Aliviar la pobreza puede no reducir el terrorismo, pero sí su efectividad

| Los países que les conceden a sus ciudadanos menos derechos civiles y políticos tienden a producir más terroristas

 20110130 800x530

"Sociedades extremadamente pobres… crean un terreno óptimo para el desarrollo de las enfermedades, el terrorismo y el conflicto". Esto dijo Barack Obama, en apoyo a la ayuda para el desarrollo de países pobres. Obama no está solo en considerar el desarrollo económico como un arma contra el terrorismo. Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, ha llamado al desarrollo "una parte integral de la política de seguridad nacional de Estados Unidos". La idea de que la pobreza podría estar asociada al terrorismo no es inverosímil. Si los actos de terror son realizados por personas con poco que perder, entonces es razonable esperar que sean llevados adelante en mayor proporción por personas pobres, poco educadas, con perspectivas económicas sombrías.

Algunos terroristas encajan en este perfil. Sin embargo, las filas de los sospechosos de alto perfil del terrorismo incluyen a muchas personas educadas de clase media. El posible agresor de Times Square, Faisal Shehzad, tiene un MBA y es el hijo de un alto oficial de la fuerza aérea paquistaní. Umar Farouk Abdulmutallab, quien está acusado de encender una bomba improvisada en un vuelo transatlántico en el llamado "underwear plot" tenía un título de la University College de Londres, y es el hijo de un rico banquero nigeriano. El terrorista-suicida sospechoso de los ataques a Estocolmo tenía un título de una universidad británica. ¿Será que los terroristas adinerados son representativos o son una excepción a la regla?

Los cientistas sociales han recopilado una gran cantidad de datos sobre el origen socioeconómico de los terroristas. De acuerdo a una revisión bibliográfica de 2008 realizada por Alan Krueger de la Universidad de Princeton sobre esas investigaciones, se ha encontrado poca evidencia sobre la pobreza inusual o la escasa educación del terrorista típico. Claude Berrebi de la Corporación RAND comparó las características de los terroristas suicidas reclutados por Hamas y la Yihad Islámica de Cisjordania y Gaza, con los típicos hombres adultos de la población palestina. Aproximadamente el 60% de los terroristas suicidas tenía una educación superior a secundaria, comparado con menos del 15% en la población común. La probabilidad de que procedieran de una familia pobre era un 50% menor que la probabilidad en la población promedio. Krueger llevó adelante un ejercicio similar en el Líbano, juntando información biográfica sobre los militantes del Hezbolá. Estos también probaron tener más educación y menos probabilidades de provenir de familias pobres que la población común de las áreas del sur del Líbano, predominantemente de origen Shia, de donde provenía la mayoría.

Tampoco hay evidencia de que la simpatía por el terrorismo sea mayor entre la gente con privaciones. En una serie de encuestas realizadas como parte del Pew Global Attitudes Project en 2004, se preguntaba a adultos en Jordania, Marruecos, Pakistán y Turquía si entendían que los ataques terroristas en Irak dirigidos contra objetivos estadounidenses u otros occidentales eran justificados. Sus respuestas podían descomponerse según el nivel de educación del encuestado. Aunque las proporciones variaban mucho en distintos países (con el menor apoyo en Turquía), más educación normalmente se correlacionaba con más aceptación.

Algunos sostienen que la pobreza puede estar en la raíz del terrorismo incluso si los terroristas no son pobres. El enojo por la pobreza en los países a los que pertenecen podría causar que ciudadanos ricos de países pobres se unan a organizaciones terroristas. Esta idea puede ser testeada mirando a través de los países para ver la relación entre el PIB per cápita de un país y su propensión a producir terroristas. Krueger hizo exactamente esto, revisando información sobre 956 eventos terroristas entre 1997 y 2003. Encontró que los países más pobres, aquellos con baja alfabetización, o aquellos cuyas economías estaban relativamente estancadas no producían más terroristas. Cuando el análisis se restringía a ataques suicidas, había un patrón significativo estadísticamente, pero en la dirección opuesta. Los ciudadanos de los países pobres eran menos propensos a cometer un ataque suicida. Las nacionalidades de todos los insurgentes extranjeros capturados en Irak entre abril y octubre de 2005 tampoco revelaron ninguna evidencia sobre que los países pobres produjeran más insurgentes. En todo caso, había evidencia débil en el otro sentido.

¿Qué podría explicar por qué tantas personas de países que están relativamente bien terminan como terroristas? Podría ser que un cierto nivel de educación vuelve más probable que las personas se politicen. Pero el tipo de persona que las organizaciones terroristas demandan también cuenta. A diferencia del crimen callejero común, que tiende a atraer a los marginales, el terrorismo es una actividad compleja. Por lo tanto, las organizaciones terroristas prefieren reclutar gente hábil y educada para llevar adelante sus misiones. Usando una base de datos de los terroristas suicidas palestinos entre los años 2000 y 2005, Berrebi y Efrain Benmelech de la Universidad de Harvard encontraron que los terroristas suicidas asignados a atacar objetivos más importantes son los más educados. Estos terroristas también matan más gente y tienen menos posibilidades de fallar o de ser atrapados durante sus ataques.

SOLUCIONES POLÍTICAS. El descubrimiento de que terroristas más educados son más mortales puede significar, sin embargo, que las condiciones económicas pueden influenciar la efectividad del terrorismo. Usando información sobre todos los terroristas suicidas palestinos entre 2000 y 2006, Esteban Klor de la Universidad Hebrea en Jerusalén y Benmelech y Berrebi mostraron en un nuevo estudio que el nivel de calificación del terrorista promedio se eleva cuando las condiciones económicas son pobres. Ellos estiman que el alto desempleo en Palestina permite a las organizaciones terroristas reclutar terroristas maduros, más educados. Por lo que mejores condiciones económicas podrían reducir la efectividad de los ataques terroristas al reducir la calidad promedio del talento que las organizaciones terroristas son capaces de reclutar.

Hay muchas razones para promover el desarrollo económico en países pobres, pero la eliminación del terrorismo no es una buena. La investigación sobre la nacionalidad de los terroristas sugiere que los países que les dan a sus ciudadanos menos derechos civiles y políticos tienden a producir más terroristas. La política, no la economía, es probablemente un arma más fructífera en la lucha contra el terrorismo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar