En la vida todo tiene un disparador. "En mi casa, yo siempre supe que mi abuelo tenía un arma. Era un `matagatos` que había comprado en el Chuy. Y crecí escuchando un comentario que le hacía a mi abuela: `Vieja, cuando nosotros seamos un estorbo, te mato a vos y me mato yo`. Por cosas del destino, a ella no le hizo nada, pero sí se mató él. Estaba viejo, se sintió un estorbo y se mató. Con esa misma arma y en mi casa".
El rostro de Gustavo Guidobono (52) se mantiene sereno pese al recuerdo. Frente a él, hay varios carteles con letras negras y blancas sobre un fondo rojo sangre: Tenés un arma, un problema; 11 uruguayos intentan matarse por día; Tu hijo puede encontrarla; Hoy murió un uruguayo por tener un arma de fuego; Un ladrón no duda en matar, tú sí. "Son de la época de la ministra Daisy Tourné". El episodio que relató al principio fue el que impulsó a este profesional del marketing a fundar y dirigir la Asociación de Lucha para el Desarme Civil (Aludec), en 2004.
"Lo que tratamos de hacer es generar conciencia del peligro de la tenencia de armas en manos de civiles. No hablo del uso deportivo ni de coleccionistas, sino de armas para defensa propia. Hoy uno de cada tres uruguayos tiene un arma. No existe un país en América Latina con esa proporción".
Más allá de esa proporción que señala, puede sorprender la existencia de una asociación así en Uruguay. Aquí no hay, como en Estados Unidos, algo así como una Asociación Nacional del Rifle u otros defensores a ultranza de la Segunda Enmienda (la que asegura el derecho a la tenencia y el porte de armas). Pero sí hay una sensación creciente de inseguridad. Y a causa de ello, Guidobono y su grupo - cuyo núcleo base lo estima en casi 40 personas- sostienen que las armas de fuego son la causa de aproximadamente una muerte a diario en el país.
"Nosotros calculamos que hay unas 600 mil armas registradas en el país y otras tantas que no lo están, en un mercado paralelo. Y esa víctima por día, que incluye homicidios, suicidios y heridos de bala (que luego terminan muriendo a causa del daño), es como llenar un avión de pasajeros y tirarlo cada año en Durazno", grafica.
En el Registro Nacional de Armas del Ministerio de Defensa, también ubican en "casi 600 mil" las unidades registradas, pero no tienen un cálculo de cuántas hay en el país fuera de registro.
Guidobono podría considerarse un cruzado por el desarme; pero sería un cruzado que hoy se reconoce vencido. La tan mentada sensación térmica lo terminó pasando por encima. Y prefiere replegarse, apuntando a una tenencia responsable, para luego avanzar.
Etapas. Un reciente estudio de Aludec, titulado Controlando la inseguridad, realizado en noviembre de 2010 con la dirección del sociólogo Gabriel Tenenbaum, arroja que el 4,6% de los montevideanos se siente "muy seguro" en su vida cotidiana; un 30,6% está "seguro": un 26,9%, "ni seguro ni inseguro"; un 26,9% está "inseguro"; y un 10,9%, "muy inseguro".
En resumen: un 62,1% no se siente inseguro y un 64,7% no se siente seguro. Los porcentajes son muy parejos. Ese mismo estudio indicó que solo un 15% fue víctima de un delito en los últimos seis meses. A pesar de ello, casi seis de cada diez (un 58,8%) asegura que en ese tiempo la actividad delictiva aumentó.
Guidobono hace varias lecturas al respecto: que el sentir generalizado es que "en nuestro barrio las cosas no pasan", que la sensación térmica es más elevada que la temperatura, pero que ante esta percepción poco se puede hacer hoy.
"Se está notando un incremento de la violencia y el uso de las armas", dice el director de Aludec. "Hay una sensación de inseguridad, la gente está insegura, cada vez está más armada y la prensa informa todos los días sobre un incidente con un arma de fuego". También, agrega, la Justicia está comenzando a ser más contemplativa con el concepto de legítima defensa. Esto, a su criterio, "es peligrosísimo".
Con ese panorama, la lucha de Aludec no parece muy distinta a enfrentarse contra molinos de viento. Consecuencia: para una primera etapa la asociación propone una tenencia responsable de armas. Parece un objetivo muy mínimo para una entidad que busca el desarme civil. "El problema es que nos vencieron", reconoce Guidobono.
"La gran desilusión la tuvimos con la ministra Tourné. Ella era la abanderada del desarme. Subió al Ministerio clave en el momento clave, con mayoría parlamentaria. Y no pudo hacer nada. Entonces, nos quedó la duda si nosotros podíamos hacer algo. Frente a eso nos quedó la alternativa de `ceder` por un tiempo, y fomentar la tenencia responsable. ¿Qué es esto? Entrénese, vaya a los clubes de tiro, compre en armerías (hay 121 en todo el país; 45 en Montevideo), registre el arma, y que todos en la familia (todos los mayores de edad, claro), también se entrenen. Ahí, los riesgos van a ser menores".
Para Aludec, la siguiente etapa -cuyo inicio es imposible de pronosticar- es clara: motivar a la gente a que devuelva las armas. Esa es su máxima pretensión. Pero para ello es necesario que desde el gobierno haya señales claras en materia de seguridad. Guidobono afirma que por ahora no las perciben. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, afirmó el año pasado que no se animaba a alentar a la población a armarse o desarmarse. El senador Eleuterio Fernández Huidobro sí se ha manifestado a favor de la tenencia. Por el contrario, el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, ha expresado en reiteradas oportunidades su postura contraria. "Este último es el discurso que nosotros pregonamos. Pero lo dice un subsecretario, no un ministro".
