LUIS PRATS
El día para los bomberos comienza en cualquier momento, cuando entre las viejas paredes del cuartel Centenario resuena la Quinta Sinfonía de Beethoven, La Gazza Ladra de Rossini o, más prosaico pero inconfundible, el tema musical de la película Rocky. Es la señal para que se ponga en acción todo lo ejercitado en largas prácticas, lo planificado por los jefes, acaso lo soñado por los aprendices de una profesión con mucho de vocacional.
La antigua campana estridente fue reemplazada como alarma por diversos temas musicales, cada uno avisando de un tipo de siniestro diferente, por lo cual se movilizan únicamente el personal y los móviles preparados para ese caso. Lo que se mantiene de las viejas imágenes, entre románticas y dramáticas, es la del bombero lanzándose con premura por el tubo hacia donde esperan las autobombas. Lo que sigue es una carrera contra el tiempo, contra el fuego, contra cualquier desastre que requiera su presencia.
El punto de partida puede ser el cuartel central o alguno de los 20 destacamentos del área metropolitana (Montevideo y Canelones) o los 50 del resto del país, desde donde salen los 1.400 bomberos que actúan en el país.
SISTEMA. La cálida mañana del final del verano comienza tranquila. En el patio del cuartel, un grupo realiza ejercicios. Se trata de unos 30 soldados que optaron por pasar a trabajar como bomberos, tras una propuesta del gobierno. Ingresaron al cuerpo el 1° de febrero y, tras la instrucción profesional, en mayo estarán en condiciones de entrar en acción.
El resto de los bomberos aguarda. Su sistema de trabajo implica 24 horas de guardia y 48 de descanso (hasta hace poco eran 24 y 24). Se preparan, se ejercitan o simplemente descansan a la espera de la alarma musical. El disparador es una simple llamada telefónica al 104 o bien derivadas del 911. La central de operaciones recibe el pedido de auxilio y el responsable, de inmediato, toma la primera decisión: según el tipo de siniestro (incendio, derrumbe, derrame de tóxicos, personas atrapadas) dispone qué respuesta dar. Si bien los bomberos están identificados en el imaginario popular (y en el acartonado lenguaje de las crónicas policiales) como los soldados del fuego, su actividad va mucho más allá y abarca rescates, limpieza de materiales peligrosos, control de escapes de gas, entre otras tareas.
Hay un horario clave, de las ocho de la mañana a las cuatro de la tarde, cuando se produce el mayor número de llamadas. Por ejemplo, al mediodía, la a menudo rutinaria tarea de cocinar se convierte en un disparador de situaciones de riesgo.
La calma de la mañana se quiebra cuando llega el aviso de un derrumbe en una obra de Pocitos. A las 8:52 sale el móvil 402 , bajo las órdenes de Mariela Vivone. Al llegar al lugar, se comprueba que no hubo heridos ni necesidad de rescates. A las 10:50 parte hacia allí otro vehículo, ya sin urgencias, para realizar las pericias técnicas.
EL 321. El mayor orgullo actual de los bomberos es un camión conocido como el 321, el móvil de comunicaciones. La subcomisaria Claudia Pérez, jefa del Departamento de Operaciones, lo presenta: "Es una unidad que sale para cualquier tipo de siniestros de gran magnitud. Se convierte en el centro de operaciones en el lugar de los hechos aunque siempre está conectado con la central del comando. El jefe del operativo tiene así toda la información a mano".
El vehículo cuenta con lo último en comunicaciones, con cámaras que registran todo a su alrededor y en su interior, y además lo envían a la central (en poco tiempo a través de satélite). Incluso posee una central meteorológica portátil. "Todo queda registrado y almacenado para analizar el comportamiento de las unidades en el lugar de los hechos", explica Pérez.
Quienes dirigen cuadrillas y brigadas llevan handies conectados con GPS, por lo cual su posición siempre puede ser verificada. Los sistemas de comunicación están encriptados y sólo los pueden usar los bomberos y otras fuerzas que colaboren con su tarea. Además, el 321 tiene comodidades, como un frigobar, por si es necesario permanecer largo tiempo en el lugar del siniestro. Único en su tipo en el país, fue incorporado en octubre de 2011 y tuvo su bautismo de fuego en el incendio de Punta del Diablo, en diciembre.
LA PRIMERA. Además de su responsabilidad al frente del 321, Claudia Pérez tiene otra experiencia para contar: fue la primera mujer bombero en Uruguay. Hoy son nueve oficiales del sexo femenino, más otras dos como cadetes, en preparación. Pero en 1993, cuando ingresó Claudia, las cosas no resultaban sencillas.
