Dr. PABLO PERA PIROTTO
Los niveles de colesterol en sangre indican la cantidad de grasa que está presente en la circulación. Hoy en día, se considera recomendable desde el punto de vista médico que los valores del colesterol total sean inferiores a los 200 mg/dl, ya que cifras más altas constituyen un claro factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares por el depósito de placas de ateroma a nivel de las arterias.
Más allá de los muy buenos medicamentos que existen, el ejercicio físico realizado en forma regular es una de las actividades que logra reducir con mayor eficacia el colesterol, así como seguir una dieta adecuada es otro de los pilares del tratamiento.
En este sentido, hay varios puntos a tener en cuenta para comer en forma sana. Es aconsejable, por ejemplo, mantener una alimentación que sea baja en grasas saturadas. A la hora de elegir las carnes, se debe optar por aquellas más magras, pero de todas formas hay que tomarse el trabajo de quitar toda la grasa que esté a la vista antes de realizar su cocción.
Es aconsejable consumir pescados de carne azul varias veces por semana, ya que son ricos en grasas poliinsaturadas, en especial del tipo omega 3, cuyos efectos beneficiosos han sido comprobados.
El aceite de oliva es altamente recomendable al aumentar el colesterol llamado "bueno" (HDL), que es cardio protector, y evitar la oxidación del colesterol "malo" (LDL), que es el que daña y ocluye las arterias.
En una dieta saludable deben incluirse alimentos ricos en fibras como las verduras, legumbres y frutas, ya que tienen la propiedad de captar las grasas a nivel intestinal impidiendo su absorción.
Son aconsejables también los frutos secos y alimentos como el pan o galletas elaboradas con cereales integrales, cuyos efectos antioxidantes resultan beneficiosos.
Con respecto a las restricciones, hay que limitar el consumo de huevos, de la sal, así como de todos aquellas comidas que sean muy azucaradas. Lo mismo sucede con las bebidas alcohólicas, prefiriéndose siempre los jugos naturales o mejor aún, el agua.
La leche debe ser descremada o al menos semidescremada, y lo mismo sucede con sus derivados como el queso, siendo el más indicado el tipo magro sin sal.
Finalmente, en la categoría de los alimentos que deben evitarse o limitarse a ocasiones muy especiales y esporádicas están, lamentablemente, algunos de los favoritos en la dieta de los uruguayos como el paté, las achuras, la manteca, los bizcochos y, por supuesto, la comida chatarra, que no en vano lleva ese nombre.