Peligros. Según Guidobono, el mayor peligro de tener un arma en casa es "el estrés que genera". En cantidades difíciles de mensurar eso termina en accidentes o suicidios. Además, agrega, hay una gran posibilidad de que la pistola que está guardada en la mesa de luz -supuestamente una garantía de seguridad para la familia- termine siendo el botín más preciado de eventuales ladrones.
"El delincuente que entra a una casa podrá dejar un televisor, pero jamás un arma de fuego. Es que siempre saben dónde están, en un lugar al alcance de la mano más o menos lógico: en el ropero, en la cómoda, en una mesa de luz. Hay que tener en cuenta que el total de las armas que está en el mercado paralelo ingresó legalmente".
En caso de resistencia a un delito, el director de Aludec apela a una sentencia que, aunque lejos de ser una verdad revelada, considera debe quedar grabada a fuego para que un robo no se convierta en un homicidio: un delincuente ya está "jugado", su eventual víctima no. Y es cierto que un arma puede dar sensación de seguridad, hasta que haya que usarla.
"Con un arma, frente a un delincuente, yo siempre tengo el peligro mayor. Yo voy a dudar y el ladrón no. Además, el que delinque puede estar drogado, posiblemente ya disparó o ya mató, y siempre el primer tiro o la primera muerte son las más difíciles. Voy a estar nervioso y sacar un elemento que va a hacer que el delincuente se sienta amenazado. Si saco un revólver, tengo que estar dispuesto a usarlo. Y, definitivamente, tengo más chances de resultar herido".
Pero todo desemboca en la sensación de inseguridad. Un artículo de El País, publicado el 12 de septiembre pasado, señaló que en cuatro años (de 2005 a 2009), la venta de armas se multiplicó por 4,35 veces. Chocando con esa realidad es que Aludec postergó su objetivo máximo. "Esto no es promover el desarme civil por el desarme civil mismo. Promovemos que la ciudadanía no tome la Justicia por mano propia. De otra manera, esto va a ser la ley del far west".
Guidobono lamenta ver indicios que apuntan en la dirección del lejano Oeste. "La población está percibiendo que la Justicia está siendo más contemplativa, más generosa con el atributo de la legítima defensa. Y eso es peligrosísimo. ¡El señor que mató hace días a un delincuente (N. de R. Se refiere al homicidio en barrio Palermo, el 10 de enero), había sido amenazado con un equipo de audio! Está bien, estaba dentro de su propiedad, tuvo un buen abogado, se consideró que actuó en legítima defensa y salió libre. Tuvo suerte, porque si ese delincuente hubiera tenido un arma, ante la pequeña porción de tiempo en que dudamos quienes no estamos acostumbrados a disparar, no sé qué hubiera pasado (...). Pero si pensamos que puedo matar a alguien porque está en mi casa, llegamos a la época del gatillo fácil. Y ahí el Estado no va a poder controlarlo. Y ya hay un arma cada tres personas".
El estudio Controlando la Inseguridad fue enviado en enero a la Presidencia, a los ministerios y a los parlamentarios. "Quisimos darle un estudio serio y bien hecho sobre lo que piensan los montevideanos sobre el tema". ¿Alguna respuesta? "No".
Las cifras
27 Cantidad de fallecidos en enero de 2011 por arma de fuego, según la Jefatura de Policía de Montevideo.
15 Casos caratulados como homicidio del dato anterior. Los doce restantes correspondieron a suicidios.
37 Los heridos por arma de fuego, en enero, según Jefatura. En 27 casos se trató de "lesiones personales".
"Doble discurso"
Un tema "que es y será" de la oposición
Como director de Aludec, Gustavo Guidobono sostiene que si reinara una sensación de seguridad, impulsada por una acción del gobierno, la gente estaría afín a desarmarse. Sin embargo, no esconde su amargura por los escasos pasos dados en esa dirección. "O hay un doble discurso, o hay algo en el sistema que impide que las cosas se hagan. Yo me considero amigo de (la ex ministra del Interior, Daisy) Tourné, reconozco que sabe del tema, tenía reconocimiento internacional. Cuando llegó al Ministerio, se pensó que Uruguay iba a ser un ejemplo. No pudo hacer nada, no porque no quisiera sino porque el sistema se lo impidió. Yo hasta el día de hoy no logré saber por qué alguien tan comprometido en el tema pasó sin pena ni gloria, en el lugar justo, en el momento justo. El comentario que me ha llegado es que no era una prioridad para el gobierno. Un subsecretario del Interior (que no voy a nombrar) me planteó en un mano a mano que `la inseguridad es y será un tema de la oposición, cualquiera sea el gobierno`. Y si te fijás, es así. Además, vamos a entendernos, esta es una industria donde se mueve mucho dinero. Y nosotros estamos entre dos grandes productores de armas, como Argentina y Brasil".
Le echan la culpa a los menores
El estudio Controlando la inseguridad de Aludec arroja que el 84% de los montevideanos piensa que el aumento de la delincuencia es a causa de la minoridad infractora, y el 65% considera que debería cambiarse (rebajarse) la edad de imputabilidad penal. Eso sí: solo el 23% leyó el Código de la Niñez y la Adolescencia en algún momento de su vida.
Gustavo Guidobono considera que este tema es "una arista más" de la inseguridad en su conjunto y no se manifiesta a favor de rebajar la edad de imputabilidad por sí sola. "Exclusivamente con eso no se resuelve nada. Yo me afilio a lo que planteó (el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Leslie) Van Rompaey (ver El País, 23/01/2011). Previo a eso, lo que hay que hacer es mejorar la estructura vigente en el país. Primero se debe tener al `contenedor`, al INAU, actualizado".