Dios te está llamando, conéctate

MARTÍN FABLET

A misa de doce nunca supe llegar. Las obligaciones del sábado por la noche generaban un cansancio tal que imposibilitaban mi asistencia en tiempo y ni qué hablar de la forma. Mi estado se volvía normal minutos pasadas las cinco de la tarde. Por ello, mi mejor horario para la misa del domingo eran las siete. Con el tiempo, la cosa se fue desvirtuando y ni las campanas de Punta Carretas conseguían despertarme. El domingo se convertía en un día de total recuperación.

Teniendo en cuenta este inconveniente, recuerdo haber consultado al padre Aguerre, si ver la misa del padre Antelo en Canal 4 me exoneraba de ir a la iglesia. Algo indignado me preguntó si estaba de vivo y, al ver que no era así, me dijo que era un reverendo vago. Probablemente esta última condición fue la que conspiró contra mis buenos hábitos cristianos. Pero ya en aquellos años se vislumbraba la aparición de la tecnología vinculada a la religión. La misa en la tele fue un primer paso, a los que siguieron inimaginables estrategias que pasaremos a detallar.

Los curas se han aggiornado mucho al guionar sus sermones. Incorporan términos y hasta tecnología aplicada. Hace algunos meses, el padre Tom Eichenberger arrancó su sermón haciendo escuchar un tono de llamada del iPhone que emula el tañir de campanas. Acercándolo al micrófono, explicó que rezar se parece a usar el popular dispositivo. "Se aplican las mismas normas", dijo a la congregación de la iglesia católica de St. Francis Borgia en el pequeño pueblo al norte de Milwaukee. "No sólo usas tu iPhone para recibir llamadas de teléfono, tienes también que hacer uso de las aplicaciones", dijo. "No sólo lo utilizas para rezar y pedir cosas", dijo Eichenberger, de 60 años, recordando a su congregación que las oraciones son también para dar gracias o escuchar al Espíritu Santo.

En la Red circulan muchas aplicaciones religiosas para teléfonos celulares, como textos enteros de la Biblia o la Torá, o alarmas para programar oraciones. Aquello de pretender excusarme de ir a misa viéndola por tele hoy no es tan descabellado. Se pueden recibir los sermones en el iPod o escuchar el Evangelio del día en el teléfono móvil.

El Protestantismo es el que está más a la vanguardia en tecnología. El 60% de las parroquias en los Estados Unidos tienen su propia página web, ofreciendo en tiempo real la misa de cada día.

Pululan en la red, sitios que permiten una comunicación directa con Dios, incluso es posible chatear con él, como en www.godspeaks.com y www.igod.com.br. Si usted es muy devoto, y le sobran 6 dólares, puede recibir de Faithmobile.net un versículo de la Biblia con video clip y todo.

El merchandising religioso está haciendo furor en el mundo. Es que son muchos los potenciales clientes. En el sitio de Archie McPhee, encontrará por 8,95 dólares una bonita figura activa de Moisés con los Diez Mandamientos. Por 9,95, lo invito a comprar online una escultura de la cara de Jesús en 3D. De lo más lindo que encontré es un Cristo que viene con vasija de vino, pescado y panes, para que el niño pueda jugar al milagro de la multiplicación de los panes y peces.

Aquellos que gusten de una asistencia online a la hora de rezar el rosario pueden hacerlo en www.catholic.net. En este sitio se puede descargar un archivo conteniendo "el misterio del día". Catholicnet parece una página seria, (aunque de arranque está el mangazo) que basa su gestión en algo dicho por el mismísimo Juan Pablo II: "Los cristianos estamos obligados a utilizar los mejores medios de comunicación para difundir el Evangelio de Cristo".

Dios en la red, o con Facebook o en el Twitter, es, por lo menos para mí, difícil de digerir. Pero si resulta la única forma que una persona encuentra para relacionarse con su Creador, la vía es más que válida. Solo tenga presente que hay mucho chanta que pretende lucrar con sus necesidades.

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