En 2010 el Banco de Previsión Social (BPS) registró 50.218 certificaciones de Incapacidad Laboral Temporal por "trastornos mentales". Estos fueron el 12,5% del total, siendo el segundo causal de inasistencia.
Dentro de ese campo, el 52% (26.113) fueron consignados como "depresión". Esta fue, con mucho (más de la mitad de los casos), la principal causa dentro de los trastornos mentales.
Un 19% (9.541) respondió a "crisis de pánico" y un 8% (4.017) a "ansiedad".
Otras patologías certificadas y encuadradas dentro de los trastornos mentales fueron: "reacción ante estrés" (5,3%), "trastornos del humor" (3,7%), "psicosis" (3%), "trastornos de la personalidad" (2,3%), "trastornos vinculados al uso de drogas" (2%), "trastornos bipolares" (2%), "trastornos neuróticos" (0,9%) y "trastornos fóbicos" (0,6%).
Ya en octubre de 2000, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consideraba que una décima parte de los trabajadores de los países desarrollados sufría alguna enfermedad mental (o por lo menos estrés) relacionada con su ocupación.
Las cifras
1,385 Cantidad de cotizantes totales (en millones) que tiene el Banco de Previsión Social a mayo 2011.
18,6 Promedio mensual de subsidios por enfermedad (en miles) del BPS durante el año 2010.
12 Promedio de días certificados del total de los 401.739 casos de 2010, según el BPS.
En la búsqueda de mejor ambiente
Los distintos expertos en salud ocupacional afirman que la prevención es la mejor manera de combatir el ausentismo y el estrés laboral.
Organizaciones como el estadounidense Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral (Niosh, por la sigla en inglés) o el español Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (Insht) han determinado una serie de pautas orientadas a mejorar el entorno psicosocial del ámbito laboral. Entre ellas se destacan:
1) Mejorar el contenido y la organización del trabajo para evitar los factores de riesgo psicosocial.
2) Controlar los cambios en las condiciones de trabajo y en la salud de los trabajadores y su interrelación.
3) Diseñar horarios de trabajo de manera que eviten conflictos con las exigencias y responsabilidades externas al trabajo. Los horarios de los turnos rotatorios deben ser estables y predecibles.
4) Favorecer que los trabajadores aporten ideas a las decisiones o acciones que afecten a su labor. Fomentar las habilidades individuales para la resolución de problemas.
5) Comprobar que las exigencias de la tarea sean compatibles con las capacidades del trabajador y permitir su recuperación después de labores físicas o mentales particularmente exigentes.
6) Diseñar las tareas de forma que confieran sentido, estímulo y la oportunidad de hacer uso de las capacitaciones.
7) Definir claramente roles y responsabilidades en cada tarea.
8) Crear oportunidades para la interacción social, incluidos el apoyo social y la ayuda directamente relacionada con el trabajo. También apoyar que se lleven adelante estos vínculos fuera del horario laboral.
9) Evitar la inseguridad en temas de estabilidad laboral y fomentar el desarrollo de la carrera profesional.