Analizando e interpretando datos

ISAAC ALFIE

Todos los indicadores económicos son coincidentes; más fácil, la realidad es elocuente, la economía está inmersa en una bonanza poco frecuente y seguramente desconocida para la mayoría de la población. Así, al igual que en Brasil y la casi generalidad de los países de la región, el PIB se expande a tasas muy superiores al pasado y como lógica consecuencia, aumenta el empleo, el desempleo toca mínimos, crecen los ingresos reales independientemente de su fuente y el salario no puede ser la excepción, aumentan las exportaciones y las importaciones, el turismo, el comercio, cae la pobreza y la indigencia. La evolución de las variables tiene el signo esperado al crecer el PIB, sólo que en la actualidad en la región toda esta variable se expande a una tasa 60% por encima de lo normal y por tanto, las cifras están para ponerlas en un cuadrito. Tanto es así que cruzando el río, donde las cosas son bastante anormales, sin llegar al extremo de Venezuela, sucede exactamente lo mismo.

ESTADÍSTICAS. En Uruguay las estadísticas oficiales reflejan lo que midieron y son realizadas siguiendo metodologías internacionales. Cierto es que, en algunos casos, los comunicados oficiales suelen hacer alguna "picardía" en su forma de presentación, pero está en quien trasmite la noticia meramente leer o transcribir el comunicado oficial -cosa que ocurre en la mayoría de los casos- o analizar la información y brindarla adecuadamente. Algo usual en este sentido sucede con las cifras de empleo y desempleo, que se resalta una u otra, a veces la mensual, otra la del trimestre. Debemos tener presente que estas cifras, surgen de la encuesta continua de hogares (ECH) y tienen alta varianza, de donde el número del mes es poco significativo, lo que importa es la tendencia de los trimestres móviles, como se lo medía hasta fines de 2005. Esa medición nos muestra el aumento continuo en el empleo y la reducción del desempleo, pero nos evita el sensacionalismo de los 25.000 puestos de trabajo creados o destruidos en un mes y lo contrario al siguiente.

De la misma ECH salen las cifras de ingreso de los hogares y su descomposición según su fuente, salarios, pasividades, rentas, utilidades. A partir de estos datos se estudia, entre otras cosas, la evolución de la pobreza e indigencia y la distribución del ingreso. Dado que es una encuesta y que han habido cambios sustanciales, tanto en su cobertura como en aspectos externos a la misma, es que debemos tener cuidado en sacar conclusiones, al menos cuantitativamente absolutas, de sus datos. A manera de ejemplo, el cambio de muestra de 2006 implicó, además de considerar zonas rurales y poblaciones pequeñas, para los centros de 5.000 o más habitantes, una suba de entre 4% y 4,5% en la población económicamente activa, y entre 3,5% y 4% en los empleados. Esto no quiere decir que esté mal la nueva encuesta, seguramente sea mejor que la anterior al considerar su diseño un nuevo mapa de población derivado del "falso censo" de junio de 2004, pero cuando se encadenan las series y se afirma que los ocupados, crecieron o cayeron tanto, sí hay que considerarlo.

Del mismo modo, el cómputo como ingreso de la llamada "cuota salud", redujo entre 2 y 2,5 puntos porcentuales la pobreza, cuando en la realidad nada cambió. Así es la metodología, nada más, no es un "truco" de las autoridades. En materia de estudios sobre distribución del ingreso pasa algo similar y estoy seguro que al igual que en 2008-2009, de los datos de la encuesta de 2010 vamos a concluir que hubo una mejora en la misma, cuando la realidad indicaría lo contrario. En efecto, las cifras de la ECH recientemente conocidas dicen que en 2010 el ingreso promedio de los hogares cayó 0,5%, como en Uruguay la cantidad de hogares casi no crece año a año, podríamos decir que, según la encuesta, aquel no cambió. Sin embargo, el BCU indica que el crecimiento del mismo será del orden de 8,5% y, dado "lo que se ve" tiendo a pensar que está en lo cierto. Ahora bien, los componentes de la ECH indica que las pasividades aumentaron 4% real, coherente con la realidad del reajuste nominal y la variación de precios, y los ingresos salariales 4,5%, en línea con la suma de la variación del salario real (3,3%), la ocupación (0,85%) y la expansión en la PEA (0,4%). Por tanto si estas dos fuentes de ingresos aumentan 4,4%, para que el promedio dé cero, el resto, (rentistas, profesionales independientes y titulares de empresas) debieron bajar su ingreso. La realidad diría que estos subieron más que 8,5% para que el promedio con los otros dos dé dicha cifra. Sucede que la subdeclaración es un fenómeno frecuente y la comparación de encuestas la supone "porcentual igual". Pero, si hay hechos externos que cambien el equilibrio previo esto puede no ser así. Algo de eso pasó desde la implantación del IRPF y especialmente durante 2010 donde señales contradictorias y ciertos anuncios de tipo "gran hermano fiscal", me inducen a pensar que la subdeclaración ha crecido.

