FELIPE LLAMBÍAS
La melodía estaba creada. Solo faltaba la letra. Mientras viajaba en un taxi con su compañero de autoría Alejandro Jasa, Eduardo Britos dice: "Tengo la letra, escuchala". Jasa primero se sorprendió; cuando llegaba al estribillo hablaba de la mayonesa, algo un tanto extraño. Pero le gustó. Ambos escribían canciones, y lo siguen haciendo, para los grupos Chocolate, Monterrojo y Nietos del Futuro, de la productora Colorama. Chocolate grabó Mayonesa en su disco Chocolate 2000 y enseguida fue un éxito.
Hoy Jasa no conserva ni uno solo de aquellos discos, pero tiene todo lo que le dejó: un estudio de grabación, una productora, una casa, un auto y varias propiedades. El monto estimado que cobraron los autores por derechos sobre esa canción se ubica en torno al millón de dólares, aunque el dinero no fue en su totalidad para la dupla porque el dueño de la productora, Juan Carlos Cáceres, también figura como autor de sus temas en la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu). Ese gremio estima que Mayonesa es la canción que más derechos de autor generó en la historia de la música nacional, siendo solo superada por La Cumparsita, que no está registrada en Uruguay sino en Argentina. Vendió unos 4,5 millones de discos e incluso se grabó una versión del tema en portugués en Brasil, donde vendió un millón de copias.
De acuerdo a datos suministrados por Agadu, las canciones que le siguieron en recaudación al hit de comienzos de siglo fueron, sin orden, Cinco canciones negras, de Ildefonso Pereda Valdés; Mamá yo quiero un novio, de Ramón Collazo; Te quiero y Por qué cantamos, de Mario Benedetti; Clavel del aire, de Fernán Silva Valdés; Cha cha, muchacha, de Ruben Rada; Rompan todo, de Los Shakers; Príncipe Azul, de Eduardo Mateo; Garufa, de Juan Antonio Collazo; Siga el baile, de Carlos Warren; El viejo, de La Vela Puerca; Clara, de No Te Va Gustar; Amor profundo, de Mandrake Wolf; Montserrat, de Bajofondo Tango Club; y Amándote, de Jaime Roos. La medición no es exacta porque Agadu no lleva estadísticas.
El dinero llega al gremio de lugares tan lejanos como Japón, Sudáfrica, Turquía, Alemania, Holanda, Suiza, Inglaterra o Estados Unidos.
También se encuentran entre los más taquilleros, aunque no están inscriptos en Agadu, Natalia Oreiro, Alfredo Zitarrosa y Jorge Drexler.
A Mandrake Wolf le cambió todo después de Amor profundo. "Me agarró en un momento bisagra de mi vida. Yo estaba mucho en la noche y lo que más me interesaba era la música, pero no lo podía concretar", cuenta. Y agrega: "La bohemia me estaba volviendo loco. Esa canción, gracias a Jaime Roos, me ayudó mucho económicamente y me abrió puertas, porque mucha gente sentía que yo era un loco lindo nomás, no un compositor".
En un principio, Wolf escribió este tema para sí mismo, sin mayores pretensiones, en un boliche llamado La Falta. No era una canción para triunfar. "Después, cuando tenía la canción hecha, estaba sobrio, me di cuenta que era una canción posta, fuerte".
Wolf la imaginó luego cantada por "una murga como las de antes", por "un coro de anormales". Se la mostró a Roos, quien "quedó fascinado" y la grabó en el disco Contraseña. "Antes malvivía de la música. Estaba medio en la hoja. Amor profundo no me salvó la vida, pero fue un respaldo".
Algo similar le pasó a Alejandro Balbis, coautor junto con Sebastián Teysera y Nicolás Lieutier (La Vela Puerca) de El viejo, canción que también sonó hasta el hartazgo a comienzos de la pasada década.
"En los últimos años me salvó la vida unas cuantas veces" por lo que cobraba por derechos, afirma. Los autores compusieron un día la música por casualidad, aunque no incluía los instrumentos de viento y la base de reggae. Meses más tarde, en el Carnaval de 2000, Balbis la utilizó para la murga Falta y Resto, y hasta ese entonces iba a ser su final.
Pero poco después, mientras se divertía zapando junto a los integrantes de La Vela Puerca y La Bersuit, el líder de esta última banda, Gustavo Cordera, le pidió que tocaran algo de murga. Le mostraron esa canción y le encantó. Propuso agregarle la base de reggae y quedó. Luego Lieutier le añadió la letra y se transformó en la canción del disco De bichos y flores. Fue de las primeras canciones que compuso Balbis y para él, un "gol de media cancha".
La cifra
4,5 Millones de copias se estima que vendió en el mundo el disco Chocolate 2000, que contenía el súper hit Mayonesa.
Un éxito que no le agrada a su autor
La canción más exitosa de Ruben Rada, de acuerdo a la Asociación General de Autores, es Cha cha, muchacha, del disco Quién va a cantar. "La pasaban mucho en televisión en Argentina e incluso fue cortina de una telenovela venezolana llamada Trapitos íntimos", cuenta el músico. "Fui a Venezuela, estuve en tres canales de televisión, pero al tercer día me tuve que ir porque llegó la revolución de (Hugo) Chávez y se acabó. Nunca supe más. Tuve la posibilidad de ganar mucho dinero en Venezuela y hacer muchos shows y me tuve que ir porque si no quedaba encerrado en Venezuela". El tema es, sin embargo, de los que menos le gusta a Rada, quien preferiría hacer dinero con otra música. "Tuvo la suerte de ser escuchada, pero no es una de mis mejores canciones. Cha cha muchacha es una inteligencia del productor, Cachorro López, quien eligió la canción, la produjo, la hizo mezclar en Estados Unidos, que suena como la puta madre y con eso vendí un montón de discos. Pero fue hecha para el comercio".
Mario Benedetti y dos poemas que facturaron como canción
"Si te quiero es porque sos / mi amor, mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos". Estos versos, más que conocidos gracias a la transformación en canción interpretada por Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, Nacha Guevara, Valeria Lynch y Cuarteto Zupay, entre otros, hicieron que Te quiero, del escritor Mario Benedetti, sea uno de los temas que más recauda, según el gremio de autores.
Junto con este poema, otro llamado Por qué cantamos, también de Benedetti, encabeza la lista de recaudación. Tras su muerte en 2009, sus derechos de autor son volcados a la fundación que lleva su nombre.
En los demás casos de canciones cuyos autores fallecieron, los herederos cobran durante 50 años este beneficio, y luego pasan a manos del Ministerio de Educación y Cultura. Incluso La Cumparsita, de Gerardo Matos Rodríguez, que fuera inscripta en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, reporta ganancias a la secretaría de Estado, señala Miguel Alegre, de Agadu.
Algunas de las obras que más recaudaron en la historia son desconocidas para la mayoría, pero han tenido versiones en diversas partes del mundo y por eso han generado dinero para sus herederos.
Un ejemplo es Cinco canciones negras, de Ildefonso Pereda Valdés, compuesta a mediados de siglo junto con el catalán Xavier Montsalvatge y ha sido tomada por intérpretes más allá del mundo hispanoparlante.