Aquello que iba a durar para siempre, se desdibuja. La moda de tatuarse para comprobar la fidelidad a un pensamiento, a un ídolo, a un equipo deportivo o a una persona querida, parece estar en su agonía y como contrapartida cada vez son más los arrepentidos que desean borrar esa estampa. En España 26% de los jóvenes entre 19 y 29 años se han hecho al menos un tatuaje. Hoy, varios de ellos buscan los mecanismos más sofisticados para hacer desaparecer, o al menos camuflar, esa marca que planifican para sus vidas. "Mucha gente se borra el nombre de la pareja que ya no tiene, bien porque se quiere poner otro en el mismo sitio o porque no lo quiere", dice al diario El Mundo Esther Roy, especialista en aplicaciones clínicas de Cynosure.