Considerando períodos largos tenemos que la suma de salarios y pasividades en 1998 representaba el 44,2% del ingreso nacional, era 37,4% en 2004 y, según mis estimaciones, sería del orden de 37,9% en 2010. El retroceso entre 1998 y 2010 se dio tanto a nivel de salarios como de pasividades, en tanto entre 2004 y 2010 los salarios habrían ganado cierta participación (0,8%) y las pasividades cedido 0,3%. Sin embargo, algunos estudios que he visto basados exclusivamente en la ECH, indicarían otra cosa.

POBREZA Y DISTRIBUCIÓN. Todos sabemos que la condición para disminuir la pobreza e indigencia, es el crecimiento del PIB. Cuando los ingresos crecen, todos los integrantes de la sociedad aumentan su poder de compra y algunos sobrepasan el umbral de la llamada "línea de pobreza" o el de la "línea de indigencia". Es claro que ello no quiere decir más que eso, no le cambia su cultura ni tampoco mayormente su nivel de vida estar 5% mejor o peor. La clave es que el proceso continúe y al cabo de una década esté 50% mejor y allí sí se podrá expresar que efectivamente cambió de divisional. El tema es cómo lograrlo. De igual manera se sabe que la salida de la pobreza no implica mejor distribución del ingreso y que éste depende de otros factores mucho más vinculados a políticas públicas bien diseñadas.

EVASIÓN FISCAL. Otro aspecto muy resaltado es el aumento de la recaudación, obvio ante la expansión de la actividad. Lo más importante es la caída en la evasión fiscal. Los estudios locales e internacionales indican que los impuestos se comportan como un "bien superior", es decir la gente aumenta su pago de manera más que proporcional ante el aumento de su ingreso, "compra tranquilidad", de la misma manera que disminuye sus contribuciones en mayor proporción que su caída, "primero come". En parte, este comportamiento también es derivado de la propia estructura impositiva. En efecto, el impuesto a la renta, en especial el de las empresas, por definición tiene fuerte apalancamiento al ciclo económico, en tanto los tributos sobre el consumo IVA-IMESI-aranceles, por su estructura aumentan su tasa media con el ingreso. Obsérvese que el mayor consumo hizo disparar la venta de vehículos (muy gravados por IMESI y aranceles), que a su vez hace crecer la venta de naftas (súper gravadas por IMESI). Los autos pagan IVA al 22%, al igual que el resto de los productos estrella cuando se expande el consumo (electrodomésticos y arreglos del hogar). Siempre se observó que los ingresos por IVA a corto plazo crecen o caen más que el PIB. La DGI informa de una reducción de la evasión en este impuesto pero, a mi entender, las cifras globales no avalan esta afirmación, sino que indicarían lo contrario. Así, desde la implantación de la reforma fiscal de 2007, cuando se incorporaron al IVA una cantidad de productos, éste pasa de recaudar 9,7% a 10,2% del PIB, luego cae rápidamente hasta el 10% donde se mantiene hasta diciembre de 2009, en tanto en el último año muestra una sistemática reducción hasta el entorno de 9,7%-9,8%. En función de los estudios, jamás podría haber disminuido este porcentaje, es más debería crecer. Durante 2010 los ingresos por IVA crecieron 5,0% real cuando el consumo creció a una tasa cercana al doble. La única explicación que encuentro a la "reducción" de su evasión es que al incorporarse el gas oil, las mutualistas y el transporte, todos sectores de casi nula evasión, el cociente cae, pero la realidad estaría diciendo que en el resto, aquella estaría creciendo.

Existen muchas otras cifras que, puestas en perspectiva nos sorprenderían porque tendríamos conclusiones diferentes a las que escuchamos. El espacio es corto.

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