La recaudación de la DGI registró en el cuarto trimestre del año un fuerte cambio de ritmo, que se sostiene en el primer mes de 2011. La recaudación mostró modestas tasas de crecimiento real hasta agosto, si se considera el total de ingresos brutos del principal organismo recaudador corregido por el IPC. En el Gráfico Nº 1 se puede observar cómo las variaciones de los períodos de doce meses corridos oscilan en el orden del 4% real anual hasta el octavo mes del año. En septiembre hay un salto hacia el 6,3% que se vuelve a superar en enero con el 7,6%. En este cambio de comportamiento hay elementos relativos a la evolución de los precios y hechos particulares de las principales categorías de impuestos que se profundizarán en el siguiente análisis.
De acuerdo con la información del propio organismo recaudador, en el total del año se recibieron $ 141.599 millones lo que equivale a 17,5% del PIB estimado para el año, porcentaje levemente inferior al observado en el año anterior.
Para ingresar en el análisis de impuestos es conveniente agruparlos en las principales categorías: impuesto al valor agregado, impuestos a la renta de las empresas, impuestos a la renta de las personas, impuestos al consumo e impuestos a la propiedad. Queda una categoría de Otros donde se incluyen las multas y los recargos. A su vez, la recaudación bruta luego debe ser corregida por la devolución de impuestos para llegar al concepto de recaudación neta que es con la que cuenta el Gobierno Central para enfrentar los compromisos de gasto público.
En el Gráfico Nº 2 se ilustra la estructura en 2010 de estas grandes categorías. El IVA es el principal impuesto con el 53% de la recaudación bruta, los impuestos sobre la renta representan un 28% en partes iguales para las empresas y para las personas, los impuestos sobre el consumo el 10% y sobre la propiedad el 7%.
VALOR AGREGADO. A los efectos de analizar la evolución de este tributo es relevante distinguirlo de los impuestos sobre el consumo. Si bien habitualmente se identifica a este impuesto bajo el formato que tiene al momento que lo enfrenta el consumidor, en la realidad no recae sobre el consumo sino sobre la diferencia entre el consumo y el costo de los insumos. Esto es, si pagamos $ 123 cuando consumimos un bien que tiene valor sin impuesto de $ 100 no quiere decir que el vendedor deba pagar $ 23 de impuesto a la DGI. En realidad va a descontar el IVA con que estuvieron gravadas sus compras de insumos. Por ejemplo, si los insumos fueron $ 50 sin impuestos, entonces el comerciante pagó $ 61 con IVA incluido por ellos. Por lo tanto, cuando le pague a la DGI tendrá una obligación por $ 22 y un derecho por $ 11. Paga la diferencia, o sea $ 11 que coincide con el valor que le agregó a los insumos antes de venderlos.
Por lo general, este valor agregado se corresponde con los sueldos, alquileres, intereses sobre préstamos, remuneración del empresario y renta sobre el capital propio. Tanto en su forma como en los conceptos que están por detrás, es un impuesto muy diferente al impuesto al consumo.
El IVA en 2010 registró una variación del 11,7% y si se le deduce la inflación medida por el IPC en el período se llega a una tasa de tan sólo 4,6%. Con una economía que está creciendo en el orden del 8% real parece ser una variación muy magra, máxime si se toma en cuenta que el valor agregado es un concepto idéntico al de producto interno bruto de las cuentas nacionales. Este diferencial resultó más acentuado en los tres primeros trimestres del año y motivó en su momento la pregunta sobre si existía algún problema con la eficiencia recaudatoria o si el IPC es un mal corrector de la recaudación para llevarla a términos reales.
Uno de los primeros puntos de análisis puede provenir de la canasta de bienes que compone el IPC y su diferencia con la canasta de bienes que están gravados por el IVA. Efectivamente, hay diferencias. En los tres primeros trimestres, los precios de bienes y servicios que tributan IVA aumentaron en el orden del 5% anual, es decir 1,7 puntos por debajo de la variación del IPC general. En el cuarto trimestre la diferencia entre las variaciones de los dos índices se acorta a menos de medio punto porcentual. De todas formas, el crecimiento real corregido por el IPC todavía queda por debajo del crecimiento del PIB.
