Inés Bonino es secretaria bilingüe, pero dejó de ejercer cuando se fue al vivir al campo. Allí se pasó 14 años cocinando el día entero para su familia. Cuando regresó a la ciudad se enfrentó con una cruda realidad: no hay trabajo para quienes hayan pasado los cincuenta años. Entonces decidió probar con lo que le gusta y hace bien: cocinar. Luego de dos años de regentear una empresa de catering decidió comprar Jengibre, un local de comida al paso ubicado en la calle Cerrito 521. Allí despliega desde diciembre todo lo aprendido tierra adentro.
La carta es variada y está pensada para satisfacer los paladares apurados de los empresarios y oficinistas de la zona. Hay pastas caseras, omelette, suprema de pollo, pescado a la plancha, tartas saladas, bocattas y sandwiches. Cada día se elabora un menú ejecutivo que incluye plato principal (pollo al curry con puré, por ejemplo), bebida (copa de vino o jarra de jugo de naranja), postre y café; todo a $169. Entre los recomendados por Bonino se destaca el entrecot encebollado y los minichivitos. Y por supuesto: el jengibre está presente en el menú en un chivito y en un licuado.
Entre los postres se lucen las tortas espuma de limón, bombón de chocolate, crocante de manzana y la ensalada de frutas. Tanto lo dulce como lo salado se elabora en la misma mañana.
El local es pequeño pero acogedor; con un aire de cantina. Las paredes están estampadas de afiches enmarcados de publicidades antiguas. Se puede observar, por ejemplo, como lucía la Graciela Alfano a los veinte años.
Jengibre abre de lunes a viernes de 9 a 18, no tiene Wi Fi pero sí diarios y revistas. También ofrece servicio de delivery dentro de los límites de Ciudad Vieja a través del teléfono 2915 3609.
Más información en Facebook bajo el nombre Jengibre.