Vacaciones pueden ser factor de estrés

| La licencia también puede convertirse en un factor de dilemas y de inquietud. Las preocupaciones por qué hacer empiezan hasta una semana antes de dejar la oficina.

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EL MERCURIO | M. CORDANO

Niños que exigen tener entretenimiento a toda hora, adolescentes con horarios nocturnos y una larga lista de actividades pendientes pueden generar más de un dolor de cabeza durante esos días de "descanso".

La agenda de Marcela, mamá de dos niños de 7 y 12 años, está copada hasta fines de febrero. Un día está la cita con el dentista, al otro las vacunas del perro y, marcada en rojo, la fecha tope para cambiar la ropa que le regalaron a sus hijos en Navidad y que no les quedó bien. Aunque su esquema hace pensar en una muy estructurada y organizada rutina, lo cierto es que en esas fechas Marcela va a estar de vacaciones.

"Quiero, además, aprovechar a tener hora con los doctores que me falta ver. Es agotador, pero si no me coordino y lo hago durante mis vacaciones, no lo hago nunca", explica esta kinesióloga, que durante febrero dejará por tres semanas el centro de rehabilitación en el cual trabaja hace años.

Como Marcela, son muchas las personas que aprovechan el tiempo de descanso para programar todo lo que no alcanzaron a hacer durante el año, desde ordenar el armario hasta visitar a familiares que no han visto desde hace tiempo.

Los especialistas coinciden en que organizarse y dejar espacios para actividades programadas no es malo, pero son enfáticos en aclarar que transformar las vacaciones en una serie de tareas impuestas y de poco goce, provoca más desgaste que descanso.

"Sucede especialmente en los papás de niños y adolescentes, que demandan vacaciones programadas, mientras que al mismo tiempo hay que coordinarse los doctores y las matrículas del año escolar. Hay tanto que planificar, que muchos hacen todo pensando en que les hará falta un descanso de las mismas vacaciones", explica Verónica Gattini, psiquiatra y terapeuta familiar.

En el caso de hijos pequeños, el mayor desgaste se produce por tener que entretener a niños acostumbrados a un profesor que dicte pautas y a compañeros con los que jugar.

Con hijos adolescentes, la mayor causa de "estrés vacacional" se produce por culpa de las primeras salidas. Muchas veces, los padres insisten en esperar que lleguen hasta entrada la noche, mientras otros se agobian pensando en que las nuevas amistades de verano no siempre son las mejores juntas para ellos.

"Estar a cargo de los hijos agota tanto o más que cualquier actividad, porque recurren a una demanda que es de orden emocional. Eso puede cansar mucho más que el trabajo diario que se hace durante el año", indica Juan Yáñez, doctor en psicología y académico de la Universidad de Chile.

ANSIOSOS. Según un estudio realizado en Chile por la empresa de Recursos Humanos Adecco, 73% de las personas muestran síntomas de estrés la semana previa a sus vacaciones. Sus conclusiones indican que, además de los hijos, el agobio se produce por temor a traspasar tareas y por sentirse imprescindible en la oficina.

"Ausentarse varios días de las funciones diarias genera cierto grado de ansiedad. La gente que no puede prescindir del trabajo se siente indispensable y le cuesta delegar; en general es el prototipo del estrés vacacional", explica Catherine Merello, psicóloga e investigadora del estudio.

Otras prácticas que contribuyen al estrés en verano son las preocupaciones por el dinero, los viajes largos sin paradas de por medio y dormir más de ocho horas, pero de forma fragmentada, lo que no permite lograr el pleno descanso.

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