Inquilinos en las persianas

| Los murciélagos cada vez están más presentes en las ciudades. No son agresivos, pero sí potenciales transmisores de la rabia. Cómo detectar un animal infectado.

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Por el mismo minúsculo espacio por donde pasa una lapicera tipo "Bic", puede ingresar un murciélago. Así lo asegura Enrique González, encargado de la sección mamíferos del Museo Nacional de Historia Natural y miembro del Grupo de Investigación y Conservación de los Murciélagos en Uruguay (GIM). Así se explica cómo estos animales pululan en techos, cajones de persianas (un lugar muy apetecible para ellos), cielorrasos, terminaciones de edificios y casi cualquier construcción urbana.

Gabriela Willat, directora de la Unidad de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud Pública (MSP), señala que cada vez hay más murciélagos en las ciudades "porque hay más luz y eso atrae a más insectos". Están por doquier. De las 24 especies de esos animales presentes en Uruguay, 21 son insectívoras. Estas cumplen un rol ecológico fundamental controlando las poblaciones de lepidópteros (mariposas), coleópteros (escarabajos) y mosquitos.

Pero esta buena función no tranquiliza a quienes se desayunan que tienen una colonia de estos indeseables inquilinos en sus casas. Elisa Ruiz (59), residente de un octavo piso en Pocitos, se enteró de la presencia de murciélagos en su apartamento por la manera habitual: sus heces. Un techo liviano en su terraza resultó irresistible para estos quirópteros (no son roedores, más allá que la leyenda negra los califique como ratas con alas). "No tengo miedo, ¡tengo asco! Y de noche los veo pasar en la azotea". Está a la espera de un experto que los extermine, y que le rehaga el techo.

Viviana Castillo (33) no los olió. Directamente se aterrorizó con la presencia de uno de estos bichos en su apartamento del Parque Rodó. "Volaba y se prendía en el piso. Llamé a un amigo veterinario para que lo sacara. Al final se fue por una ventana abierta. Tenía miedo porque teníamos un bebé chiquito y por esa época habían detectado uno de estos animales con rabia en el Prado".

Como si no alcanzara con ser un animal demonizado por la cultura occidental, el murciélago es transmisor de enfermedades, entre las cuales la rabia ocupa un primerísimo lugar. Si una persona es mordida o arañada por un animal infectado por esta patología, y no recibe asistencia con suero y vacuna, la muerte es un desenlace inevitable. "La rabia es una enfermedad 100% letal. Pero como tiene un período de incubación largo, hay tiempo para realizar la vacunación", indica Willat.

La buena noticia es que no hay registros en Uruguay de una persona muerta de rabia debido a un murciélago. Otro aspecto tranquilizador a saber es que el último caso en humanos en el país data de 1966 y fue a causa de un perro. Lo malo es que esto no significa que no haya peligro, y éste tiene la forma de murciélago. Desde la Unidad de Rabia de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se señala que desde 2009 hasta hoy han analizado 189 ejemplares de los cuales 14 arrojaron positivo (con rabia, todos en 2009); estos fueron hallados en Paysandú, Maldonado, Rivera, Tacuarembó, Río Negro y Montevideo.

A su vez, González, del GIM, agrega que estos animales suelen realizar movimientos migratorios de hasta 1.800 kilómetros, llegando hasta zonas subtropicales o tropicales donde esta enfermedad es endémica. "Pero este peligro es común a todo elemento de la biodiversidad. Tenemos que convivir con él", matiza.

El tan temido vampiro (desmodus rotundus), presente sobre todo en zonas rurales, es el único hematófago (o sea, que se alimenta de sangre) presente en Uruguay. Si bien es el más asociado con la rabia -de hecho, un animal infectado fue la causa de un brote que determinó la muerte de más de un centenar de vacunos en Rivera en 2007- esta enfermedad puede ser transmitida por las otras especies de murciélagos, como los más urbanos y numerosos cola de ratón (tadarida brasiliensis) y moloso (molossus molossus).

Pero por más miedo que puedan generar, la convivencia entre los humanos y estos animales, incluso dentro de los hogares, no tiene por qué ser problemática, sostienen los especialistas. De hecho, las personas tal vez no se enteren de su existencia. Salvo, claro está, que se trate de un ejemplar enfermo.

¿Cómo es posible detectar un bicho posiblemente infectado en una casa? Un espécimen aislado, hallado a la luz del día o volando en forma torpe puede estar enfermo. "En ese caso, hay que intentar capturarlos con el necesario cuidado para evitar que nos muerda", señala Willat. Deben usarse guantes apropiados, cajas o frascos. Bajo ningún concepto, recalcan los expertos, se debe tocarlos con las manos desnudas. Y luego, tanto en estos casos como en un animal hallado muerto en el hogar, se debe enviar a un lugar especializado para analizarlo (ver dónde acudir). De tener mascotas, mantenerlas alejadas ya que si entran en contacto también deberán ser estudiadas.

Si uno desea deshacerse de estos animales sin acudir a las empresas de control de plagas (aunque los quirópteros no son así considerados), cuya acción incluye muerte de la colonia y cerramiento de las improvisadas cuevas (con burletes de aluminio y pestañas de goma o, en casos más complejos, poliuretano expandido), la solución sugerida pasa por taponar la entrada a los posibles escondrijos.

"El quid del asunto es no ofrecer ranuras, entradas, huecos ni dobles techos. Y en lo posible taponar las entradas durante la noche, que es cuando los animales salen", afirma González. "Cuando vuelven, no encuentran por dónde entrar y se mudan, buscan otro lugar. Si solo se matan, puede venir otra colonia a ocupar ese lugar", agrega Willat.

Más allá del potencial peligro, los expertos recalcan que no se trata de una especie agresiva. "Salvo por accidente, estos animales nunca van a morder a un ser humano", asegura Ciro Ferreira, presidente de la Comisión Nacional de Zoonosis. Hasta ahora, ninguno de estos "accidentes" (cuyo número no es considerado significativo) ha tenido consecuencias graves. Sin embargo, agrega que, mientras ya no circula en el país la rabia canina, "la ignorancia y la falta de información es lo que conspira para que en cualquier momento podamos tener un caso originado por un murciélago". Traducido: ponerse a juguetear o no tomar las debidas precauciones con uno de estos bichos. La culpa sería del hombre, para variar.

Incomprendido y útil, este 2011 es su año

Como una iniciativa de la Convención sobre Especies Migratorias (CMS, por la sigla en inglés), apoyado por la UICN, organismo observador de las Naciones Unidas para temas de la naturaleza, 2011 es considerado "El año del murciélago".

Incomprendido, perseguido y demonizado, la idea de esta iniciativa es generar conciencia de la importancia ecológica de este animal. Algunos de ellos, cual si fueran abejas, cumplen el rol de polinizar plantas y dispersar semillas. En Uruguay, sobre todo, su principal rol es el control de los insectos que pueden ser plaga para las cosechas o de mosquitos. Se estima que en grandes áreas urbanas, los murciélagos acaban con 14 toneladas de insectos en una sola noche.

i Dónde acudir: Unidad Zoonosis y Vectores del MSP - Tel. 26224501 Área de Virología, Facultad de Veterinaria - Tel. 26227311

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