Libro derriba mitos de la salud

| Comer de noche engorda o nunca despierte a un sonámbulo son creencias arraigadas. Los autores de "No te comas tu chicle" explican esas falsas ideas.

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Hay que esperar una hora después de comer para tirarse a la piscina. Por la cabeza se escapa la mayoría del calor. Nunca despierte a un sonámbulo. El gran número de personas que cree en estas afirmaciones fue lo que llevó a dos pediatras estadounidenses, de la Universidad de Indiana en Indianapolis y del Instituto Regenstrief, a escribir el libro Don`t swallow your gum (No te tragues tu chicle), un tratado sobre mitos, medias verdades y rotundas mentiras sobre el cuerpo y la salud, donde se revela la verdad de más de ochenta creencias comunes.

Claro que la tarea no fue sencilla. "Es difícil que la gente entienda que las creencias sobre su cuerpo no son ciertas. Escuchamos algunos de estos mitos de la boca de personas en las que confiamos, como nuestros padres o médicos, y por eso creemos fuertemente en ellos", dice la doctora Rachel C. Vreeman, una de las autoras de la publicación.

¿Cómo partieron investigando este tema? "Comenzamos con mitos que conocíamos o escuchábamos. Pero cuando empezamos a discutirlos en las presentaciones, la gente comenzó a mandarnos información o a hacernos preguntas por otros mitos. La verdad, no nos tomó mucho tiempo formar una lista tan larga", explica el doctor Aaron E. Carroll, el otro autor del libro.

Por ejemplo, uno de los mitos en los que los expertos norteamericanos investigaron fue la recurrente frase "los anticonceptivos no funcionan bien si se mezclan con antibióticos". "Una revisión de la Academia Americana de Médicos de Familia concluyó que no existen pruebas que demuestren que los antibióticos comunes reducen la eficacia de las pastillas. Otro estudio evaluó a 356 pacientes. Una parte de ellas tomó anticonceptivos por un período prolongado; la otra, los tomó junto con antibióticos. Según se vio, no hubo diferencia entre el número de mujeres que quedaron embarazadas. Sólo se ha comprobado que un antibiótico altera los niveles de hormona de las píldoras. Se trata de la rifampicina, que se usa para tratar la tuberculosis. La mayoría nunca lo tomará", señala el doctor Carroll.

También, los autores tiran por tierra otros mitos como que la planta denominada Estrella de Navidad sea venenosa. Los médicos Vreeman y Carroll señalan que las pruebas con animales y los registros de sustancias venenosas de los Estados Unidos indican lo opuesto. Experimentos realizados con ratas que consumieron la planta no mostraron ninguna reacción. Y, por otra parte, en el país norteamericano, no existe ningún registro de alguna persona que haya muerto nunca por haber tenido contacto con esa planta también llamada flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima).

¿Y tragarse el chicle? De niño, lo habrá escuchado más de una vez: "No te tragues el chicle porque te queda siete años en el estómago". Pues no es tan así.

Los autores del libro señalan que es cierto que el cuerpo humano no digiere el chicle, pero aclaran que el organismo es muy bueno desechando los elementos que no puede digerir. "Por eso la goma de mascar no se queda pegada en las paredes del intestino, sólo pasa a través de él, aclara la doctora Vreeman.

Otro mito que los especialistas derribaron por completo fue eso de que "comer de noche engorda". "No hay diferencia a qué hora se coma. Lo importante es la cantidad de calorías de lo ingerido", afirma Vreeman.

La médica también hace hincapié en otro error muy frecuente que se les dice a las embarazadas: "Es probable que nazca un varón si la relación sexual se produce en la mitad del ciclo". Rachel Vreeman asegura que en el mundo no existen estudios que relacionen el momento de la concepción con el sexo del bebé.

Hasta ellos mismos se sorprendieron cuando buscaron evidencia sobre si el pelo rasurado con afeitadora crecía más rápido, áspero y duro, o no. Pues no. Investigaron y encontraron varios estudios que "han comparado parches de cabello que crece después de rasurarse y otros sin rasurarse". Pues Vreeman y Carroll indican que ya se ha descubierto que el cabello rasurado no crece más rápido, sino que nace sin una punta más fina lo que da la sensación que se trata de un pelo más áspero y grueso, pero no es más que una ilusión óptica.

También desechan ese mito de que en fechas navideñas aumenta el número de suicidios. En su libro, los pediatras indican que investigaciones estadounidenses e irlandesas no mostraron ninguna relación entre la Navidad y la tasa de suicidios. Incluso, se refieren al caso finlandés, donde se observan mayor número de muertes por esta causa en otoño.

Como estas creencias, popularmente muy arraigadas, los médicos estadounidenses desmenuzan otras (ver recuadro), y en su libro llegaron a confeccionar una lista de ochenta "mitos, falsedades o medias verdades" que tienen que ver con la salud y el cuidado de la persona. Fuente: El Mercurio.

Otras falsas verdades

Después de comer, espere una hora antes de nadar. El riesgo de acalambrarse al meterse al agua después de comer se considera cuestionable desde 1961. "Nadie se ha ahogado por haber nadado después de comer. Sin embargo, si no se siente cómodo haciendo ejercicio después de almorzar, es mejor aplicar el sentido común y nadar sólo hasta donde sepa que puede volver con facilidad al sentirse cansado", asegura la experta Rachel Vreeman.

Hay que mantener despierto a alguien que sufre un fuerte golpe en la cabeza. "La razón por la que se creía que se necesitaba mantener despierta a una persona luego de un golpe, era para saber si tenía una hemorragia interna en la cabeza. Pero la verdad es que estar despierto no previene el sangrado y sólo le permite al resto saber que está bien", señala el doctor Aaron Carroll.

Tiene cinco segundos para recoger un alimento del suelo sin que se contamine. "Las bacterias se transfieren casi de manera inmediata y van a llegar a su alimento antes de cinco segundos", afirma Vreeman.

No despierte a un sonámbulo. "Algunas personas creen que si se despierta a un sonámbulo éste puede sufrir un ataque al corazón. Pero eso no es verdad. De hecho, hay que despertarlo si está por realizar acciones en las que pueda lastimarse", dice categórico Aaron Carroll.

Es más fácil resfriarse en un clima frío y húmedo. "Los resfríos son causados por un virus, no porque haga frío", indica Carroll. Las investigaciones muestran que quienes están expuestos a climas húmedos o fríos no tienen más riesgo de resfriarse que el resto de las personas. Pero como el frío hace que la gente se resguarde en espacios cerrados, puede ser más fácil que se contagien con los gérmenes de otros.

La mayor parte del calor corporal se escapa por la cabeza. "Este mito aparentemente comenzó por un antiguo estudio militar en el cual los científicos pusieron, en el Ártico, a sujetos en trajes de supervivencia, pero sin gorro, y luego midieron cómo perdían el calor corporal. Es cierto que perdieron la mayoría del calor por sus cabezas, pero sólo porque era la única parte del cuerpo descubierta. No hay nada que relacione la cabeza con la pérdida de calor. Cualquier parte del cuerpo que no esté cubierta pierde calor y bajará la temperatura corporal de manera proporcional", indica el autor del libro, Aaron Carroll.

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