todo este año se ha rehusado a elevar su tasa de interés y a apreciar su moneda, plantea la incógnita si seguirá sólo aumentando encajes bancarios para restringir el crédito o finalmente optará por subir su tasa de interés con efectos globales de magnitud.

CONCLUSIÓN. Ante la inseguridad sobre la continuidad de la buena situación externa y ante el fundamento que le da a nuestro alto crecimiento y al bajo desempleo, y ante las presiones sindicales y la política fiscal sumamente expansiva, sólo queda una postura en materia de política económica local: la cautela que caracteriza a los momentos de incertidumbre.

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