LEONEL GARCÍA
Camila tenía 12 años y vestía túnica blanca. Era para ahorrar el boleto y no para ir a la escuela, la que ya había dejado. Venía de un hogar pobre en el oeste montevideano, con carencias de todo tipo. Un hombre de 30 años, vinculado al barrio, se convirtió en un apoyo afectivo primero, su "pareja" luego, su proxeneta al final. A Cristina Prego, trabajadora social de la ONG El Faro, le duele recordar. "Era difícil trabajar de día con una chica que sabías que de noche iba a ser violada". Camila (nombre ficticio) lo asumía distinto: "Salí a trabajar". Era niña, lucía como tal; pero la infancia le era ajena, perdida.
Los expertos no hablan de prostitución infantil. Afirman que el desamparo total en que viven estas niñas no les da la posibilidad de elegir prostituirse o no, y que siempre interviene un adulto que las somete. Por eso hablan de explotación sexual comercial, un delito históricamente presente pero silenciado y hasta naturalizado en el país. Solo así, dicen, se explican los recientes casos en Curtina y Velázquez, localidades de unos 1.000 habitantes donde todo se conoce.
Hay cosas que cambian. En lo que va de 2011, el INAU realizó 38 denuncias por este delito (el 30% en la zona fronteriza con Brasil); en 2010, habían sido 20 (la mitad); entre 2007 y 2009, otras 20. En todo este período, en unos cinco casos las víctimas eran varones; incluso hubo dos casos de travestismo.
Para Luis Purtscher, presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual de menores (Conapese), la concientización realizada a operadores sociales por este organismo mixto ayudó a esta explosión de denuncias. Además, agrega, el surgimiento de grandes polos de desarrollo en el país, con su flujo de gente, transporte de mercadería y dinero, contribuyó a hacer más visible esta situación.
Pero esta explosión de denuncias no deja de representar un subregistro de casos. Falta mucho y lo principal es un apoyo calificado para las víctimas. La ayuda que hoy se puede obtener en ASSE, INAU o la Justicia no es la ideal, indica Purtscher. Se espera que esto cambie para 2012, con la formación de equipos multidisciplinarios móviles (psicólogo, trabajador social, docente, abogado) que hagan una primera asistencia y seguimiento a cada caso. En Chile hay un plan exitoso muy similar (ver aparte).
desamparo. La pobreza extrema, el abandono, episodios de violencia o abuso intrafamiliar, explotación repetida generación tras generación, y el abandono escolar están presentes en el grueso de los casos. En este contexto, la caricia de un manipulador es un arma.
Si bien el clásico "cafisho" no está ausente, es común que el primer explotador provenga del entorno familiar (incluso los propios padres) o vecinal más inmediato. Según Purtscher, en el 90% de los casos esta relación se basa "más en el pseudonoviazgo, en el afecto y en la protección que en la coacción o la violencia". La manipulación psicológica y la dominación a través de amenazas y drogas, ésta como herramienta de enganche, también están presentes.
Entre los clientes, el abanico es aún mayor. El intachable buen padre de familia es más frecuente de lo que se cree. Por el despacho de la jueza en Crimen Organizado Graciela Gatti han pasado habitués de whiskerías, comerciantes extranjeros de alto nivel económico o camioneros "de paso".
"Estas niñas dejan de ser niñas, asumen funciones de adultos; y no se sienten víctimas: tienen la fantasía de que controlan su situación por la manipulación que sufren", resume Prego. Ella también señala como gran carencia la falta de una respuesta institucional adecuada. Camila, que hoy tendría 16 años, podría haber recibido otra ayuda. "No sé qué fue de ella. La vi por última vez hace un año. Sé que fue madre…".