Otras miradas al deporte

| Baby-futbolistas presionados como profesionales, ventas al exterior a edades más tempranas, el germen del fenómeno botineras y el crecimiento del baby femenino. La violencia sigue campeando en torno al deporte. Al menos, clasificamos al Mundial de Sudáfrica.

 20100213 360x250

Las muertes en el fútbol y el basquetbol no cambiaron los comportamientos de las hinchadas. El "amor a la camiseta" es un eterno tema para polemizar.

LEONEL GARCÍA

El deporte, y aún menos el fútbol, no podía estar ausente de estas páginas. Al contrario, tuvo fuerte presencia en estos cinco años. Como no es una isla dentro de la sociedad, Domingo buceó en los distintos aspectos sociológicos, muchas veces teñidos de sangre y violencia, insertos en él. Desgraciadamente, tres muertes marcaron este período: la de Héctor da Cunha y las de los "Rodrigos".

Para la edición del 20 de mayo de 2007, los periodistas de este suplemento se mezclaron en las hinchadas de Peñarol, Nacional y Danubio, cuando el campeonato uruguayo entraba en su recta final y los ánimos estaban más a flor de piel. Hacía más de un año que el asesinato del hincha de Cerro Héctor da Cunha, a manos de hinchas carboneros, había enlutado al fútbol. Natalia, su viuda, erizaba el 4 de junio de 2006 con el relato del episodio, ocurrido en la parada del Hospital de Clínicas luego de un partido en el Centenario: "Se fueron contra Damián (el hijo de ambos, entonces de 12 años) pero uno gritó `Al botija, no. Vamo` a darle a este. Matalo, matalo`. Entonces rodearon a Héctor (que llevaba puesto un gorro de su equipo) y empezaron a pegarle. Yo lo único que decía era `¿Qué les hizo? ¿Por qué le pegan?`". Luego de asestarle a Héctor seis puñaladas, uno de los atacantes volvió, le dio dos golpes más y se fue festejando. Recién en noviembre de 2008 tres hombres fueron condenados a 18 años de prisión, por homicidio muy especialmente agravado.

Fue la última muerte en el fútbol uruguayo. Pero en la crónica de las barras no había ningún atisbo de reflexión, si es que cabía esperarlos. Se escucharon los ya tradicionales cánticos reivindicativos de los enfrentamientos y de las "bajas en combate" de los rivales, se vieron pasar porros y vinos en caja de mano en mano, se consignaron el ida y vuelta hostil de las barras (Del "Cómo me voy a olvidar, cuando matamos a una gallina" al "Mandamos a los villeros pa`l descenso y vamos a mandar a un manya pa`l cajón"). Los periodistas se contactaron con los líderes de esas hinchadas, cuyo poder para mantener el orden decrece rápidamente. "¿Cómo hacemos para controlar a 5.000 personas? Encima, con el problema de la pasta base", reconocía Guillermo, referente aurinegro. Poco cambió, el último clásico, por un torneo amistoso de verano, terminó con 65 detenidos por disturbios. Y los cánticos agresivos siguen siendo la banda de sonido de las tribunas.

Otro deporte popular, el basquetbol, también se tiñó de sangre. El 8 de mayo de 2009 fueron asesinados dos adolescentes hinchas de Aguada, Rodrigo Núñez y Rodrigo Barrios, mientras se jugaba un partido por el Torneo Metropolitano; fueron señalados simpatizantes de Peñarol y 25 de Agosto como responsables. El campeonato fue suspendido y se reclamaron medidas de seguridad. En los primeros partidos tras la tragedia, Domingo fue a dos encuentros considerados "de riesgo". La crónica vio cómo las "barras" de 25 de Agosto, Olivol Mundial, Verdirrojo y Larrañaga se comportaron casi como carmelitas descalzas. ¿Solución? Jamás. Federico Camiña, entrenador de Montevideo, el equipo que salió campeón, afirmó que el comportamiento de las hinchadas siguió siendo el mismo. "No se ha tomado conciencia de lo que pasó", enfatiza. Por los homicidios de los jóvenes hubo procesamientos, pero -al cierre de esta edición- aún no se había dictado sentencia.

DESDE CHICOS. No todo pasó por la crónica roja. Se estima en que uno de cada tres varones de entre 6 y 13 años juega al baby fútbol. Es un universo de casi 60 mil niños divididos en 598 clubes en 58 ligas. Pero el espíritu lúdico se está perdiendo. Eso quedó reflejado en mayo de 2005. "Muchachos, hoy nos va la vida, este partido es fundamental porque nos jugamos la permanencia. Así que vamos al frente que no podemos perder". Esa arenga, más propia de un técnico con el sable del descenso a punto de decapitarlo, era escuchada por pequeños de seis y siete años. Como si fuera poco, los padres de los aspirantes a cracks, exigían a gritos a sus hijos a "meter" más. La esperanza de "salvarse" con los chicos es la clave. Y hay un aspecto que alimenta esa esperanza. "Siempre que haya un niño que haga de tres a cuatro goles los fines de semana, el cazatalento aparecerá en la cancha, hablará con sus responsables y lo llevará al club donde tenga contacto", se afirmaba.

