Otrora dedicado a los insumos agropecuarios y hoy jubilado, Enio Collazo es todo un personaje. Con una vitalidad sorprendente para su edad, reacio a hablar sobre su vida privada y con gran conocimiento de la interna del Comcar, este hombre supo poner de su bolsillo para reparar el Módulo 3 en 2009, impulsó con entusiasmo el proyecto del rugby desde 2010, y desde el pasado 25 de agosto está detrás de un plan aún más ambicioso.
El plan lleva por nombre "En el mismo barco Siglo XXI" y apunta, explica, "a una inserción del hombre en la sociedad de manera integral". Consta de 40 puntos entre los que incluye actividades deportivas, educativas, enseñanza de oficios y enfoques multidisciplinarios. Y el plan del rugby es el ejemplo a seguir.
Textualmente, el boceto del plan señala: "Es nuestro deber y derecho educarlos (20% de analfabetos) y pertrecharlos de valores para ser ciudadanos útiles, no dejando pasar este tiempo de 24 horas de reclusión. Emplearemos el sistema de encuesta inicial y evaluaciones semestrales, forma científica que estamos realizando con la actividad del rugby".
Las cifras
3.200 Número de presos que hay en el Comcar. Su capacidad es de 1.600. Hoy alberga al doble.
700 Cantidad de reclusos en el Módulo 5, pensado para primarios absolutos. Su capacidad es de 300.
85% Porcentaje de los reclusos del Comcar que tiene entre 18 y 28 años de edad, según Enio Collazo.
Evitar problemas por el ocio
Director. "A nosotros -a mí como director del Complejo- nos corresponde apoyar todos estos emprendimientos de carácter recreativo en procura de mantener la actividad de la población reclusa, para que el ocio no traiga problemas de convivencia ya creados por la superpoblación", señala el inspector mayor Julio Carreras, director del Comcar. En el caso del Módulo 5, ahí se debieron realojar varios reclusos que antes estaban en el 3 (que algunos presos calificaban como "El Infierno"), todos ellos reincidentes. "Es de sentido común darse cuenta que quienes participan de estas actividades tienen una mejor actitud. Y es lógico que el rugby genere una expectativa de mejora para el sistema", agrega.
sociólogo. En un contexto de reclusión "y desde el punto de vista social, la práctica de deportes se convierte en uno de los mejores medios para alcanzar la integración en todos los sentidos, cualquiera sea el ámbito donde se realice, pues facilita las relaciones, canaliza la agresividad y la necesidad de confrontación, despierta la sensibilidad y la creatividad y contribuye, en muchos casos, al mejoramiento del clima social", afirma el sociólogo, docente e investigador de la Facultad de Educación Física del Instituto Universitario Asociación Cristiana de Jóvenes, Dante Steffano. "No hay un modelo forma o estructura que asegura que una iniciativa (deportiva) en ese ámbito (carcelario) vaya a funcionar. pero lo que sí tiene que suceder para que sea exitosa, es que estén presentes muchos de estos factores: un equilibrio entre motivación y recompensas, tanto de los reclusos como de las autoridades penitenciarias; la existencia de espacios que inviten o estimulen a la práctica de actividades físicas; que la actividad deportiva le permita tener contacto con situaciones del mundo exterior. Pero también cada una de esas intervenciones debe tener una continuidad en el tiempo; o sea, que no basta con armar un `tinglado` en el formato de un breve torneo o un partido contra `famosos` para que lo registren en forma oportuna las cámaras de la televisión", añade.