Es posible que existan factores extraordinarios en algunos contribuyentes como ser las Empresas Públicas. En base a información del Departamento de Estudios Económicos de la DGI, se puede corregir este impacto y observar en forma separada lo que fueron los pagos de IVA por parte de las empresas privadas. En el Gráfico Nº 3 se observa cómo el impacto sobre esta recaudación fue muy fuerte en 2009, recuperándose en 2010, en particular en el cuarto trimestre del año. Esta evolución es un reflejo claro de la evolución de las importaciones y el juego que tiene el pago del IVA en aduana que luego es descontado del IVA ventas en el mercado interno. Hay una evolución que exacerba el ciclo de expansión del consumo doméstico.
En tercer lugar, es un impuesto que se paga en pesos y recae sobre la diferencia entre el impuesto cobrado en el consumo final menos el impuesto pagado por los insumos. Por lo tanto, en el caso de los bienes que se venden en dólares en plaza, una cotización del tipo de cambio descendente afecta negativamente la recaudación.
RENTA. Los impuestos sobre la renta de las empresas registraron un aumento del 19% nominal pero también en este caso se mezclan comportamientos especiales por parte de las empresas públicas. Si se excluyen las empresas públicas, se observa que el IRAE de las empresas privadas disminuyó 3,5%. A su vez, esta variación está teñida por ingresos por única vez en 2009, por lo que en términos estrictamente comparables, la variación fue positiva pero en un valor de apenas 1,9% real. Este impuesto también tiene ciclos con el nivel de actividad y en 2009 la renta fue menor. Se debe agregar la renuncia fiscal que realiza el Estado con el fin de promover la inversión privada y generar puestos de trabajo nuevos y mayores pagos de impuestos en el futuro.
En el caso del IRPF también se observa un aumento real considerable, acorde a la evolución de la masa salarial y a la tasa progresiva con que se gravan los ingresos. Tomando la categoría II, que incluye la renta del trabajo, se observa una variación del 9,6% real en el año. El aumento en el IASS es todavía más importante con una tasa del 21,7% en el año.
CONSUMO. El IMESI es un impuesto que recae sobre el consumo final. A diferencia del IVA, la variación que se observa en el Gráfico Nº 4 es fuerte y ascendente a lo largo del año. En términos reales se pasa de tasas negativas en la primera mitad de 2009 a un 8,2% al final del año que escala al 18,1% en el año terminado en enero del 2011.
Por un lado, se tiene una evolución del impuesto para el consumo de cigarrillos y tabacos donde ha habido un fuerte aumento en la tasa que más que compensa la contracción en la venta final.
Por otro, la mayor venta de automóviles y de combustibles generó mayor recaudación a pesar de que los precios no crecieron tan fuertemente como el índice de precios al consumo general. El IMESI a los combustibles registró en el año una variación real del 15,9% y el de los automotores del 33,8%.
En los impuestos sobre la propiedad se observa un incremento del que grava las transmisiones patrimoniales (crece 23,2%) al influjo de un mercado inmobiliario con mucha actividad y precios ascendentes. Por su parte, el impuesto al patrimonio registra una reducción del 4,9%.
Los elementos que caracterizan el crecimiento económico explican en gran medida la evolución de la recaudación. Hay muchas importaciones y consumo doméstico junto con una masa salarial y de pasividades creciente. Pensando en 2011, el comienzo ha sido muy positivo y las señales de consumo permiten prever buena recaudación en el primer trimestre del año. Estimamos que va a haber una burbuja de recaudación respetando el alto componente pro-cíclico que tiene la estructura de recaudación de la DGI. Dependiendo de la coyuntura económica y la evolución del consumo, es posible que esta burbuja se desinfle lentamente en los próximos años, pero siempre existe la posibilidad de que explote y desinfle la disponibilidad de recursos financieros para el gobierno.