Le costó mucho que los bomberos la aceptaran como una más. Tuvo que superar pruebas de admisión más difíciles que para los hombres, como arrojarse desde una altura de dos pisos hacia una tela de salvamento o caminar por una cornisa con los ojos cerrados. Hasta debió cortarse el pelo como un hombre. Al final superó todo, pero le dijeron: "No hay infraestructura para recibir a una mujer". Se enteró el entonces ministro del Interior, Juan Andrés Ramírez, y ordenó que la aceptaran. Su debut fue el gran incendio del Palacio de la Luz, en 1993. En un momento, la caída de un equipo de aire acondicionado le hizo perder el casco. Un cronista de la televisión que cubría la catástrofe comentó: "¡Un bombero con caravanas!", quizás porque nadie imaginaba una mujer allí. "Lo negativo me fortaleció", recuerda hoy Claudia.
HABILITACIONES. En el Departamento 1 la actividad parece alejada del frenesí de otras áreas, aunque si hacen bien su trabajo, probablemente habrá menos emergencias. Se trata del Departamento Técnico, encargado de las habitualmente llamadas "habilitaciones de bomberos", denominaciones que, Pablo D`Elia trata de reemplazar en el vocabulario por "certificación". "El que autoriza un local comercial o un edificio es la autoridad municipal y uno de los elementos que utiliza es la certificación de Bomberos, que determina que el local cuenta con medidas de protección contra incendios", aclara.
El trámite de asesoramiento e inspección dejó atrás el formato papel e ingresó al mundo de Internet, lo que permitió agilitar la gestión. "Ahora hay 25% más de trámites ingresados. Y además, se vincula con la transparencia pública en la tramitación, porque cualquiera puede consultar si un local está certificado o no (en www.bomberos.gub.uy). Los organismos de control, como las intendencias, el Ministerio de Trabajo o el de Salud Pública, pueden fiscalizar de la misma forma los trámites que ingresan", asegura D`Elia.
Vestimenta. En los pasillos del cuartel hay vitrinas que muestran antiguos uniformes. Por allí se ve uno, que se usó hasta principios del siglo XX, en el cual el bombero llevaba corbata. Iría elegante, pero indefenso ante el fuego. Actualmente, para un incendio de estructuras, se utiliza saco y pantalón de agua, confeccionados con una tela que al mojarse se impregna de humedad y colabora en la protección contra el fuego y el calor. A eso se suman botas, guantes y casco, además del equipo de respiración autónoma. Por abajo, el equipo de fajina.
La acumulación de ropa determina que en cada intervención, el bombero pierda de dos a tres kilos. Para algunos incendios, como los forestales, los funcionarios cambian las botas por los borceguíes, porque de otra forma no podrían correr en la arena, así como un casco más liviano y camisa de manga larga. También hay trajes de penetración, confeccionados de aluminio. Antes eran de amianto, pero se abandonó porque se trata de un elemento cancerígeno.
ZONAS. "No da para aburrirse…", asegura Víctor Germán, quien actuó hasta la semana pasada como jefe de Zonas y Destacamentos y por lo tanto estuvo a cargo del manejo de las dotaciones de todo el país. "En verano hay que traer gente de otras partes del país para reforzar el Este, porque su población se multiplica y también los riesgos. Hay 120 hombres más de los habituales, que son unos 130. Se suman cinco servicios para minimizar los tiempos de respuesta", cuenta.
"Hace un buen tiempo que venimos pregonando sobre la prevención y a la larga la gente se tiene que concientizar -añade-. En lo nacional es importante pero lo más efectivo es lo local, porque cada uno tiene que cuidar su pueblo. El incendio de diciembre pasado en Rocha, dentro de lo negativo que siempre tiene un siniestro, permitió que la población se diera cuenta del riesgo y comprendiera que si no adoptaba conductas apropiadas se podía perder todo. En otras zonas es diferente, por ejemplo, las forestadas con criterio comercial, porque el empresario cuida su inversión".
INVESTIGACIÓN. "Cuando el incendio es muy grave, se hace una réplica para investigar", explica el director nacional, Raúl Díaz. "Eso se hizo, por ejemplo, en el caso del incendio de la cárcel de Rocha, hace unos años. Se construyó un local en la fábrica abandonada de La Aurora, con los mismos materiales y el mismo tipo de mobiliario, colchones, incluso los calentadores que se usaban", relata.
