Martin Fablet
A medida que continuamos creciendo internacionalmente, vamos a entrar en países que tienen diferentes ideas sobre los contornos de la libertad de expresión. Algunos son tan diferentes de nuestras ideas que no vamos a ser capaces de existir allí. Otros son similares, pero por razones históricas o culturales, restringen cierto tipo de contenido…" (Del blog de Twitter)
De a poco me voy enganchando con Twitter. Como buen viejo, soy algo reticente a estos conventillos virtuales. De todas maneras debo reconocer que es una forma muy simple de enviar mensajes y de mantenerse en contacto con lo que uno cree interesante. Originalmente se lo utilizaba para compartir mucha sandez similar a los mensajes de texto. Hoy se ha vuelto una suerte de Oráculo de Delfos donde los rumores han encontrado su mejor canal. Los periodistas de chimentos lo utilizan para facilitar sus primicias. Es que la libertad más absoluta es la premisa al tuitear. Pero eso está a punto de cambiar.
En estas patrias donde podemos disfrutar de la democracia en todo su esplendor, no valoramos lo que significa poder expresarnos sin ningún tipo de censura. En otros países esto no es tan fácil (Irán, China, Egipto y Corea del Sur). Los disidentes y activistas han adoptado el Twitter para poder manifestar sus pareceres. Por ello no fue bien recibida la noticia de los directores de la red social de censurar mensajes que afecten intereses locales, tanto sean políticos, religiosos o sociales. Hasta ahora, si se borraba un mensaje desaparecía en todo el mundo. Con esta nueva política, sólo se censurará el tuit donde viole alguna disposición.
Desde siempre hubo censura a pedido, hoy al parecer sería de forma automática dependiendo del organismo regulador. Si bien nos rechina, es entendible. Twitter es un negocio y el leit motiv es hacer dinero, y a partir de esta movida seguramente consigan nuevos mercados. No deja de tener un tufillo de Big Brother porque, juntamente con este anuncio, se conoció en estos días un torpe incidente protagonizado por dos jóvenes británicos. Al parecer esta parejita supo tuitearse la intención de "Destruir América y desenterrar a Marylin Monroe" una vez que llegasen a Los Angeles. Al llegar al aeropuerto (LAX) fueron detenidos por agentes del Departamento de Seguridad de la Nación. Pasaron doce horas en cafúa para después ser devueltos a Europa. La razón oficial de tan severa reacción fue el contenido del tuit, ya que para el DSN los jóvenes resultaban una amenaza potencial para la seguridad de los Estados Unidos. Es más, las autoridades registraron exhaustivamente su equipaje en busca de las palas para desenterrar a Marilyn. En fin, todo muy absurdo.
Como novel usuario de Twitter, no estoy de acuerdo con esta nueva postura pseudoreguladora. A lo mejor se está teniendo mala memoria, no recordando que en los inicios la clave del éxito fue la falta de control, la total libertad. Por eso lo veo como un suicidio del microblogging, donde posiblemente muchos usuarios migren hacia otras redes sociales donde se respeten sus opiniones.