Nacido en Kioto en 1949, Haruki Murakami estudió literatura en su país y vivió una temporada, durante su juventud, en los Estados Unidos.
Amante de la novelística estadounidense -por ejemplo de los libros de John Irving, entre otros- es también conocido por su pasión por el jazz y el footing (incluso escribió un texto sobre su pasión por salir a correr a diario).
Entre sus muchas obras de ficción merecen destacarse Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1995), Kafka en la orilla (2002) y Tokio Blues.
Como un extranjero en su propia patria (real y literaria), Haruli Murakami es alérgico a los trajes y desconfía de los gustos académicos. Se reconoce adicto a la serie Lost y desestima sin culpa los libros de Yukio Mishima.
Dentro de la intelligentzia literaria japonesa sólo cuenta con detractores -Kenzaburo Oé, entre ellos- que ven en él a un mero oriental contaminado por la cultura popular de Occidente.
Su novela más reciente, 1Q84, no obstante, proporciona dos contundentes excepciones que confirmarían esa regla. Emplear, por un lado, la metáfora del tensoku (calzado pequeño que en la antigua China se les infligía a las niñas para que no les crecieran los pies) para explicar el daño irreversible que una secta puede causarle a un cerebro sano es algo que sólo podría habérsele ocurrido a una mente asiática: "Para muchos de los jóvenes la vida en Takashima se parecía a un infierno, puesto que el deseo natural de pensar por sí mismos era aplastado por los de arriba. Se podría decir que era como si les metieran los sesos en un zapatito diminuto".
Y por otro lado, el hecho de que el libro fantasioso que Tengo reescribe haya sido concebido y dictado por una mujer nos retrotrae a la tradición oral propia de los albores de la literatura japonesa, aquella en la que el recitado de mitos, fábulas y leyendas no descansaba exclusivamente en los hombres, como sucedió en Occidente, sino en mujeres sospechadas de funciones chamánicas.
Tal es el caso de Fukaeri, la joven que con su novela dentro de la novela transformó de algún modo el año 1984 en el distópico 1Q84.