Montevideo más amigable

Las agencias de turismo prestan cada vez más atención al público gay, un sector con gran poder adquisitivo que gusta de los buenos servicios y amabilidad. En Montevideo doce empresas forman un conglomerado específico.

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TOMER URWICZ

Calidad humana y profesionalismo. Eso es lo primero que busca Andrés, un argentino de 40 años que visita Montevideo junto con su pareja del mismo sexo. Hace tres días llegó al país con ganas de "conocer la movida cultural, y no solo nocturna", aclara. La oferta turística es de lo más variopinta y tan abierta como pública. No se trata de recintos ocultos ni decoraciones obscenas, mito que todavía perdura en el imaginario de algunas personas.

Se puede encontrar desde hoteles hasta odontólogos. Hay lugares solo para hombres, así como para parejas homosexuales y heterosexuales. Una mixtura que busca conquistar a un sector turístico que está en auge, y que se caracteriza por desembolsar grandes sumas de dinero.

"El público gay por lo general no tiene hijos. Se gasta el dinero en sus pilchas, en sus viajes y salidas", dice Adrián Russo, coordinador del Conglomerado de Turismo Friendly (aceptación de la diversidad sexual) de Montevideo.

La propuesta friendly "es parte de la oferta cultural de la ciudad", explica la historiadora Daniela Bouret, integrante de la División Turismo de la comuna capitalina. Se trata de presentar un espacio sin prejuicios ni tabúes. Un lugar al que se puede ir solo o acompañado. "Donde no te echen de un restaurante por besar a tu pareja", agrega Russo.

A Andrés no le importa el qué dirán. Entra al boliche Il Tempo de la mano de su pareja. Sabe que está ingresando en un terreno hetero-friendly (una disco gay que acepta a heterosexuales). Viste una remera negra y un pantalón beige. No tiene caravanas. No camina amanerado ni anda a los gritos. Es uno más de los 300 que se encuentran ese domingo en el centro bailable, disfrutando de un concurso de canto.

Se sienta en un taburete junto a la barra principal. "¡Una gaseosa para mí y el trago de la casa para él (ron, licor de dulce de leche, helado, salsa de chocolate y chocolate rayado)!", pide. El barman prepara todo. Les cobra, se da vuelta y le da un pico a su compañero. Son cuatro los trabajadores homosexuales del lugar. El resto no.

Un travesti anima el show artístico. Tiene cancha, esa típica desenvoltura de alguien sin ataduras. No parece que detrás de ese vestido de mujer haya un cuerpo de hombre. Tampoco se asemeja al estereotipo de travesti exuberante, con los pechos al aire y los labios pintarrajeados. Es prolij@, como el lugar. Como cualquier pub. Luces tenues, pero no rojas de prostíbulo; bolas de espejos y anunciantes. La decoración tiene un solo distintivo: en las esquinas hay pósters de hombres semidesnudos. "Son modelos uruguayos", cuenta Russo.

El ambiente es familiar. Muchos se saludan como si se conocieran de toda la vida. El reverendo Fernando Frontán, conocido activista, está en su salsa y recorre el lugar de punta a punta. Las mesas están ocupadas de forma mixta, hombres y mujeres. Salvo una en la que está ubicado Ricardo Alejandre (62), quien aconseja a los más jóvenes cómo afrontar a sus padres para salir del armario.

La pareja de Andrés se pone a bailar al ritmo de Ráfaga. Luego pasan un bolero y se abrazan. Se besan. Disfrutan de sus vacaciones y, si bien no tienen todo planificado, han marcado algunos detalles en su agenda. "El jueves tenemos una cena show gay friendly en Los Portones", indica el argentino. "El viernes queremos conocer el boliche para homosexuales Caín. También hay otra disco pero es exclusiva para hombres (Chains Pub)", agrega. "Y yo quiero ir al sauna", acota su pareja, que aprendió a hablar español por las telenovelas que veía en Europa.

Movida. La noche gay alberga unas 1.500 personas. Cuatro son los boliches gay friendly que aparecen en la guía turística de Montevideo. Pero la oferta tiene mucho más que noche. Doce de las 811 empresas que integran el Conglomerado Turístico de la ciudad pertenecen al sector friendly. Hay productoras artísticas (3er Drama y Chic & Glam), una radio online (www.bulofm.com), estilistas (Rodolfo Ortiz) y el hotel Splendido. "A eso se les suman otras empresas que consume el turista gay, aún cuando no integren el sector", explica el coordinador.