Y esa esperanza no es muy distinta a agarrarse de un pincel. El presidente de la Organización Nacional del Fútbol Infantil (ONFI), Alfredo Etchandy, dice hoy que aproximadamente el 1% llega a Primera División, lo que no significa "salvarse" con un buen pase: eso lo logrará sólo el 0,14% de los niños. O sea, poco más de 600 chicos de los que hoy recorren las poceadas canchas del baby.

Hay casos extremos. Con solo 15 años, el zaguero Diego Polenta cambió las inferiores de Danubio por el Génova de Italia (donde aún sigue), que pagó 1,5 millones de dólares. Ese hecho inusual fue tratado en el artículo La fuga de botines, de abril de 2008. Se hablaba de la tendencia cada vez mayor de los clubes del primer mundo de adquirir proyectos de cracks cada vez más jóvenes. De hecho, se afirmaba que hay clubes que no quieren participar de torneos internacionales de menores para evitar que los peces gordos se coman las promesas de los peces chicos, muchos de ellos, sin contrato. "No queremos seguir mostrando jugadores, por lo menos hasta que las cosas no se aclaren", señalaba Arturo del Campo, presidente de Danubio. En estos casos la familia del futbolista, a través de la patria potestad, tiene la última palabra. Y el 9% de los padres uruguayos esperan que sus hijos hagan carrera corriendo detrás de una pelota de fútbol.

Este lustro vivió el desarrollo en Uruguay de un fenómeno relacionado. ONFI ha apostado al desarrollo del baby fútbol femenino, con 1.800 niñas, distribuidas en 35 equipos, corriendo tras una pelota. A diferencia de lo que pasa con los varones, Etchandy sostiene que estos partidos "son mucho más lindos de ver, porque no hay presiones". En el país, el fútbol de mujeres todavía es amateur.

Y para seguir con la tendencia de copiar con retraso todo lo que viene de Argentina, el fenómeno de las "botineras" comienza a llegar a Uruguay. Aún no se llegó al extremo del culebrón Fabbiani-Granata-Vanucci, pero a un jugador de la última selección Sub-20 le llegaban hasta 30 mensajes provocativos por día, mientras otros compañeros cerraban sus cuentas en Facebook "para evitar problemas con sus novias". Así salía publicado en este suplemento en febrero de 2009.

Hubo espacio para otras realidades. Domingo presenció en una gélida noche invernal de agosto del año pasado el entrenamiento de rugby de un grupo de adolescentes en el Liceo Jubilar de la Gruta de Lourdes. Es un proyecto, que ya tiene tres años, que busca llevar los valores de ese deporte -disciplina, espíritu de cuerpo, afán de superación, respeto- a jóvenes de una de las zonas más carenciadas de Montevideo, donde las oportunidades no sobran y la vulnerabilidad sí está bien presente, en todas sus facetas. Esa institución quiere subir la apuesta: ahora estudia la posibilidad de intervenir en los torneos intercolegiales. Mente sana en cuerpo sano, en su mayor expresión y necesidad.

Contraste. En 2005, la selección uruguaya penaba por asistir al Mundial de Alemania. Diego Forlán, crack y sex-symbol -no por nada la entrevista del 12 de julio se titulaba "Pichichi bombón"- estaba confiado: "El equipo está jugando muy bien. A veces para la prensa sólo valen los resultados. Creo que se va por buen camino, y en algún momento se van a dar los resultados". No pudo ser. Y una gran pasión nacional, apelar al pasado glorioso y polemizar con él, saltó como un resorte.

Desde su nada suntuoso hogar en Las Piedras, el héroe de Maracaná Alcides Ghiggia había afirmado a El País de Madrid que "el deporte se ha comercializado tanto que los jugadores se olvidan de lo que es defender una camiseta". En julio de 2006, Darío Silva y Álvaro Recoba -entrevistados en el Club House del country en el que tienen residencia- retrucaban en estas páginas con aspereza. "No es cierto que no se juega por la celeste, de ninguna manera. Yo no gano nada de dinero cuando vengo a la selección, nadie gana, y existen ocasiones que hasta uno debe pagarse el pasaje", afirmó el "Chino". "Ganamos mucho más dinero jugando uno o dos partidos en Europa que estando en la selección. Lo hacemos con el corazón", agregaba el ya ex delantero olimareño, que menos de tres meses después sufriría un accidente automovilístico que le provocaría la amputación de una pierna y el fin de su carrera. La tan mentada necesidad de tener un grupo unido también fue puesta en entredicho. "Cuando logramos clasificar para Corea-Japón (2002) estábamos todos peleados, y sin embargo se llegó al campeonato", añadió Silva.