En el simulacro se inicia el incendio y se estudia su velocidad de propagación. Luego, con un pirómetro óptico, se mide la temperatura que produjo el fuego. "Comprobamos que en el caso de Rocha, a los dos minutos y medio se alcanzaron los 1.100 grados. Aquello era un horno. En cualquier incendio se origina fuego y gases tóxicos. Cuando los gases entran en combustión, se produce una deflagración que eleva al máximo el calor. Por eso es tan importante que podamos dar una respuesta rápida", advierte.
Una labor entre la leyenda romántica y las crónicas trágicas, en la cual actúan 1.400 uruguayos, entre ellos nueve mujeres | La mayor parte de los siniestros se origina por conductas humanas. El nuevo enfoque apunta a una cultura preventiva desde la escuela.
El nuevo director de Bomberos anticipa que impulsará "una cultura preventiva en la población desde la escuela", con un enfoque "más sustancial" que campañas de prevención anteriores. Los siniestros, señala, se deben a "imprudencias, descuidos, exceso de confianza, desconocimiento de las normas; por lo general, a conductas humanas".
Un director vocacional
"La gente ingresa al cuerpo por necesidad económica pero al poco tiempo, luego que palpita la situación, se vuelve vocación. Es algo que surge de adentro y después uno piensa que tendría que haber sido bombero toda la vida", comenta Raúl Díaz Gordillo, director Nacional de Bomberos. El propio Díaz se reconoce como vocacional: empezó a los 19 años como bombero de segunda, el último escalón, y 35 años después llegó este 2 de marzo al máximo cargo.
BEETHOVEN O ROCKY DAN LA ALARMA
El cuartel Centenario tiene altos muros, pero sus portones de la calle Mercedes dejan ver las autobombas y los móviles que utilizan, como recordatorio que los bomberos siguen allí, aunque hay proyectos para mudarlos a otro emplazamiento. En la jerga del gremio, antes se decía que el bombero ejecutivo era "el que corre la colorada", en contraposición al personal administrativo. Pero el rojo ya no es el único color de las unidades: hay vehículos amarillos y anaranjados, según fueron pintados en origen. Por allí está el "Bronto" (por brontosaurio), una robusta autobomba con una grúa que puede alcanzar 78 metros de altura, para rescates extremos. También los camiones cisterna, que suelen transportar de 8.000 a 30.000 litros de agua, para apoyar a las autobombas (que ya llevan de 1.000 a 3.000 litros). Según los diferentes tipos de alarma, el tren de incendios se moviliza cuando suena Bach; el tren de salvamento con un característico pasodoble; la bomba 1 con la Quinta Sinfonía de Beethoven; la bomba 2 con La Gazza Ladra, de Rossini, que hizo popular la película La naranja mecánica, así como con La Cumparsita, mientras que el tema de Rocky es un aviso combinado para varios móviles. La vieja campana hace mucho no se usa: como no distinguía las características del siniestro, obligaba a bajar a todos los efectivos. Incluso hubo bomberos que sufrieron problemas cardíacos debido a la estridencia de las campanadas.
"POR UN AÑO, NO PUDE CONTAR ESTA HISTORIA"
Todos los bomberos atravesaron experiencias dramáticas. El subcomisario Alejandro Barbieri cuenta la suya: "Era cadete cuando salimos para un incendio en una estación de servicio en General Flores. El fuego, que había empezado en el taller, estaba controlado, pero había bidones con acetona, y de pronto se produjo una deflagración, lo que se llama habitualmente explosión. Los que estábamos allí cerca volamos como cinco metros. Tuvimos dos compañeros con graves quemaduras. Uno murió después, el otro quedó lisiado y no pudo seguir trabajando. Una situación muy embromada. Por un año, no pude contar esta historia porque me hacía mal. Yo era muy joven y me marcó. Hizo que fuera más consciente de los peligros, porque cuando ocurrió aquello, la situación parecía estar controlada".
LAS CIFRAS
En Uruguay hay 1.400 bomberos. Para el personal superior, los cursos en la Escuela de Oficiales son de tres años. La instrucción del personal subalterno demanda de cuatro a seis meses.
24.873
Es la cantidad de intervenciones que efectuó Bomberos en 2011. El año anterior habían sido un poco menos: 23.868.
57%
Del total de intervenciones, esa proporción correspondió a incendios. Fueron 14.193 en el transcurso de 2011.
14.193
Son las demás intervenciones, que incluyen árboles caídos, derrumbes, inspecciones en fincas, salvamentos, entre otros.
24
Son las horas de corrido que está de guardia un bombero en Uruguay. Luego descansan por un lapso de 48 horas.
18.156
Es el salario nominal que percibe un bombero de segunda clase, la categoría inferior pero la que tiene más efectivos.