Ecología en el desierto

| En la ciudad de Masdar, en Abu Dhabi, los autos están prohibidos, el agua se recicla y una torre de viento disminuye la temperatura.

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AMALIA TORRES*

En los Emiratos Árabes les gusta romper récords: el hotel más lujoso del mundo, el mall más grande y el acuario con más metros cuadrados están todos construidos en su territorio.

En los últimos años, también trabajan en Masdar, una ciudad con la que esperan batir otra marca: ser un lugar sustentable y una de las ciudades más ecológicas del planeta. La idea es demostrar que una ciudad verde también es un buen lugar para trabajar y estudiar.

Pero visto desde la carretera, en pleno desierto, Masdar no parece tan impresionante. Sólo se asemeja a una de las tantas construcciones que abundan en Abu Dhabi, capital de Emiratos Árabes. Sin embargo, basta llegar a la entrada de la ciudad para entender que Masdar se mueve con otras reglas. Y la primera es lograr cero emisiones. Por eso los autos convencionales no pueden entrar al recinto, que ha completado su primera fase de construcción y donde -por ahora-, sólo funciona el Instituto Masdar.

En pequeños paraderos, los estudiantes esperan los autos eléctricos que no utilizan chofer y que los llevan a la universidad. Mi compañera del "Personal Rapid System", como se llama el sistema, viste estricta túnica negra y velo sobre la cabeza. Sus libros de ingeniería descansan en el asiento de al lado. Ella es una de los cerca de 180 estudiantes que hoy recorren los pasillos del instituto, que se desarrolló en cooperación con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y que en el futuro espera contar con 200 facultades.

Al bajarse de este "taxi ecológico", a ella parece no llamarle la atención que en Masdar la temperatura sea cerca de 10 grados menor que en el centro de Abu Dhabi, gracias a una torre de viento que enfría el aire y lo reparte por el lugar.

Los días más calurosos, cuando el termómetro puede elevarse por sobre los 40 grados, de la torre también caen imperceptibles gotas de agua que enfrían el ambiente.

En Masdar, la idea es que la gente disfrute caminar. Por eso las calles están construidas de tal forma que siempre haya una vereda con sombra, incluso ahora que es casi mediodía.

Si se mira con atención, en el techo de la facultad de Ciencia y Tecnología pueden verse paneles solares, que junto a una planta solar ubicada en las afueras de la ciudad, permiten que toda la energía utilizada en las clases, las oficinas y las habitaciones de los estudiantes, sea limpia. "Masdar City abastece completamente sus necesidades energéticas con la planta solar de 10MW de potencia. En la actualidad, la planta produce más energía que la que utiliza la ciudad. El exceso de energía es entregada a Abu Dhabi", dice Alan Frost, director de la ciudad.

La idea es producir 17.500 MWh de energía limpia en el año 2030, lo que a su vez evitará la producción de 15 mil toneladas de emisiones de carbono al año. No es una contribución pequeña: equivale a sacar de circulación 3.300 autos de Abu Dhabi.

Desde la terraza posterior del único café del Masdar Institute se puede ver cómo se trabaja a toda máquina para completar el proyecto. Allí, al igual que en las construcciones ya terminadas, se ha priorizado la utilización de materiales reciclados. Lo que no sea posible de reciclar, esperan convertirlo en combustible en la futura planta que transformará la basura en energía.

El agua también se reutiliza. "La planta de reciclaje de agua permite tratar hasta 1.500 metros cúbicos al día, y el agua reciclada se utiliza para el riego", agrega Frost.

Ayu Abdullah es indonesa y estudia ingeniería de sistemas en Masdar hace un año. "Lo que más me gusta de acá es que está bien diseñado y hace menos calor. Cuando esté listo va a ser increíble". Para ella, el ahorro de agua y energía de hasta un 50% en comparación con las demás construcciones del país es imperceptible. No así para los encargados del proyecto.

"La fachada del edificio y el techo de todas las construcciones son de alto rendimiento térmico, muy cerrados y aislados. Las ventanas de los edificios y las aberturas (que tienen motivos arábicos) se han diseñado para optimizar la luz natural en los interiores y reducir la dependencia de luz artificial. Además, las habitaciones de los estudiantes han sido diseñadas con los más modernos sistemas de iluminación de bajo consumo, y un `modo de descanso` permite disminuir el consumo de energía cuando las habitaciones están vacías", señala Alan Frost. *El Mercurio/GDA

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