MARTÍN FABLET
El sentido común y la experiencia nos permiten detectar situaciones que podrían terminar siendo jorobadas. Sin embargo creer que se puede descifrar cada una de las variantes que integran un hecho delictivo es algo ingenuo. Muchas veces no interviene lógica alguna o, lo que es peor aún, intervienen lógicas desconocidas. Por lo tanto es posible encontrarse en medio de una situación complicada, sin que haya nada para hacer.
Ira, fastidio, impotencia e indignación son algunos de los sentimientos que afloran cuando somos robados por delincuentes. Esos sentimientos o sensaciones son acumulativos y generan comportamientos que pueden llegar a costarnos la vida. Por ello en esta columna pretendo hacerle entender porqué siempre no hay nada para hacer.
"Me robaron seis veces en lo que va el mes". "Me arrancaron la cartera, me tiraron al piso y me rompieron la cadera." "A mi marido lo ultimaron a balazos por resistirse al asalto." Casi hemos perdido la capacidad de asombro porque estos titulares son muy frecuentes. Únicamente generan paranoia justificada y mas presupuesto en seguridad, ya que desde siempre resulta mejor negocio prevenir.
Para empezar es importante saber que no existen dos situaciones de riesgo iguales. Por eso resulta absurdo estudiar y ensayar defensas para repeler rapiñas, hurtos, etc. No hay ensayo que valga, usted no está preparado para ello. Por más que se entrene, las estadísticas muestran que la víctima se bloquea, y ya sabemos lo que eso significa. No se haga el macho, le puede costar carísimo.
Sí existen ciertos reglas que pueden ayudar para saber como actuar en determinada circunstancia; pero esto no significa que usted pueda prever comportamientos. Es una lotería que le recomiendo no jugar.
En caso de estar ante una rapiña en un local de cobranzas, antes que nada recuerde que para los chorros la prioridad son las cajas. La segunda opción son los clientes, o sea usted. Una especie de premio consuelo por si la recaudación es poca. Los cajeros están protegidos por vidrios blindados y estos señores tienen bastante oficio en lo que a rapiñas se refiere. Generalmente existe una impronta de parte de la gerencia de esos locales, de entregar el dinero rápidamente a fin de evitar trastornos con la clientela.
Dentro de lo embromada que puede ser la situación, la siguiente es quizás la mas light de todas: el delincuente se retira satisfecho sin generar demasiados traumas, y recuerde que esos locales siempre tienen seguro.
Si la cosa se complica (porque algunos no son muy prolijos) y usted se ve obligado a interactuar con el delincuente, no grite, no lo mire directamente a los ojos y no hable mas de lo necesario. Las reacciones de estas personas son imprevisibles, por ello no generemos estímulos.
Si los cacos no se contentan con la recaudación de las cajas y pretenden su dinero, entrégueselo sin discutir.
Por más que sepa como defenderse, el riesgo no vale la pena. A no ser que sea un experto en tiro práctico, los chorros tienen mucha más experiencia y lo peor: no tienen inconveniente en coserlo a balazos. El remordimiento que puede causarle es similar al de no embocar 3 números en el 5 de Oro.
En caso de rapiña es importante que preste atención o tenga en cuenta algo de la filosofía taoísta. Me refiero al Wu- Wei que significa no acción. Nada tiene para hacer, si no está en peligro su vida o la de un ser querido.
Si se cree que está viviendo una película de Tarantino y pretende actuar, probablemente la cosa termine de tres formas distintas. 1) El delincuente se intimida con su reacción y se da a la fuga (rarísimo). 2) El delincuente termina matándolo a usted (una macana). 3) Usted mata al delincuente (otra macana).
Para muchos este último escenario sería el ideal porque operaría como una suerte de catarsis. Desde ya le digo que eso no es así. Los que no somos delincuentes, ultimar a alguien puede resultar terrible. En la red circula un video titulado "Aprende matar a un ladrón sin ir a la cárcel". Es una receta que pretende motivar ejecuciones sin remordimiento, convirtiéndonos en exactamente lo mismo que el delincuente. Personalmente paso. De más está decir que la conciencia lo acompañará de por vida, recordándole una y otra vez lo que ha hecho.
Para terminar (last but not least), es importante tener en cuenta que si, por el motivo que sea, decide defenderse y ultimar a un delincuente, recuerde que esa persona tiene familia y amigos que estarán deseoso de vengar la vida de su mártir.