Buenas perspectivas en todo

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El mundo parece seguir sonriendo al Uruguay y en particular a su sector agropecuario, que va alcanzando progresivamente los buenos precios anteriores a los de la crisis mundial. La tasa Libor a 180 días por ejemplo, que incluso había amagado a empezar a subir, llegando en julio a 0,75%, ya está de nuevo en 0,62%. El petróleo tampoco tiene, según los especialistas, perspectivas de subir significativamente. Y en lo que refiere a los rubros importantes del agro, varios de ellos tienen o muy buenas perspectivas, o desde ya buenas realidades y panorama bastante despejado.

BUENAS NOTICIAS. La lechería por ejemplo, según los números de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) completa un año de resultados no sólo positivos sino capaces de pelear el espacio a otras alternativas que, como la agricultura, se vienen metiendo dentro de la cuenca lechera. Aunque los márgenes pueden estar bajando, en particular por aumentos en el valor de la alimentación, la actividad parece fortalecerse y generar el interés de inversiones extranjeras muy fuertes de las que da cuenta la prensa. Los precios de los granos, que habían caído fuertemente, empiezan a mejorar ya desde hace algún tiempo. Las cotizaciones a futuro, por ejemplo a marzo, en soja y maíz consolidan su tendencia ascendente; y en trigo, aunque hay oscilaciones, la situación empieza a cambiar. Para el ovino vale subrayar lo declarado por el Presidente del SUL, quien en un conceptuoso reportaje se anima a titular, parafraseando a Jorge Batlle, "la oveja les gana"; y en base a números de la carne ovina -cuya tonelada vale en promedio más que la vacuna- y la lana, recomienda la combinación de este rubro con muchos otros, pintando un panorama a su entender alentador. Nos queda la carne vacuna, que alcanza hoy valores pre crisis, que remuneran al novillo en pie como los primeros países del mundo e incluso hoy más que en Estados Unidos. Si se miran los datos de Estados Unidos, Australia, Brasil y Uruguay puede advertirse la convergencia de nuestros precios del ganado en pie, el de los grandes jugadores, logrado en base a grandes transformaciones productivas y empresariales en la industria, que nos permiten jugar allí. Y que habrá variaciones intra anuales en los precios del ganado según las propias características de nuestra oferta y demanda, y de nuestro clima, que nos pueden separar circunstancialmente más o menos de los demás países; pero que ésta es la cancha nuestra, la de la primera división. Podríamos seguir con el arroz o la forestación. Sólo quedan fuera de este proceso los rubros aislados del mundo, ahogados en su sobreproducción, amparados sólo en medidas de encierro cada vez más difíciles de sostener: la vitivinicultura, la granja, los pollos.

HORÓSCOPO. Sería una pena creer que lo que ocurre es producto de la astrología, de la suerte. No es así. Una cosa es el buen momento actual, como los ha habido antes. Otra, el poder aprovecharlo. Por eso conviene recordar algunas reglas de juego implementadas en los noventa que, como cada tanto se las intenta cambiar, vale la pena de tanto en tanto mencionarlas, como lo hizo con justicia el Presidente de la Asociación Rural en su reciente discurso pronunciado en el concurso de novillos. Así por ejemplo, los beneficios de la agricultura sólo son posibles con un sector absolutamente abierto, sin regulaciones de frontera de especie alguna, y con una ley de arrendamientos que sostiene la libre contratación. Sin ésta sería inimaginable el actual modelo de explotación agrícola basado esencialmente en el arrendamiento, cuando existían por ejemplo plazos mínimos para el arrendatario que a su voluntad podían extenderse hasta diez años. Y sin apertura tampoco; recuérdese la existencia de precios mínimos, aranceles, detracciones, todo desaparecido en aquellos años. O el sector cárnico, regulado hasta el paroxismo con precios fijados, stock regulador, prohibiciones de exportación en pie y de algunas modalidades de carne, plantas en manos del Estado, etc.

Qué hace falta entonces para aprovechar este proceso de aparentes bases sólidas. En primer lugar dejar que las nuevas combinaciones de rubros, de tecnologías, operen libremente hasta conformar un nuevo paisaje humano con empresarios de servicios en muchos rincones del país, con modificaciones en la matriz social no exentos de tensiones, con cambios fuertes en la titularidad de las explotaciones, pero casi siempre para ir a más. Todo intento de "conducir" un proceso económico y social de estas características, ya instalado hace tiempo, no puede más que generar fracturas. Y por cierto si ese conductor quisiera ser el MGAP, la verdad -lo digo con pena- no tendría cómo hacerlo.

LAS REGLAS. Pero en segundo lugar y muchísimo más importante es la presentación de las reglas de juego en las que se debe mover el empresario, nacional o extranjero, para aprovechar estos buenos vientos. El Ministro de Ganadería tiene una oportunidad de oro en el discurso del Prado para hablar de reglas de juego, no de temas en los que nadie puede estar en desacuerdo como el agro inteligente (cómo sería el no inteligente), la pelea de mercados, la corrección de la trazabilidad. Quizás él y muchos otros no han entendido lo que significa para los decisores económicos un gobierno con mayoría del MPP, que introduce la necesidad por el bien de todos de explicitar y aun repetir las reglas de juego. Van algunos temas en los que se esperan definiciones. Por ejemplo, en la carne se han dejado oír propuestas de regular exportaciones, faena de vientres, fijación de ciertos precios al público y hasta la demencia de refundar el Frigorífico Nacional. En lechería, el conflicto de Conaprole dejó muchas dudas sobre el tema sindical que sería bueno aclarar. Y en esta materia laboral, todo el tema de la incomprensible ley de tercerizaciones, hoy crucial para todo el desarrollo agrícola, merecería un punto de vista del ministro del ramo. Lo mismo respecto de la ley de sociedades anónimas, o de los remozados proyectos para detener la inversión extranjera en tierras. O sobre la desregulación del sector vitivinícola, o la apertura de la granja, o el famoso tema de los pollos que se anuncia se "arreglaría" con otra ilegalidad consistente en entregar certificados sanitarios en cupos. O cuál es el alcance que se le quiere dar a la promoción del cuidado del suelo, si será promotora del mismo o si pretende incluir más policía. O el azúcar, que el ministro conoce bien, y es otro agujero negro que nadie sabe hasta cuándo y hasta cuánto la sociedad tiene que sostener.

La oportunidad es pues de oro: por el panorama de los mercados y por la oportunidad de aclarar reglas en un momento próximo en el Prado, en el que todos estaremos expectantes.

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