G.C.
El momento de proposición de matrimonio suele ser pintado como mágico. El novio, vestido con su mejor traje, lleva a su pareja a un restorán carísimo. Luego, a la luz de las velas, le pregunta si quiere ser su esposa, antes de colocarle en el dedo un anillo que pasó de generación en generación. Pero, ¿qué pasa si, antes de pensar en las fechas, le pide que firme un contrato de separación de bienes? No sea cosa que se divorcien y ella no le quiera devolver el anillo, entre otras cosas.
Este tipo de mecanismo legal, muy utilizado en otros países y recurso habitual de telenovelas o películas de todo tipo, no está muy extendido en Uruguay. Una de las maneras de "separar los bienes" son las capitulaciones prematrimoniales, que son acuerdos que se firman, como su nombre lo indica, antes de la boda, y que en general determinan qué tipo de relación legal va a unir a la pareja.
La abogada y profesora de Derecho Sucesorio Ema Carozzi explica que en el país rige un sistema de acuerdos de total libertad y que lo único que no se puede establecer es una cláusula que viole el orden público. Sin embargo, aclara, esto es menos utilizado "de lo que sería razonable". Lo mismo afirma el abogado especializado en Derecho de Familia, Sociedad Conyugal y Sucesiones Horacio Bagnasco. "Si la gente supiera qué tan complicado es el régimen de sociedad conyugal, el que rige por defecto, se casaría más gente con capitulaciones", señala.
Falta de experiencia, ingenuidad, desconocimiento o miedo son algunas de las razones por las que las capitulaciones no son tan utilizadas. Es que para muchos pensar en algo que se salga de los planes es imposible.
Si bien las capitulaciones pueden ser utilizadas para regular un amplio margen de situaciones, están más difundidas para definir la separación de bienes. "Son mal tomadas como una vía para llegar a la separación, pero es un instrumento muchísimo más amplio", dice Carozzi. Por eso, muchos piensan que, al plantearlo, van a quedar mal o van a dar la impresión de que piensan en una relación con fecha de vencimiento.
Un acto altruista. En la práctica, lejos está de ser una acción puramente egoísta, ya que es muy recurrido como forma de protección. "Es común que la gente lo utilice para proteger al otro cónyuge si uno tiene muchos riesgos en su vida comercial", dice Bagnasco. Con este mecanismo, en caso de que uno de los miembros de la pareja contraiga muchas deudas, el otro queda exento de pagarlas, cosa que no sucede en la sociedad conyugal, cuando son los dos los que se hacen cargo de los acreedores.
Este es el caso de Mariana y Gustavo. Si bien los dos trabajan y tienen sus ingresos, el trabajo de Gustavo lo obliga a correr muchos riesgos. Por error o poca suerte, alguna inversión podría salir mal y, antes de perder todo y endeudar a la familia, él optó por las capitulaciones con separación de bienes. Así, el resto tiene un respaldo económico.
Bagnasco afirma que muchas veces las familias optan por esta prevención y realizan compras a nombres del integrante de la pareja con menos riesgos. Comercialmente también es importante si una persona realizó el trámite o pertenece a una sociedad conyugal, ya que de esto depende si dispone por completo de sus bienes o necesita la autorización de su pareja.
Dueños de negocios, personas con una profesión económicamente riesgosa o que se casan en segundas o terceras nupcias, son los primeros en las listas de quienes apelan a este recurso legal.
No vale todo. Establecer que una esposa infiel pierda todo a la hora del divorcio no es válido, por ejemplo. "En este caso estaría comprometida hasta la libertad sexual de las personas", aclara Bagnasco. Sin embargo, aunque no tan extravagantes, sí se dan casos de ilegalidad en los acuerdos prenupciales, la cual queda al descubierto cuando se intenta atenerse a los mismos.
Un caso de este tipo le tocó a la abogada Carozzi. En un acuerdo prenupcial había quedado establecido que los dos integrantes de la pareja se harían cargo por igual de la manutención de los hijos en caso de divorcio. Pero en este tipo de acuerdos nunca puede estar establecido nada respecto a la relación entre los padres y sus hijos.
Confianza. Fueron varias las razones por las que Alejandra decidió apelar a las capitulaciones. Sus padres son dueños de un negocio y no quiso arriesgarse a endeudar a la familia. Además, su esposo compró una casa antes de casarse y ella prefirió dejar claro que esto no era lo que le interesaba.
En su caso, fue algo que se plantearon los dos, por lo que en ningún momento se tomó como una ofensa. Aunque, confiesa Alejandra, es un tema bastante complejo. Tanto que su prima, que es escribana, le recomendó que tuviera cuidado con lo que hacía. "En realidad, nunca terminás de conocer a nadie", dice, pero igualmente apeló a la confianza.
Lo complicado, sin embargo, queda en el momento del planteo, ya que es un trámite ágil que se realiza por medio de un escribano y queda en el Registro de Actos Personales. Quienes no lo hicieron y se arrepienten, todavía les queda una chance. Pueden optar por la Separación Judicial de Bienes, que disuelve la sociedad conyugal durante el matrimonio, cuando comienza a regir el mecanismo de separación.
Quien se casa realiza una apuesta al futuro y, aunque las apuestas no son seguras, son pocos los que piensan en el peor desenlace. Los expertos, sin embargo, recomiendan que no sólo los pájaros de mal agüero tengan en cuenta los acuerdos prenupciales. A su entender, es un mecanismo más que protege a la familia y evita complicaciones.
Acuerdos famosos e insólitos
Tom Cruise y Katie Holmes. En caso de divorcio, ella recibirá tres millones de dólares por año de matrimonio, una mansión en Santa Bárbara y 25 millones de dólares por cada hijo biológico de la pareja.
Nicole Kidman y Keith Urban. Él recibirá 600.000 dólares por cada año que estén casados si no recae en el uso de sustancias ilegales.
Catherine Z. Jones y M. Douglas. Si él la engaña, ella recibirá cinco millones de dólares, el anillo de compromiso valuado en 3.300.000 dólares, y tres millones más por año de casados.
Danielle Spencer y Russell Crowe. Ella obtendrá 15 millones de dólares si permanece más de tres años casada y tres millones más de fideicomiso por hijo.