La diferencia entre quienes integran la mesa de cogobierno público y privado (el Conglomerado) es que "las empresas que trabajamos diariamente con el público LGBT (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) estamos acostumbrados al servicio que busca el turista gay. El trato es igual a todo el mundo. No hay miradas raras ni discriminación", cuenta Russo.

La consultora argentina Gnetwork360 realizó un estudio del mercado gay uruguayo. Tomó como muestra 948 casos. El 67% de los encuestados aseguró que compraría productos o contrataría servicios de empresas que apoyan a sus empleados gays y lesbianas con políticas de diversidad sexual. Y un 19% probablemente haría lo mismo.

Conociéndose. "Cuanto más conocimiento hay del otro, es más fácil aceptarlo", dice Bouret. La historiadora explica que "Uruguay, desde principios del siglo XX, tiene una legislación avanzada en derechos laborales y sociales. Esas normas reorganizan el tiempo libre y el turismo". Pero las leyes van acompañadas de un apoyo institucional.

El 27 de octubre se firmó un acuerdo por el cual la Intendencia de Montevideo brinda al Conglomerado de Turismo 40.000 dólares anuales. Con ese apoyo se busca fortalecer el sector que recibe un millón de turistas por año. Entre ellos, los gays que "tienen un gran consumo artístico y cultural", indica Bouret.

oportunidad. Es un público ABC1 que se centra en el cinturón que va desde Ciudad Vieja al Parque Rodó. Un turismo que encuentra en Montevideo "una ciudad amigable", como la describe la historiadora. Por eso está dentro del circuito de cruceros de la diversidad sexual y en el próximo verano arribará al puerto el buque Ego, con más de mil habitaciones. Eso sí, aclara, "Uruguay no puede competir con Argentina en el turismo LGBT, pero tampoco debe quedar por fuera del sistema".

Por eso el Conglomerado participa de las ferias internacionales sobre turismo friendly. "En principio queríamos aprender; ahora buscamos que nos conozcan", explica Russo. "Nos invitan porque no pueden creer que trabajemos con el Estado", dice.

El conocimiento del público gay hace que cada vez más las propuestas se adapten a las exigencias de un espectro "con una sensibilidad especial", dice Inara, decoradora del hotel gay friendly Splendido. El Art Decó de las habitaciones da descanso a todas las edades. "En verano, época de sol y playa, confluye la juventud y la familia", cuenta el coordinador. "En invierno hay propuestas para todos y todas", agrega Bouret. Porque ellas también quieren sentirse cómodas. "A los boliches gays van muchas mujeres heterosexuales que no quieren que se las carguen o que las manoseen", explica Russo. Y sentencia: "En la dictadura los boliches gays estaban prohibidos y la comunidad LGBT era castigada. Hoy, la noche es un lugar de encuentro. Van homosexuales con sus amigos heterosexuales". Van los de acá y los de allá.

Las cifras

12

Son las empresas que integran el conglomerado de turismo gay friendly de Montevideo. El sector turístico de la ciudad reúne a 811 empresas de todos los rubros.

78.6%

De los 948 encuestados por Gnetwork360 considera bueno el trato que le dan a los gays y lesbianas en las empresas donde trabajan.

40.000

Dólares anuales es lo que presta la Intendencia de Montevideo al Conglomerado Turístico. El acuerdo fue firmado el pasado 27 de octubre.

La casa se reserva la admisión

"Si pagan entran", nos contesta el recepcionista. Con un colega sólo queremos entrar al lugar, recorrer las instalaciones y contar una historia. Pero no. El sauna Horus (Julio Herrera y Obes esquina Soriano) es exclusivo para hombres, y para los que pueden pagar los 200 pesos que cuesta el ingreso al sector de duchas, cabinas y sala de vapor. Son las 15:23 y el bar, ubicado en la planta superior, está cerrado. No hablan con la prensa para resguardar la privacidad y exigencia de sus clientes. Cuatro muchachos hacen uso del sauna, pero no los podemos ver. Tampoco reparamos en los Glory Holes (agujeros en las paredes que sirven para mantener sexo; uno a cada lado). Nos vamos.

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