Francisco regresa a su casa luego de un día de cacería y se encuentra con una escena que le hace sentir "esa cosa en las tripas". Su familia había desaparecido y de su rancho apenas quedaban cenizas. Solo, famélico y con miedo, el niño vaga por aquellas hostiles tierras uruguayas de 1811. En el camino se cruza con un anciano que se ofrece a ayudarlo, pero que en realidad no quiere más que aprovecharse de él. Juntos se suman a una caravana de hombres, mujeres, niños, carretas y caballos. Son los protagonistas del Éxodo del pueblo oriental, que marchan detrás del general José Gervasio Artigas.
En este escenario transcurre 1811- El éxodo de Francisco, la primera de seis historias que formarán parte de la Colección Relatos del Bicentenario (Santillana), del escritor y músico Roy Berocay (Montevideo, 1955), que saldrá con el diario El País a partir del jueves. Además de ese mojón fundamental en la historia nacional, el autor ubicará sus relatos cada 40 años, finalizando en el presente. En todos los casos, los niños son los protagonistas.
Con la experiencia al hombro de los dos tomos de El País de las Cercanías (Alfaguara)-libros en los que aborda 400 años de historia nacional-, Berocay se animó a escribir sin el asesoramiento de historiadores. "Ahí trabajé dos años con Gerardo Caetano y José Rilla. En este caso apliqué mucho de lo que me enseñaron ellos, que son unos verdaderos maestros", cuenta.
Dice además que se concentró en la época, en la vida y en las costumbres; que recién después de revisar el "devenir histórico" comenzó el proceso de imaginar a los personajes. "Los niños y niñas que aparecen en estos cuentos son creados a partir del conocimiento que uno tiene de cientos de niños y niñas, pero no están basados en personas reales de entonces. Además, los niños figuran muy poco en los libros de historia, salvo como víctimas. Es muy raro que se los mencione con nombre y apellido. Está la excepción de Juan Rosas, uno de los 33 Orientales, que tenía 14 años y algún otro", relata.
-¿Le gusta la historia?
-Cuando iba al liceo, y un poco a contramano de mis compañeros, me gustaban geografía e historia. En segundo año tuve un profesor de historia excepcional. En sus clases no volaba una mosca. Nos hacía vivir las cosas, la Batalla de las Piedras, la sangre, el dolor. Investigaba, traía documentos, nos hacía ver las conexiones entre los eventos. Creo que ahí empecé de verdad a interesarme por la historia. Gracias a eso y la ayuda de otras personas, pude encarar luego un proyecto como los dos tomos de El País de las cercanías. Esta colección surgió de una mezcla de ideas propias, de la editorial para hacer un libro y finalmente del diario, que apostó a convertirlo en fascículos. Se emparenta con aquellos dos libros que tuvieron muchos premios. Pero básicamente con aquello que aprendí en el liceo: que la historia fue hecha por personas vivas, que pasaron momentos intensos, dramáticos, sangrientos y también de los buenos.
-¿Por qué decidió ubicar sus relatos en los años 1811,1851, 1891,1930, 1973 y 2011?
-Había que resolver cómo encarar estos doscientos años de historia. Entonces, de alguna manera, de acuerdo a la cantidad de cuentos que iba a tener, fue más o menos sencillo, había que arrancar en 1811 y terminar en este 2011, el resto los dividí más o menos en partes iguales y busqué en qué años caían. Terminé por descubrir que todos esos años tienen algo importante. También quise evitar los eventos más obvios que ya están en los tomos de El país de las cercanías, como la declaración de independencia, cosas así. Busqué que la historia fuera más un marco para ubicar los cuentos y puse como centro a las personas, como vivían, como era su mundo.
-¿Esta obra se puede calificar de "historia novelada"?
-Más bien podrían ser ficciones históricas, ya que no se trata de una novela sino de seis historias separadas por unos 40 años cada una. De todos modos los calificativos siempre los dejo para los demás. Las novelas históricas normalmente siguen a personajes reales. En este caso lo real es el entorno, pero los cuentos, sus personajes principales que son niños y niñas, son ficciones.
-¿Hubo algún dato de nuestra historia que desconocía y que le sorprendiera?
-Lo bueno de estas cosas es que siempre se termina aprendiendo y descubriendo cosas. Muchas cosas… Montevideo sitiado pero la gente entrando y saliendo a bailes dentro y fuera de los muros, lo salvaje que era la vida en algunas épocas. Incluso cosas que después no usé. En el Montevideo colonial o de las primeras épocas había cientos de perros sueltos. Entonces liberaban presos para que mataran perros a garrotazos. Era una carnicería. Les pagaban por perro. Pensé en usarlo, pero me pareció demasiado cruel.
-¿Cuáles son las edades sugeridas para esta publicación?
-Nunca me gustó sugerir edades porque eso limita a la gente. A veces, en los libros, figuran edades como orientación, cosas que ponen otros y que nunca me gustó mucho. De verdad creo que estas historias pueden ser leídas por cualquiera y contadas a niños más chicos. Mi aspiración, como escritor, siempre fue que lo que hiciera para niños también pudiera ser leído por adultos. La gente juzgará por sí misma. Pero de verdad estoy muy contento con estas historias.
-¿Aparece Ruperto en alguno de los capítulos?
-¡Estaría bueno! Pero no había manera de meter un sapo detective con gabardina en el Éxodo. Las carretas le habrían pasado por arriba.
-Más allá de esta colección, ¿en qué está trabajando?
-Recién terminé Ruperto Rocanrol 2: El secreto de la felicidad que saldrá este año junto a un nuevo disco para niños que está en su etapa final de mezcla. También voy a trabajar en una novela de misterio para adolescentes que empecé hace tiempo y tenía un poco abandonada.
Un cuento por jueves
La historia de Francisco -un niño cuya familia desaparece y de pronto se encuentra solo en medio de la caravana del Éxodo-, saldrá a la venta el jueves 3 de marzo con El País + cupón + $ 85.
Los títulos del resto de la colección son: 1851- Gloria de carnaval y de guerra, 1891- Un héroe antes del fin del mundo, 1930 - La maravilla negra y un cielo siempre celeste, 1973- El largo viaje de Angelina, 2011- El tornado del general.
Cada fascículo constará de 32 páginas, tendrá un tamaño de 23 x 31 centímetros y será ilustrado por Gerardo Fernández Santos.