Julio Pereira, dirigente de la Conasip, afirma que el estrés policial no es un tema que se haya tratado convenientemente. Ni ese ni otros relacionados a la función.
"Hay barrios conflictivos donde la policía no es bien vista. Y eso se debe a la problemática social. Hay grandes carencias en las condiciones laborales. Falta equipamiento, uniformes, esposas. Y nos preocupa la legislación referida a los funcionarios. Un agente es agredido, insultado, golpeado, hacen lo que quieren con él, y no pasa nada, queda por ahí. Eso también baja la moral de los compañeros".
Luis Clavijo, de SUPU, también desearía que la atención psicológica fuera más amplia "y que contemplara todos los casos". Asegura que no pueden considerarse separados los aspectos sanitarios y psicológicos con los sociales. "El estrés genera afecciones a nivel cardiológico, presión, diabetes, y en eso influye la mala alimentación. A veces uno no tiene más para comer que un refuerzo de mortadela o mate amargo, no más. Además, otro problema que debe influir mucho es que hay muchos policías viviendo en zona de asentamientos. ¡Ahí hay una presión extra, la de dejar a la familia a la mano de Dios! Y eso hace que muchas veces termine `mirando para otro lado` para no arriesgarla".
Si bien en 2006 se manejaba que el 90% de los policías vivía bajo la línea de pobreza, el Censo de Funcionarios del Ministerio del Interior difundido en 2008 arrojó que solo un 11% estaba en esas condiciones, y que apenas un 5,5% vivía en asentamientos (entonces 1.329 personas). Se consideró que caía un mito. Para Clavijo, es una cifra "maquillada": "Nosotros teníamos conocimiento que, para ese año, solo en Montevideo había 3.500 policías viviendo en asentamientos".