La revancha llegaría cuatro años más tarde, con la clasificación "celeste" a la Copa de Sudáfrica. Diego Lugano, crack y sex-symbol -hay un grupo en Facebook de casi 8.000 miembros- es muy optimista sobre hasta donde puede llegar el equipo: "Lejos, lejísimos. Semifinales, tal vez. Hay potencial. Lo más complicado será pasar la serie", decía ayer nomás, en enero pasado.

Optimismo a full. En Uruguay el fútbol no sólo es casi una religión pagana, sino también un termómetro del estado de ánimo nacional.

Protagonistas no solo hablan de la pelota

Decenas de los protagonistas de este mundo deslizaron sueños, ventilaron rencores, se pusieron el casette o prescindieron de él a lo largo de cinco años en que lo deportivo era excusa para descubrir la persona detrás del personaje idolatrado o cuestionado.

De esa manera, Diego Aguirre confesó el dolor de su familia y su rabia personal primero, e indiferencia después, contra Pedro Serra, el anestesista que fue procesado por mala praxis tras la muerte de Rodrigo, hermano menor del ex director técnico. Richard Morales admitía sus errores que lo habían llevado a la cárcel, pero retrucaba que ningún legislador iba preso por sus peleas en el Parlamento. El entonces presidente de Peñarol, José Pedro Damiani, habano en mano, vistiendo corbata estampada en dólares, firme, se enorgullecía de haber empezado bien de abajo, como cadete en una compañía marítima. Un abierto y locuaz Hugo de León manifestó que se divertía con los rumores sobre su homosexualidad y retrucó reconociendo que se relaciona con mujeres de la edad de sus hijas. Fernando Morena recordó los 98 días que pasó en Casa de Galicia por su hija Carolina, quien fue atropellada por un auto, estuvo al borde de la muerte y hoy evoluciona favorablemente. Carlos Bueno confesaba lo difícil de haberse criado en un hogar sin padre y afirmaba no necesitar psicólogo. Juan Ramón Carrasco se jactaba que le gustaban las noches en su época como futbolista, lo que no afectaba su rendimiento al día siguiente, en los partidos.

En 2005, Esteban Batista se transformaba en el primer basquetbolista uruguayo en la NBA y contaba como se enfrentaba a una liga y a una infraestructura a una escala impensada para él.

Su antecesor como principal figura de ese deporte, Horacio "Tato" López, pasó en este tiempo de ser un ex (brillante) jugador para mostrar su faceta de escritor con habilidad para contar sus memorias y vivencias en diferentes culturas.

Déborah Rodríguez, una niña allá por 2005, se fue dos años después a vivir sola a Maldonado -tenía 14 años- para entrenar y convertirse en una de las promesas del atletismo nacional mientras cursaba la UTU. Los próximos cinco años dirán que hechos y que protagonistas relacionados al deporte ameritarán una diferente mirada.

Paco: a favor o en contra

Para muchos, el empresario y representante Francisco "Paco" Casal es el "dueño" del fútbol uruguayo. Unos creen que lo va a destruir; otros, que lo va a salvar. Sobran los que tienen algo que decir:

"La única persona que se lleva los jugadores y los hace millonarios es Casal (…) Nuestra carrera es muy corta, son diez años que si no aprovechas... Eso es lo que Paco no quiere. Y lo que yo no quiero". Carlos Bueno.

"(Casal) Nos tiene bloqueados y estrangulados (a los clubes) económica y deportivamente (…) Nunca tuve ningún problema... La última vez que estuvo acá tuve un problema con mi señora. Porque usa perfumes muy adherentes y me dio tantos besos, que cuando llegué a mi casa mi esposa me dijo: `¿de dónde venís?`". José Pedro Damiani.

"Lo que Casal hizo, y quiero ver qué otra persona lo iguala, es darle la oportunidad a 500 o 1.000 familias, por tirar un número, de estar muy bien tanto en lo profesional como en lo económico". Álvaro Recoba.

"Mi camino y estilo de vida es tan lejano al de Casal, que sentí que no tenía que pasar muy cerca de él … Mi única experiencia fue cuando me llevó a River, contra mi voluntad porque no quería ir, y me prometieron un dinero, del cual él era el responsable, y terminé cobrando menos de la mitad". Hugo de León.

"Se ha portado siempre muy bien conmigo, me ha dicho que soy uno de sus hijos y para mí es un halago... Nunca me ha fallado... Siempre está en los momentos difíciles". Richard Morales.

"(Sobre los representantes) No representan. Son los dueños de los jugadores. Eso no es lo correcto, pero es así. El problema es de los que lo aceptan (…) Maravillosos dirigentes se cansaron y se fueron. No aparecieron más. El fútbol entró en un descenso moral gravísimo". Fernando Morena, sin mencionar al empresario.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar